El Papado Católico

(Artículo publicado por el presbítero luterano Miguel Ramírez Ochoa)

En la Sección “Cartas al director” de El Heraldo de Chihuahua

Del día viernes 13 de febrero del 2009

 

 

Sr. Director:

 

La Iglesia Católica Romana ha enseñado, por medio de su magisterio humano pontificio, que Pedro fue el primer Papa y que es el representante de Cristo en la tierra. Vemos la falsedad:

Cristo preguntó a sus discípulos en la región de Cesarea de Filipo: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” (Mateo 16:13)... Hubo respuestas inexactas, porque unos respondieron que era Juan el Bautista, otros dijeron que era Elías y otros más, Jeremías.

Pero cuando Pedro contesta que es Cristo, el Hijo de Dios viviente (Mt. 16:16), nuestro Señor confirma la respuesta de Pedro y sobre esa confesión verbal fundará su Iglesia, estableciéndola no en la persona de Pedro, porque:

a) La Iglesia está fundada sobre la Roca que es el mismo Jesucristo.

b) Jamás, después de la Ascensión de Jesucristo, Pedro se enteró de que hubiera sido nombrado jefe de la Iglesia.

c) Pedro murió sin enterarse de que era Papa.

d) En sus dos epístolas, Pedro no habla sobre el papado, ni de tal potestad, ni que sea transmisible.

e) Pedro nunca predicó como obispo de Roma.

f) Los otros tres evangelios no hablan sobre la guía de la Iglesia ofrecida a Pedro.

g) Pedro jamás permitió, como lo han hecho los papas, que la gente se postrara ante él (léase Hechos 10:25-26).

h) En la Carta de Pablo a los Romanos no hay mensaje alguno para Pedro.

i) Pablo no se consideraba inferior a Pedro: “Pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles” (2ª Corintios 11:5; Santa Biblia Reina-Valera ’95).

j) Pablo se opuso a Pedro, cara a cara, por no andar con rectitud en cuanto a la verdad del Evangelio (Gálatas 2:11-15).

k) El Concilio de Jerusalén fue presidido por Jacobo, y no por Pedro (Hechos 15: 13-20).

l) Pedro no presidió ninguna reunión con los apóstoles.

m) Roma, y no Cristo, le confirió el título de “príncipe de los apóstoles”.

n) Se concluye: el papado es institución humana.

Bastan estos puntos para darse cuenta de que el papado católico es una invención humana. Contra facta non sunt argumenta (Contra los hechos no hay argumentos)…

 

Pbro. Miguel Ramírez Ochoa

 

 

 

Contestaciones al Pbro. Miguel Ramírez

Acerca de la institución del Papado

 

Sr. Director:

Quisiera refutar brevemente lo publicado por nuestro hermano Miguel Ramírez Ochoa en su carta publicada el pasado 13 de febrero, con respecto a lo que él cree actualmente.

Primero dice que Cristo fundó su Iglesia sobre “la confesión” de Pedro, pero eso es mentira porque Natanael también hizo su propia confesión de fe cuando le dijo a Jesús: “Tú eres el Hijo de Dios, tu eres el rey de Israel” (Jn 1,49) y sin embargo Cristo no lo constituyó “piedra” de su Iglesia.

Agrega el Sr. Ramírez que “Jamás después de la ascensión de Jesucristo, Pedro se enteró de que hubiera sido nombrado jefe de la Iglesia”. Pero eso es mentira, pues es un hecho indiscutible que Pedro tomó el liderazgo inmediatamente después de Pentecostés:

a) Presidió la Asamblea donde se eligió a Matías (Hech 1,15-26);
b) Es el primer apóstol que se menciona en Hechos y el que ocupa el primer lugar en la lista de los Apóstoles (Hech. 1, 13);
c) Es el que defiende a sus compañeros (Hech. 2, 14ss.);
d) Explica con autoridad el sentido de las Escrituras (Hech. 2, 16-21);
e) Los 12 primeros capítulos de Hechos se centran en San Pedro cuando era de esperarse que San Lucas se abocara a San Pablo.
f) Es el que dirige el primer gran discurso de la Iglesia primitiva (Hech. 2, 14 );
g) El primer milagro (Hech. 3, 1ss);
h) Y los primeros milagros (Hech. 9, 34; 9, 40;
i) Dirige el segundo gran discurso donde se convirtieron 5,000 personas (Hech. 4, 4);
j) A San Pedro le fueron reservadas por Dios las primeras conversiones de gente no judía (Hech. 10, 1ss);
k) Incluso cuando se menciona a los Apóstoles en general haciendo milagros como en Hech. 5, 12-16, se menciona a Pedro como el personaje central, quien hasta con su sombra curaba enfermos;
l) Cuando los Apóstoles eran llevados ante las autoridades judías, siempre Pedro era quien respondía (Hech. 4, 8; 4, 19);
m) San Pedro es quien “expulsa” (o excomulga) de la comunidad a quien no es digno de pertenecer a ella (Hech. 8, 9-25).
n) Es San Pedro quien reprueba a Ananías y Safira (Hech. 5, 3-10).
ñ) Fue quien decretó que los gentiles recibieran el bautismo, de la misma manera como lo reciben los judíos (Hech. 11, 1-18). Y ante esa disposición, los demás apóstoles que estaban al principio muy propensos a protestar (véase el v. 2), "callaron y glorificaron a Dios…" (v. 18). Obsérvese que decretar es papel exclusivo de aquél que manda;
o) Cuando crecieron las comunidades cristianas en muchas partes, es San Pedro quien las visita e inspecciona pastoralmente (Hech. 9, 31-32);
p) San Pedro era llamado "columna de la Iglesia" junto con Santiago y San Juan (Gal. 2, 9). Y de ellos tres, el único que actúa con autoridad es San Pedro.
q) Cuando San Pedro es encarcelado, todos hacen oración pública por él (Hech. 12, 5).
l) La famosa "controversia de Antioquía" relatada por San Pablo (Gal. 2, 11-21), lejos de ser una prueba contra el primado de Pedro como dicen los protestantes, al contrario es una prueba a favor ya que -como lo explicaré ampliamente más adelante-, la simple conducta de Pedro bastaba para arrastrar tras de sí a toda la comunidad.

Esto demuestra que todos consideraban a Pedro la cabeza de la Iglesia, porque de otra manera, sería inexplicable lo contagioso de su ejemplo, ¡aún entre aquellos que, como Bernabé, habían opinado y obrado hasta entonces de muy distinta manera!

El ejemplo de Pedro no era bueno y he aquí la peligrosidad que advirtió San Pablo quien justamente pensó que la conducta de aquél debía ser corregida, de lo contrario arrastraría también a las demás comunidades debido al gran peso de su autoridad.

El error cometido por Pedro (de conducta, no de principios o doctrina, nótese perfectamente esto), lo cometió también Pablo en otra ocasión (Hech. 16, 3), pero la peligrosidad obviamente no era la misma.

 

Nos sigue diciendo el Sr. Ramírez que “Pedro murió sin enterarse de que era Papa”, pero si ese razonamiento estuviera en lo correcto, San Estéban el primer mártir, murió sin saber que era cristiano, pues ese nombre se les aplicó en Antioquía a los seguidores de Cristo mucho tiempo después (Hech. 11, 26).

Igualmente algunos de los escritores del Nuevo Testamento murieron sin saber que eran “hagiógrafos” (escritores inspirados) de algunos de sus libros, pues por ejemplo el Apocalipsis de San Juan no fue considerado libro canónico durante muchos siglos, hasta que después de algunos concilios la Iglesia con su autoridad delegada por Cristo (Lc. 10, 16), declaró su canonicidad.

Más adelante el Sr. Ramírez nos dice que “la Iglesia está fundada sobre la Roca que es el mismo Cristo” y que Pedro no puede ser la roca. Pero ese argumento es erróneo, porque I Pe. 2, 5 dice claramente que ¡todos somos rocas!! Pero aún más, siendo Cristo "el Pastor" (Jn. 10, 11), nombra a Pedro "Pastor" (Jn. 21, 15-17). Sin embargo, el que Cristo sea el "Pastor", no impide que haya otros pastores, aunque subordinados al "Pastor por excelencia" que es Cristo (Jn. 10, 11).

Lógicamente si Cristo es la "roca" (I Pe. 2, 5), eso no impide que Pedro sea también "roca", aunque subordinado a la "piedra angular" que es Cristo (Ef. 2, 20).

Además ¿qué de raro tiene que Cristo haya nombrado "piedra" a Pedro, cuando vemos en el Antiguo Testamento que Dios llamó "piedra" a Abraham? Efectivamente así dice la Biblia: "Escúchenme, todos los que siguen la justicia, los que buscan a Yahvé. Miren a la piedra de donde fueron cortados y al hueco de la cantera de donde fueron arrancados. Miren a Abraham, padre de ustedes" (Is. 51, 1-2).

Si Cristo dijo: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", es porque el apóstol fue constituido piedra sobre la que Jesús edificaba su Iglesia. Para leer la Biblia tenemos que ser humildes y no andar sacando conclusiones fáciles y agrediendo a quienes no piensan de determinada forma.

 

Con respecto a lo que afirma el Sr. Ramírez de que en las dos epístolas de San Pedro no hay nada que hable del Papado o su transmisión, tenemos que recordarle que la misma Biblia dice que en ella no se encuentra “todo” (Jn. 21, 25) y para saber lo que pensaba San Pedro sobre ese tema, tendremos que ir a la Historia Universal, la cual nos dice: “Después que los Santos Apóstoles (Pedro y Pablo) fundaron y pusieron la Iglesia en orden (en Roma) le dieron el ejercicio del oficio episcopal a Lino. El mismo Lino es mencionado por S. Pablo en su Epístola a Timoteo”. (San Ireneo de Lyon, “Tercer libro contra los herejes”, Tratado 3, punto 3. (Véase también “Historia de la Iglesia”, del gran teólogo Ludwig Hertling, S.I., Biblioteca Herder, pág. 27).

La carta escrita por San Ireneo de Lyon, es –como nos lo demuestra la Historia- un documento histórico auténtico. Ese documento, al igual que muchos más, son negados por las sectas, en una actitud irracional e anticientífica y esa es la verdadera razón por la que prefieren encerrarse en “sólo la Biblia”, porque saben que si sus seguidores analizaran los documentos de esa bellísima ciencia llamada “Patrística”, se darían cuenta de que los primeros cristianos ¡eran católicos!. Así que cuando un sectario quiere investigar por su cuenta inmediatamente sus pastores lo devuelven a la Biblia y efectivamente la Biblia es la Palabra de Dios, pero no es ningún pecado si yo investigo “a partir de” la Biblia, otras fuentes tales como la Historia, la Arqueología, la Patrística, etc., etc., que ciertamente nunca podrán equipararse con el Sagrado Libro, sin embargo ¡cuánta luz arrojan esas ciencias cuando alguien investiga su religión con seriedad y objetividad!

 

El Sr. Ramírez dice más adelante: “Pedro nunca predicó como Obispo de Roma”, pero veamos lo que nos enseña la Historia en tres botones de muestra:

“a) "Dirigid vuestra atención a aquellos campeones de nuestro propio tiempo, Pedro y Pablo, que sufrieron martirio bajo Nerón en Roma" (Papa Clemente, "Carta a los Corintios", cap. 5, No. 1, año 96).
b) "Cuán feliz aquella Iglesia (Roma) a la que los apóstoles dieron con su sangre todas sus enseñanzas; donde Pedro fue hecho semejante a la pasión de su Maestro" (Tertuliano, año 200).
c) "Pedro predicó en Pontus y Galacia y en Bithynia, en Capadocia y Asia; y fue al final a Roma y ahí fue crucificado de cabeza, pues él así lo pidió". (Orígenes, año 230).

 

Sigue diciendo el Sr. Ramírez en su carta: “Los otros tres evangelios, no hablan sobre la guía de la Iglesia ofrecida a Pedro”. Pero esto también es totalmente falso:

a) San Marcos, aparte de que en su lista de apóstoles pone a Pedro en primer lugar, también nos presenta otro pasaje donde menciona preferentemente a Pedro: "Fue después Simón y los que con él estaban..."(Mr. 1, 36);
b) San Lucas siempre menciona primero a Pedro, aunque se trate de tres o solamente de dos de los apóstoles: (Hech. 3, 1; Lc. 8, 51; 9, 28;
c) El episodio de la pesca milagrosa, se centra casi exclusivamente en Pedro (Lc. 5, 1ss); Un pasaje muy significativo es donde dice: "Pedro y sus compañeros..." (Lc. 9, 32) (Véase también la preferencia que se le da a Pedro en Lc. 8, 45).
d) Incluso cuando se menciona al grupo completo, siempre resalta la persona de Pedro: (Mr. 16, 7).
e) Jesús empieza por San Pedro en el lavatorio de los pies (Jn. 13, 6);
f) Cuando Jesús quiere regañar a todos sus apóstoles, regaña sólo a Pedro como representante del grupo (Mr. 14, 37).
g) Los Hechos invariablemente siempre mencionan a Pedro en primer lugar: "Pedro con los once" (Hech. 2, 14); "Pedro y los Apóstoles" (5, 29); "Pedro y los demás apóstoles..." (2, 37).

A todo lo anterior faltaría agregar que ¡el nombre de Pedro se encuentra 152 veces en el Nuevo Testamento, mucho más que cualquier otro apóstol!

 

Luego en seguida nos dice el Sr. Ramírez: “Pedro jamás permitió, como lo han hecho los Papas, que la gente se postrara ante él”. Es obvio que postrarse en “adoración” frente a un ser humano es algo incorrecto (Hech. 10, 25 que por cierto en esa cita la miopía del Sr. Ramírez no le permite ver la palabra “adorar” en ese pasaje), pero postrarse en señal de “veneración” es algo totalmente diferente: “David inclinó su rostro sobre la tierra e hizo reverencia a Saúl” (I Sam. 24, 9); Josué se postró en tierra delante del Arca de Yahvé (Jos. 7, 6) y no sólo ante el Arca, sino ¡también frente a un ángel! (Jos. 5, 14); Abdías se postró ante el profeta Elías (I Re. 18, 7); Rut se postró ante Booz (Ruth 2, 8-10), etc. etc. ¿Cómo es pues el Sr. Ramírez “presbítero” si no conoce a fondo las Sagradas Escrituras?

 

Luego nos dice el Sr. Ramírez: “El concilio de Jerusalén fue presidido por Jacobo y no por Pedro” y luego nos pone la cita de Hechos 15, 13-20. Mañosamente nos presenta ese pasaje a partir del versículo 13, pero en realidad el concilio empieza desde el inicio del capítulo 15. Invito al lector a que lo lea y se dé cuenta quién presidió el Concilio. (Léase con atención el versículo 7 y en especial el versículo 12 en donde dice que ante las palabras de Pedro “callaron todos los presentes”. A partir del versículo 13 sólo presenta la Biblia los “complementos” del Concilio, es decir, los testimonios de Pablo y Bernabé y la famosa “concesión” otorgada a las iglesias de Antioquía, Siria y Cilicia.

 

Por último concluye la carta del Sr. Ramírez: “Roma y no Cristo le confirió a Pedro el título de “príncipe de los apóstoles”. Pero San Mateo es muy explícito cuando menciona la lista de los apóstoles y la empieza así: “El primero Simón, llamado Pedro”. La palabra griega “protos” tiene un significado de preeminencia, porque Pedro no fue numéricamente el primero de los Apóstoles, tampoco era el más joven, luego esa palabra tiene el significado de “dignidad”. Véase por ejemplo donde la Biblia menciona “proto-tokos” refiriéndose a Cristo. Ahí no significa que Cristo sea el primer ser creado, sino el primero en dignidad sobre toda la creación (Col. 1, 15)

 

De las refutaciones al Sr. Miguel Ramírez, sólo me faltó uno de los párrafos de su carta del 13 de febrero pasado, en donde textualmente nos dice: “Pablo no se consideraba inferior a Pedro” y luego nos transcribe: “Pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles” (II Cor. 11, 5).

Pero con su clásico estilo protestante de “atarse” a un versículo y “no hacer caso” al contexto, podemos en primer lugar invitar a los lectores a que lean el mencionado pasaje, pero completo, para que se den cuenta por sí mismos que ¡¡el apóstol Pablo está hablando de los falsos apóstoles, no de los apóstoles de Cristo!!

De hecho la traducción más exacta de ese pasaje debería verter “superapóstoles” en lugar de “grandes apóstoles”, porque San Pablo está hablando “con ironía”.

Comparemos algunas Biblias y veamos los comentarios de esas mismas traducciones al pie de página:

a) “Sin embargo, no me juzgo en nada inferior a esos ´superapóstoles´”. (Biblia de Jerusalén). Comentario: “Son ´falsos apóstoles´ (véase versículo 13) Ciertamente no se trata de los Doce cuya autoridad Pablo reconoce Gal. 1, 18; 2, 9. Pero el círculo de los apóstoles es más amplio que el de los Doce (I Cor. 15, 7) y entre aquellos ha podido repetirse el caso de Judas. Puede tratarse también de personas que usurpaban ese título”.

b) “Y yo estimo que en nada soy inferior a tales superapóstoles” (“Nuevo Testamento”, Mons. Straubinger). Comentario: “Superapóstoles.- Claro está que S. Pablo habla con ironía, y no se refiere en manera alguna a Pedro, Santiago y Juan como algunos han pensado, sino a sus jactanciosos adversarios, los falsos apóstoles (v. 13), según lo confirma todo el contexto. Vemos aquí, como en muchos otros pasajes, el gran peligro de apartarse de la primitiva y verdadera tradición apostólica, sobre todo si perdemos la primitiva sencillez propia de Cristo (v. 3) para caer en manos de los falsos apóstoles…” (Mons. Straubinger).

c) “Pues pienso que no estoy en condiciones de inferioridad respecto de los superapóstoles” (Biblia de la Biblioteca de Autores Cristianos). Comentario: “Los superapóstoles.- los falsos maestros; los judaizantes adversarios de Pablo”.

d) “Yo creo que en ningún punto soy inferior a ninguno de esos superapóstoles” (Biblia de Ediciones Paulinas). Comentario: “Otra vez se defiende San Pablo, y para ello tiene que hacer una comparación entre su conducta y la de los falsos apóstoles. Estos querían que la Iglesia de Corinto, esposa pura de Cristo, fuese infiel a su esposo, siguiendo errores”.

Hasta aquí las versiones católicas, pero para que nuestro amigo el Sr. Ramírez no vaya a pensar que solamente cito fuentes católicas, aquí le muestro una de los Testigos de Jehová y tres más tomadas de Biblias protestantes:

e) “Por otra parte, hubo quienes tuvieron la pretensión de erigirse como ´apóstoles de Cristo´ como se muestra en 2 Corintios 11, 5” (“Perspicacia para comprender las Escrituras” Watch Tower Bible and Tract Society, tomo 1, página 163).

f) Véase también la palabra “superapóstoles” en la “Santa Biblia Nueva Versión Internacional Proyecto Felipe”;

g) También véase “Santa Biblia la Palabra de Dios viva y Eficaz” en donde en el pasaje en cuestión dice: “superapóstoles a quienes ustedes siguen”.

h) “Pablo está hablando sarcásticamente… Por supuesto, él no quería que se sometiesen a falsos maestros, ni consideraba a estos suaves habladores como “apóstoles” en ningún sentido”. (Comentario protestante de la Biblia de estudio “Ryrie”.

Por lo tanto es un hecho (“Contra facta non sunt argumenta”) que San Pablo no se refirió a los apóstoles de Cristo en el citado pasaje, porque de otra manera eso estaría en contradicción con lo que nos dice el mismo apóstol en Gal. 2, 9 donde considera a Pedro, Santiago y Juan como “columnas de la Iglesia”…

 


 

 

“Jesucristo, único intercesor y mediador”

(Artículo publicado por el presbítero luterano Miguel Ramírez Ochoa)


En la Sección “Cartas al director” de El Heraldo de Chihuahua


Del día 6 de septiembre del 2008

 


Sr. Director:
“Pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres), no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1ª Pedro 1:18-19; Biblia Reina-Valera 1995).
Este texto bíblico nos enseña que con el inocente sufrimiento y muerte de Cristo, Él dio satisfacción completa por los pecados de la humanidad: Dios Padre ya no los imputa a nosotros, sino que los ha perdonado.
Pero la jerarquía vaticana, actuando “in vigilanti cura animarum” o “en cuidado vigilante de las almas”, sostiene: “Todos aquellos, en efecto, que con espíritu de penitencia, cumplan los saludables mandatos de la sede apostólica, reparan y recuperan íntegramente aquella abundancia de méritos y dones que pecando perdieron y se eximen del aspérrimo dominio de Satanás, para adquirir nuevamente aquella libertad con que Cristo nos liberó, y finalmente quedan absueltos plenamente, en virtud de los méritos copiosísimos de Jesucristo, de la B. Virgen María y de los santos, de todas las penas que habían de pagar por sus culpas y pecados” (Papa Pío XI, Bula “Infinita Dei misericordia” -Infinita misericordia de Dios-: 2 de mayo de 1924, D. 2193).
Reflexionemos: todo católico que obedezca con espíritu penitencial los requerimientos de la autoridad romana ha sido reparado espiritualmente, el demonio vencido, y todo en función por los méritos de Jesucristo, compartidos con los de María y los de los santos (aunque los apóstoles y los evangelistas para nada incluyan a María en el plan de intercesión y salvación, y ni por asomo mencionen a los santos).
Con este compartimiento y concurso de méritos marianos y santorales sólo queda decir que los merecimientos de Jesucristo pasarían a ser finitos, no gozarían de infinitud ante el género humano que vino a redimir. ¡Qué inconsistencia en el catolicismo!
Inconsistencia que por mandato de Pío XI -cuyo verdadero nombre fue Achille Ambrogio Ratti y quien gobernó esa iglesia de 1922 a 1939-, rompe con la sola intercesión de Jesucristo hacia el Padre.
La Biblia nos dice: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).
“Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre” (1ª Timoteo 2:5).
Conclusión evangélico-cristiana: por el sufrimiento, muerte y resurrección de Jesucristo, el ser humano queda así ante Dios: 1) ha sido reparado de sus iniquidades; 2) ya no es necesario el sacrificio y la satisfacción; 3) la penitencia no es nada más que el arrepentimiento del ser y la aceptación de Jesucristo; 4) solamente se nos pide la fe y que le amemos a Él; 5) nuestra salvación es gratuita y somos libres en Jesucristo; 6) el favor de Dios -la misericordia y gracia- permanece en los creyentes; 7) la intercesión de santos y de María, para reparación de pecados, es antibíblica.
Abraza a Jesucristo, como tu único y suficiente intercesor, mediador y salvador.

Pbro. Miguel Ramírez Ochoa

 

Contestaciones de José Antonio Barrera Balderrama Al Sr. Miguel Ramírez Ochoa


Acerca de “Intercesión y mediación”


Publicados en la sección “Cartas al Director” de El Heraldo de Chihuahua.

12 y 24 de septiembre y 20 de octubre del 2008 respectivamente.




"Intercesión y mediación"

12 de septiembre 2008

Los hermanos no católicos aseguran que hay serias contradicciones entre la doctrina del catolicismo y las enseñanzas bíblicas. Para ellos, la intercesión y mediación de otro que no sea Jesucristo simplemente es antibíblico y no merece discusión alguna. Se cierran así en un hermético caparazón, sin querer escuchar las bases en las que se asienta la enseñanza católica.
Ellos no se han puesto serenamente a profundizar en el verdadero sentido de algunas citas como la de I Tim.2,5 (“Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre”) al cual desconectan de la visión panorámica con la que se deben estudiar los sagrados textos.
La “contradicción” de ese versículo con las enseñanzas católicas es sólo aparente. Pero para demostrarlo se requiere aplicar la profunda Teología doblemente milenaria del catolicismo y no una pobre Teología superficial nacida apenas en el siglo XVI. La primera, es fruto de siglos de estudio, la segunda es nacida del odio irreconciliable de un fraile apóstata.
Empecemos por ilustrar cuál es la verdadera doctrina de la Iglesia Católica acerca de la mediación de Cristo y las mediaciones de los Santos porque en esto existe una extraordinaria ignorancia, tal vez ese sea el motivo principal por el cual muchos optan por el fundamentalismo cristiano, porque no conocen lo que la Iglesia realmente enseña.
“La unión de los miembros de la Iglesia peregrina con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo de ninguna manera se interrumpe. Más aún, según la constante fe de la Iglesia, se refuerza con la comunicación de los bienes espirituales… La misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia. Ninguna criatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor. Pero así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente…” (“Catecismo de la Iglesia Católica”, núms. 955 y 970)
La Teología Católica se ha fortalecido con miles de hombres santos que vivieron a lo largo de 20 siglos y que estudiaron cada libro, versículo y palabra de la Biblia y profundizaron en ella aclarando su sentido con la ayuda del Espíritu Santo que Cristo prometió a sus apóstoles y a los sucesores de ellos (Jn. 14, 16). Esos estudios desembocaron gradualmente en los Concilios Universales.
Si la sabiduría de esos hombres y las conclusiones de esos Concilios fallaron (como nos quieren hacer creer los protestantes hoy en día), entonces concluiríamos que Cristo mintió a sus apóstoles al prometerles el Espíritu Santo que estaría con ellos “para siempre”, lo cual sería no solamente inconcebible, sino una auténtica blasfemia.

“Analogía” y “Participación”


24 septiembre 2008

Un resumen de esas enseñanzas milenarias con respecto a la mediación de Cristo y de los Santos, son los conceptos de “analogía” y de “participación”.
Profundizando en esos dos conceptos es como encontraremos el verdadero sentido, no solamente de I Tim. 2, 5, sino de otros muchos pasajes bíblicos.
Según el pensamiento de santos católicos como Santo Tomás de Aquino, San Agustín, San Juan de la Cruz (todos ellos doctores de la Iglesia) Fray Paulo de Sena, (doctor teólogo, quien por cierto participó en el Concilio de Trento) y otros más, exponen en sus obras las ideas de analogía y participación, que nosotros podemos ver concretadas en el famoso Concilio Tridentino.
Ambos conceptos en forma sencilla significan: “tomar parte en una cosa que tiene relación de semejanza, recibir una parte de algo, compartir con alguien”.
Esos conceptos son de capital importancia para estudiar algunos pasajes bíblicos “conflictivos” y veremos que –aplicándolos- encontraremos el verdadero sentido.
Estudiemos algunas aparentes contradicciones: a) La Biblia enseña que Cristo es el único “fundamento” y nadie puede poner otro (I Cor. 3, 11), pero también enseña que los apóstoles son “fundamento” (Ef. 2, 20).
En esos dos pasajes se utiliza la misma palabra griega “zémelion” (“fundamento”) y también en ambas citas se refiere al fundamento de los cristianos.
¿Contradicción bíblica? ¡De ninguna manera!. Cristo es el “único fundamento”. Los apóstoles son “fundamento” por participación o analogía de la “piedra angular” (“akrogoniaios”) que es Cristo.
Visto lo anterior ¿realmente se oponen Efesios 2, 20 y I Cor.3,11? Leyendo literalmente el original griego y bajo la visión católica no se oponen, pero bajo la miopía protestante -sin ellos quizá pretenderlo- la oponen.
Indiscutiblemente es mejor la religión del espíritu que la religión de la letra y del aislamiento bíblico (II Cor.3,6), pues de otra manera haremos que la Palabra de Dios se contradiga. Cristo es el único fundamento y los apóstoles sólo “participan” de ese oficio de Jesús de ser “fundamento”.
Hay una palabra que parece insignificante en el Nuevo Testamento, pero que confirma una vez más la veracidad de la visión católica: la palabra “en”.
San Pablo repite unas 80 veces la frase “en Xristó”, “en Cristo”. ¿Por qué? ¿Una palabra de relleno, flotante y sin sentido? ¡De ninguna manera! La palabra “en” en conjunción con la palabra “Cristo”, está hablando precisamente es esa participación que todos tenemos al estar unidos a “la fuente de la vida”.
Los apóstoles (y sus legítimos sucesores) no son fundamentos “paralelos”, sino son fundamento “en Jesús”. Por eso los católicos rezamos en Misa: “Por Cristo, con Él y en Él...”
Con esa visión católica encontraremos también el verdadero sentido del “fundamento” (“zémelion”) de las “buenas obras” en Cristo (I Tim. 6,19), a la “predicación del evangelio” como fundamento “en Cristo” (Rom. 15,20), al “arrepentimiento de obras muertas” (Heb. 6, 1), etc. En I Tim. 3, 15 se nos dice que la Iglesia es “columna y baluarte de la verdad”, (“baluarte” es “fortificación o defensa”) siendo que Cristo es nuestra fuerza (Ef. 6,10) y nuestra defensa (Lc. 21, 14), sin embargo, la Iglesia también es baluarte por participación o analogía de la fuerza por antonomasia que es Cristo.

“Un solo mediador”


20 de octubre 2008

“Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres…” (“eis yar Theos, eis kai mesites Theou kai anthropon…”) (I Tim. 2, 5).
En ese versículo observamos una cosa muy importante: que si San Pablo hubiera querido indicar una unidad absoluta (es decir, “un mediador sin posibilidad de la existencia de otros mediadores “en Cristo”) hubiera utilizado la palabra griega “monos” la cual indica “unidad absoluta”. “Si tu hermano pecare contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solo” (“monon”) (Mt. 18, 15).
El lector se preguntará el porqué al principio del versículo el apóstol de las gentes utiliza la palabra “yar” (para referirse a Dios Padre) en lugar de “monos” puesto que Dios es sólo uno.
Efectivamente Dios es solamente “un solo Dios”, pero acordémonos que tiene “tres personas realmente distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Esa es la razón por la que San Pablo utilizó “yar” y no “monos”.
De hecho en el Antiguo Testamento el nombre de Dios se encuentra frecuentemente en plural. Incluso en el versículo que más enfatiza la unicidad de Dios ¡el nombre Sagrado está en plural!
Analicémoslo: “Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es uno” (Deut. 6,4). “Shemá, Israel, Adonai Elohenu, Adonai ejad”. Literalmente: “Escucha Israel, los Señores, nuestros Dioses, los Señores, uno compuesto es”.
“Adonai: literalmente significa: ´Mis Señores´ (de Adon” Señor, y “ai” mis). Elohenu: es conjunción posesiva del pronombre de la primera persona del plural que se designa, significando “nuestros Dioses”. Ejad: expresa la idea de una unidad colectiva”. (“Proceso a la biblia de los Testigos de Jehová”, Eugenio Danyans, pág. 167).
No podemos menos que quedarnos mudos ante la asombrosa realidad de la inspiración divina de las Sagradas Escrituras.
La palabra “monos” refiriéndose al Ser Supremo solamente se utiliza cuando se quiere enfatizar el atributo divino de la unicidad de Dios como en Jn. 5, 44; Rom. 16, 27; I Tim. 1, 17 (“Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento, W. E. Vine”, pág. 858)
En cambio cuando no es el caso enfatizar la unicidad de Dios, se utiliza la palabra “heis” que denota “unidad colectiva” (“ustedes sois uno solo en Cristo” = Gal. 3, 28); “Los tres están de acuerdo” (“oi treis eis to en eisin”), literalmente: “los tres hacia lo uno mismo” (Interlineal de Francisco Lacueva).
En resumen, la razón por la que San Pablo no utilizó la palabra “monos” en ninguna de las dos partes de su versículo es porque “hay un solo Dios”, pero en tres personas realmente distintas. Y hay “un solo mediador”, pero puede haber otros mediadores “en Cristo”.

José Antonio Barrera Balderrama.

 

“Rechaza el calificativo de sectas”

Objeciones en artículos publicados por Magdalena Sofía Flores Armendáriz (Protestante evangélica)

Contra el católico José Antonio Barrera Balderrama,


En la Sección “Cartas al director” de El Heraldo de Chihuahua


De los días 6, 11 de julio y 14 de Agosto del 2008 respectivamente


6 de julio del 2008

A Pepe:
A través del conjunto de cartas que has publicado y con respecto a la última de tus cartas, en la que refieres que “algunos” hermanos no católicos dicen que Jesús despreció a María, quiero preguntarte Pepe, cuando hablas de algunos hermanos no católicos ¿A quiénes te refieres? Porque tú llamas sectas a todo grupo religioso que no es católico, sin aclarar las diferencias entre uno y otro.
En el Diccionario de la Lengua Española de la palabra secta hay tres referencias:

1) Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica;
2) Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra, y
3) Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa.

Entonces, desde ese punto de vista, la religión católica ¿puede ser también una secta para un no católico?
El hecho de que tú creas que la religión católica es la única verdadera, ¿quiere decir que sí lo es sólo porque tu así lo crees?
Con respecto a una situación parecida, te invito a leer Hechos 28,22, donde se hace referencia en cómo al apóstol Pablo los romanos le dijeron con respecto a lo que ellos consideraron una secta y que todos estaban contra ella, refiriéndose a los primeros cristianos de la Historia, entendiendo por cristianos a los que seguían la doctrina de Cristo, y a Pablo le llamaron plaga y cabecilla de la secta de los nazarenos Hechos 24,5, y el mismo Pablo reconoce que, habiendo pertenecido a una secta religiosa, él mismo fue fariseo (hipócrita religioso), antes de haberse convertido a Cristo. Hechos 26.5.
Entonces para ti, un presbiteriano, un evangélico, un bautista, un testigo de Jehová, un musulmán o un satánico, son lo mismo?
Magdalena Flores A.



11 de julio del 2008


Sr. Director:
Por medio de este conducto me gustaría, si usted me permite, contestar a José Barrera las misivas publicadas, en las cuales habla algunas cosas que me gustaría aclarar públicamente.
Querido Pepe, esta será la primera de una serie de cartas que, siento en mi corazón, deben ser contestadas, por lo cual estuve en espera de que alguien lo hiciera, pero como nadie lo hizo, lo haré yo. No quiero ser contenciosa y voy a explicar algunas cosas que observé en tus cartas, porque parece que no estás bien informado y haces afirmaciones que no son ciertas. Espero que en ningún momento te sientas ofendido, pero es importante aclarar algunas cosas que expusiste como ciertas públicamente y de las cuales me doy cuenta no hiciste la suficiente investigación, por lo tanto ese error puede hacer daño a muchos que leen lo publicado en este medio.
Entre las cosas que quiero explicarte está lo referente a las que tú llamas sectas; otro de los temas es lo que dices acerca de María la Virgen y los hermanos de Jesús, también hablas de Lutero y das ejemplos de cosas que dices que dijo, pero no refieres en dónde lo leíste y otras cosas que he leído en tus cartas acerca de que llamas amigos o hermanos a quienes no son ni tus amigos ni tus hermanos.
Procuraré basar mis escritos en los evangelios de la Biblia y te daré testimonio de mi propia convicción para que puedas comparar lo que dices y la Verdad.
Te aclaro que lo pensé varias veces antes de atreverme a escribir estas cartas, porque el tema es muy delicado y antes de hacerlo me he puesto en las manos de Él, porque no quiero confundir a ningún lector ni desviarle de la Verdad, que es lo que busco con todas mis fuerzas.
Te advierto que son muchas las cartas que ya escribiste y tal vez me perdí de algo, además de que tus cartas tienen el contexto muy parecido al de un señor Fierro que también escribe, y que también requiere mayor información.
Dios es grande y poderoso y Él no me abandonará en el trayecto de este propósito que ahora ha puesto en mí.

Magdalena Flores A.


14 de agosto del 2008

Veo que eres un hombre muy religioso, y parece que tú y yo creemos en el mismo Dios, y si es así, entonces nuestra fe se basa en lo escrito en la Biblia, por eso, me gustaría preguntarte acerca del pasaje bíblico que se encuentra en donde se refiere al endemoniado gadareno que salía de entre los sepulcros, feroz en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino y que clamó a Jesús diciendo: ¿Qué tienes contra mí, Jesús, Hijo de Dios? Has venido a atormentarnos antes de tiempo? En Mr 5 1,17 o en Lc 8, 26 37 y Mateo 8.28 o el endemoniado de Lucas 4.34 que le dijo a Jesús: Déjanos, que tienes con nosotros Jesús nazareno. Dime Pepe, no es la misma pregunta que hizo Jesús a María cuando le pidió el milagro del vino que tú refieres en tu carta? Podrías explicarme la diferencia de la pregunta, cuando le preguntó Jesús a la virgen, ¿Qué tienes conmigo mujer? Acaso hay diferencia?
Entonces Pepe, ¿por qué dices que algunos hermanitos no católicos “dicen” que Jesús despreció a María? No te refieres a los que tienen la Verdad porque según lo escrito en la Biblia, Jesús no desprecia al hombre ni a la mujer, sino al contrario, Él no echa fuera al que viene a Él, incluso dice su Palabra que a lo vil y menospreciado del mundo es lo que Dios escoge 1 Corintios 1.28 Podrías explicar esto?
Con respecto a que mencionas que las sectas protestantes ofenden a los católicos diciendo que son idólatras, te hago referencia al Diccionario de la Lengua española nuevamente: Idólatra es el que adora ídolos, e ídolo es una imagen o deidad objeto de culto, persona o cosa amada con exaltación, entonces podrás explicarme que significa lo que dijo Jesús a Satanás en el monte cuando fue tentado, cuando el mismo Cristo le dice al malo. Mateo 4.10, Lucas 4,8 Vete Satanás porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás, o el caso de Ap 22, 8 y 9 cuando Juan, luego de oír al ángel que hablaba con él se postró para adorarle, entonces el ángel lo detiene y le dice: Mira no lo hagas, porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos profetas, de los que guardan las palabras de este libro, Adora a Dios. No dijo la misma virgen durante la anunciación que ella sería una sierva del Señor, y que se hiciera lo que Dios quisiera?
Yo que tu Pepe, tendría más cuidado, pues hay un destino para los que adoran ídolos, y para los mentirosos El lago de fuego Ap 21.8. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Contra la Palabra de Dios ¿Qué puedes hacer?


Magdalena Sofía Flores



Contestaciones de José Antonio Barrera Balderrama a la Sra. Magdalena Flores Armendáriz

Acerca de ¿Qué es una “secta”? ¿A quiénes debemos llamar “hermanos”? Y ¿cómo debe ser traducida la cita de Jn. 2, 3-5?

Publicados en la sección “Cartas al Director” de El Heraldo de Chihuahua. Agosto del 2008

(Complementan al final dos artículos del Sr. José L. Fierro)




¿Qué es una secta?


Estimada Magdalena: En tus cartas me pides explicación de varias cosas, pero vayamos por partes.
En tu primera carta me preguntas a qué llamo “secta”. Veamos qué nos dice el diccionario:

 

a).- “Secta.- Doctrina religiosa que se aparta de la comunión principal: (por ejemplo cuando se dice) “la secta de Lutero” (Pequeño Larousse Ilustrado).
b).- Veamos qué dice un especialista: “Denominación, sección o grupo de fieles que se ha separado del cuerpo principal” (“Diccionario de Religiones”, A. Royston Pike).
c).- Ahora veamos qué nos dice una Enciclopedia: “Secta.- Doctrina particular desgajada del cuerpo de otra doctrina general, religiosa o filosófica… (por ejemplo cuando se dice): “La secta de Lutero, etc.” (Enciclopedia Salvat, tomo 11, pág. 2997)

Obsérvese cómo tanto diccionarios como enciclopedias insisten en que la de Lutero era una “secta”. Con esto te demuestro que las acepciones que pones en tu segunda carta están incompletas, es decir, sólo transcribiste lo que te convino.
Pero aún las transcripciones amañadas de tu segunda carta, nos están hablando de “una doctrina que se independiza de otra”. Es decir grupos que se separan del tronco principal, en este caso, de la Iglesia Católica de la cual se desprendieron un sinnúmero de sectas. Tú te diste por aludida, pero yo estoy usando la palabra “secta” exactamente en el sentido del concepto que nos da el diccionario.
Tú me pones la cita de Hechos 28,22, pero ese era el concepto de “secta” para los judíos. Si la opinión de los que dejaron de ser el pueblo de Dios o de los paganos te interesa, a nosotros no, pues todos sabemos que Cristo no vino a fundar una “secta”, sino una Iglesia (Mt. 16, 18). La cita de Hech. 26, 5 nos habla de que San Pablo le llama “secta” a los fariseos, no a los cristianos.
Pero Cristo en ningún momento dio permiso a nadie para que “se independizara” (o que hiciera una “parcialidad”) de la Iglesia que Él fundó (Mt.16,18), una Iglesia formada por hombres con virtudes y defectos (Mt.26,40-43; Mc.9,33-34; Jn.13,21), pero que teníamos que obedecer por ser “columna y fundamento de la verdad” (ITim.3,15); perseguir a la Iglesia (o calumniarla, ojo), es perseguir a Cristo (Hech.9,4). Esa Iglesia empezaría en Jerusalén y terminaría en los confines de la Tierra (Hech.1,8). Empezaría en el año 33 y terminaría en el fin del mundo (Mt. 28, 19).
José Antonio Barrera.


Todos somos hermanos


Estimada Magdalena:


En tu primera carta una de las cosas que me extrañó más es el hecho de que no me permitas llamarle “hermanos” a quienes no son católicos y me dices textualmente: “Llamas amigos y hermanos a quienes no son ni tus amigos ni tus hermanos”.
Parece ser que no has leído suficientemente la Biblia. Te presento algunas citas para que las estudies:

 

a) “Uno solo es vuestro Padre celestial y todos vosotros sois hermanos"; (Mt.23,8);
b) San Pedro les llama “hermanos” a quienes todavía no eran cristianos (Hech.2,29);
c) Igualmente San Estéban llama “hermanos” a quienes le dieron muerte (Hech.7,2);
d) En el Antiguo Testamento, los idumeos estrictamente hablando no formaban parte del pueblo de Dios (I Sam. 14, 47-48), sin embargo Dios mismo exige a su pueblo que se les llame “hermanos” y el profeta Ezequiel llama “hermanos” incluso a pueblos paganos (Ez.16,46-56);
e) San Pablo les llama “hermanos” aún a los falsos discípulos (IICor.11,26; Gal.2,4), aunque “anden desordenadamente” (IITes.3,6) y aunque cometan pecado (IJn.5,16);
f) El apóstol San Juan nos dice que “debemos poner nuestras vidas a favor de los hermanos” a imitación de Cristo (I Jn. 3,16), luego si Cristo murió por los pecadores (Rom. 5, 6), los pecadores también son nuestros hermanos.(I Jn. 2, 11).

En cuanto a la palabra “amigo”, veamos qué nos dice la Palabra de Dios:

 

a) Jesús era “amigo” de publicanos y pecadores (Mt.11,19);
b) Jesús “dio su vida por sus amigos” (Jn.15,13), pero sabemos que murió por “todos” (IICor.5,15), luego nuestros “amigos” son “todos”, tanto justos como pecadores;
c) Si debemos “ser siervos de todos”, con cuánta mayor razón llamarlos “amigos”. (Mr.10,44);
d) Jesús mismo nos puso el ejemplo, pues él le llamó “amigo” a quien lo traicionó (Mt. 26, 50)
No debemos llamar “hermanos” o “amigos” solamente a los que tienen nuestra misma religión, porque eso sería “sectarismo”, sino debemos amar a todos nuestros semejantes, aunque piensen diferente de como nosotros pensamos.

“Ponerse en las manos de Dios” también significa que abras tu mente (no solamente tu corazón) a la Palabra de Dios. Porque para empezar si no llamas “hermanos” a quienes no piensan como tú, pues creo que estás “confundiendo a los lectores y desviándolos de la verdad”. Si yo siguiera tu misma “lógica” no te permitiría que me llamaras “querido Pepe” como lo hiciste en tu primer carta, lo cual equivale a la palabra “amigo”.

José Antonio Barrera B.



¿Qué nos va a ti y a mi?


Estimada Magdalena:

En tu segunda carta mencionas lo referente a las palabras dirigidas por Jesús a la Virgen María: “¿Qué a mí y a ti, mujer?. Aún no ha llegado mi hora” (Jn.2,3-5) y mencionas que el endemoniado de Gerasa y otros endemoniados más, dicen las mismas palabras a Jesús.
Pero es obvio que tú desconoces una de las reglas básicas en una traducción bíblica, que es precisamente hablar como el pueblo habla en el idioma en el que se está traduciendo la Biblia, se debe atender al contexto, al sentido, a los interlocutores, en fin, qué se entiende por determinada frase en determinado idioma, etc.
Escuchemos qué nos comenta una de las traducciones más científicas que es la Biblia de Jerusalén: “¿Qué a mi y a ti?.- Semitismo bastante frecuente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y se emplea para rechazar una intervención que se juzga inoportuna y hasta para indicar a alguien que no se quiere mantener relación alguna con él. Sólo el contexto permite precisar el matiz exacto en cada caso”. (Comentario a Jn. 2, 3)
Los pasajes en cuestión no deben ser traducidos de igual forma, sencillamente porque los personajes que intervienen no son de la misma categoría, pues en un caso se está hablando de la Virgen María y en los otros casos se está hablando de endemoniados. No cabe comparación. Unos hablan agresivamente (los endemoniados) y otro habla con amor (Jesús). El “matiz” del que nos habla la Biblia de Jerusalén, obviamente no debe ser el mismo en el caso de la traducción de las palabras de Jesús a la Virgen que en el caso de los vociferos de los endemoniados. Se debe traducir con fidelidad, pero también con claridad.
Pero en tu escrito es tal tu confusión de ideas, que te das por aludida sin recapacitar en que tú y yo estamos diciendo lo mismo: es decir, tú dices que Jesús no habló con desprecio a su madre y yo digo lo mismo, por lo cual deduzco que tú deberías apoyar mi traducción y rechazar la tuya. No me obligues a pensar que tú desprecias a María y que le dirías las mismas palabras que salen de la boca de un endemoniado. Contra la Palabra de Dios no podemos hacer nada, pero contra las tendenciosas traducciones sí podemos hacer mucho.
Tenemos que reflexionar en el hecho de que en nuestro idioma (especialmente entre los jóvenes) las palabras “¿Qué tienes conmigo?” indican indiscutiblemente una manera hostil de reclamar algo, por lo tanto no es admisible ponerlas en los labios de Jesús.
Pero eso no es todo: Ha llegado a mis manos la traducción más nueva de la Reina-Valera y en el pasaje en cuestión ya vierte diferente: “¿Qué tiene que ver eso conmigo y contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora” (Reina-Valera actualizada). ¡Qué diferencia! ¿verdad? ¿Qué te parece Magdalena? ¿Seguirás defendiendo la traducción antigua? ¿Admitirán con humildad los editores que ese pasaje estaba mal traducido en la versión anterior?

José Antonio Barrera B.

“El sectarismo no cabe en la iglesia de Cristo”
(Artículo publicado por José L. Fierro en la misma sección el 20 de agosto del 2008)


Sr. Director:
Cristo sólo fundó una Iglesia: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra fundaré mi iglesia (Mateo 16, 18), no dijo “mis” iglesias. El sectarismo no tiene cabida en la Iglesia única de Cristo (Efesios 4, 5).
Los judíos nunca quisieron llamar a los seguidores de Jesús como “cristianos”, por lógica razón. Negando ellos, como lo hacen hasta la fecha, que Jesucristo es el Mesías, Ungido o Cristo, no podían por eso llamar cristianos a sus seguidores porque al hacerlo, tácitamente reconocían a Jesús como Cristo o Ungido de Yahvé. Por tal motivo los consideraban secta.
Quien ahora considere secta a la Iglesia que Cristo fundó sigue el ejemplo de los judíos del siglo primero.
Tengo un libro de la Iglesia Bautista titulado: “Quiénes son”, editado por la Casa Bautista de Publicaciones, edición 1977, en él se da una reseña de las siguientes denominaciones, con su respectiva historia, doctrinas y punto de vista bíblico de éstas desde la óptica bautista.
El libro citado reseña a los metodistas, presbiterianos, discípulos, episcopales, luteranos, santificados, testigos de Jehová, adventistas del Séptimo día, ciencia cristiana, mormones, bautistas y católicos romanos. El autor es E. C. Routh.
Lo significativo es que en la contraportada dice el autor respecto a su libro: “Esta obra es una reseña de la historia y las doctrinas de las doce más prominentes sectas”. Cómo ve, Magdalena Flores, hasta eruditos escritores protestantes consideran “sectas” a las denominaciones antes citadas y a las que pertenece el mismo señor Routh, por lo tanto, no debe parecerle molesto que escritores católicos como el señor José Barrera, también califiquen de sectas a denominaciones protestantes, ya que hasta ellos mismos lo admiten… ¡y lo escriben!
José L. Fierro.


“La Iglesia Católica no es una secta”
(Artículo publicado por José L. Fierro en la misma sección el 22 de agosto del 2008)


Sr. Director:
El 6 de agosto del presente año escribe en esta sección Magdalena Flores, dándonos tres acepciones del término secta, que siempre tiene una resonancia despectiva, siendo éstas las siguientes:

a) Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa;
b) Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra;
c) Conjunto de creyentes de una doctrina particular que el hablante considera falsa.

Concluye en su tesis que, por tal motivo, estas definiciones pueden encasillar también como secta a la Iglesia Católica. Me permito aportar, tomando en cuenta lo dicho por ella, si esto es verdad.
La Iglesia Católica no enseña doctrinas parciales, un compendio de ellas puede consultarse en el “Catecismo de la Iglesia Católica”.
En cambio, las miles de denominaciones que se autonombran cristianas: metodistas, bautistas, presbiterianas y otras salidas de éstas, como Asambleas de Dios, Adventistas del Séptimo Día, Mormones, Testigos de Jehová, etcétera, les caracteriza por enseñar doctrinas parciales entre ellas mismas y sucede que hasta el “Cristo” de unas, contradice al de las otras.
Ejemplo: Los Metodistas aceptan que la salvación se puede perder, admiten dos sacramentos, tienen obispos, bautizan niños, etcétera; los Bautistas dicen lo contrario. Mormones aceptan el Libro del Mormón como inspirado divinamente; el resto lo rechaza. Adventistas dicen que el día de descanso es el sábado y condenan a quien dice o hace lo contrario. Testigos de Jehová afirman que Cristo es el arcángel Miguel, evolucionado en hombre y luego de nuevo evoluciona a ser Miguel el arcángel en el Cielo; los demás cristianos niegan tal doctrina y así podemos seguir haciendo comparaciones en estas parcialidades doctrinales. El catolicismo tiene una misma doctrina en los cinco continentes de la Tierra. ¿Quién encaja como secta?
La Iglesia Católica la fundó Cristo, si algún lector conoce otro fundador que no sea Cristo le agradeceré me lo informe por este medio. Una Iglesia tan importante, aunque no se crea en ella, es absurdo que no se conozca quién la fundó aparte de Cristo: El metodismo nació con Carlos Wesley; los mormones con José Smith; a las asambleas de Dios les dieron origen pastores metodistas en EUA predicando un avivamiento en el Espíritu Santo; los testigos de Jehová con Carlos Russell; los bautistas con Juan Smith; Adventistas con Guillermo Millar, etcétera. Todos estos fundadores se independizaron de otras denominaciones. ¿Quién es secta en este caso?
Todas las denominaciones no católicas consideran en sus prédicas y literatura a la Iglesia Católica ciertamente como falsa y hasta la identifican con la ramera del Apocalipsis. Los testigos de Jehová a las iglesias y sectas salidas del catolicismo las denominan como hijas de la ramera. Mas denominar a la Iglesia Católica como secta nunca he visto lo hagan en su doctrina oficial, ni ninguna otra secta. Si vamos a tratarnos de eruditos en el estudio de religiones, sucede lo mismo, nadie considera a la Iglesia Católica como secta, no así a los grupos salidos del catolicismo a los que siempre denominan “secta”.

José L. Fierro

 

 









Refutación que hace el sr. Reynaldo Trujillo a una Carta al Director

publicada el dia 12 de Junio del 2007

en la sección Noroeste del Heraldo de Chihuahua,

elaborada por el sr. Israel Sánchez

 

Los comentarios en negro es la carta original del sr. Israel Sánchez y los comentarios en naranja son respuestas del sr. Reynaldo Trujillo.

 

 

"El que no conoce a Dios a cualquier mono se le hinca" Cuan triste es este caso; sin embargo, aunque el idólatra no lo acepta, es la realidad. El idólatra, igual que el adicto, no acepta lo que está viviendo, como el alcohólico, que según él puede dejar de beber pero no lo hace así; éste dice ¡que no es idólatra!

Partamos de algo muy sencillo: Ud. No me convencerá a mí, ni yo a Ud. Pero es el deber de cualquier católico mostrar la Verdad cuando ésta se ha vilipendiado a los cuatro vientos para que otros hermanos lleguen a Ella sin dificultad.
Quienes tachan a los católicos de idólatras, mentirosos, traidores, asesinos, maquinadores de maldad, no hacen más que dar un antitestimonio de la Verdad. Nunca llegaremos a un acuerdo pues Ud. defenderá su verdad y la Verdad se defenderá por si sola. Esto es el relativismo. Ud defiende su verdad y yo la mía y nunca concordaremos, hasta que la Verdad reluzca por si misma y se aprenda que una de las partes en juego debe necesariamente estar de lado de la Verdad, y la otra quedará al descubierto.
Estoy seguro que estas palabras mías provocarán en Ud. la sentencia: -"Yo estoy en la Verdad, pues es la Verdad biblica la que me hace decir lo que digo, creer lo que creo, vivir lo que vivo y escribir lo que escribo-", pero al decir Ud: -Yo estoy en la verdad-, ya está absolutizando, y si dice "la verdad bíblica", debemos indagar a mayor profundidad y descubrir quién proclamó primero que las Sagradas Escrituras son precisamente Palabra de Dios y por ello, fidedignas, verdaderas y carentes de error alguno en grado sumo. (investigar acerca de la verdad bíblica, quien promiulgó que las escituras Sagradas son inspiradas)
Respeto también encarecidamente su derecho de expresar libremente sus pensamientos, pero ese derecho suyo, también es el mío, del cual ruego en correspondencia el mismo respeto. Sin embargo, los derechos no prevalecen ante el quebrantamiento de un principio de categoría ética mayor que la de él. En este sentido, ambos gozamos del mismo derecho de la libre expresión, ambos exigimos el mismo respeto y educación en el trato, pero existe el principio mayor de la Verdad, sobre nuestros derechos, y sobre este principio me amparo para decir lo que digo y escribir lo que escribo.

 

¿Porqué no acepta el idólatra que lo es? Porque la fuente del idólatra es la misma que la del adicto. El mismo Satanás.

Su ofensa a los católicos va creciendo. Pues al decir que los católicos son idólatras teniendo como fundamento citas bíblicas aisladas, sin saber su contexto histórico, sin saber quienes eran sus destinatarios finales y cual era la situación de ese tiempo y espacio, más aún interpretadas como le dá la gana, a discreción y sin considerar la autoridad legítima de la Iglesia Católica de interpretar, enseñar y explicarlas, es tan grave como decir que la fuente de la "idolatría" de los católicos es el mismo Satanás. De esta manera Ud. no solo ofende a quienes profesamos la fé católica, sino que también atenta contra la autoría divina de las Escrituras al anexarle el apelativo de diabólico a algo que de suyo es de inspiración divina.

 

He conocido personas que tuvieron algún problema serio, como la muerte de un ser querido, que estuvieron postrados ante una imagen durante largo tiempo antes del deceso. Sé de personas que cuando van a iniciar un día de labores se persignan ante una imagen, otros que la tocan, y a continuación se tocan su cara y su cuerpo. Otros que invierten la figura del supuesto San Antonio para que les consiga novio o novia; esto es hechicería pura Isaías 19:3.

Es necesario que Ud. sepa que la Biblia fue escrita por diferentes autores humanos, en diferentes tiempos, con diferentes estilos literarios. Algunos libros de la Biblia son de carácter didáctico, como los salmos, otros, histórico, como el libro de crónicas, otros, poéticos, como los salmos y el cantar de los Cantares. Otros tantos promulgaron leyes temporales y específicas, para pueblos específicos, como Deuteronomio, números, levítico Algunos libros tienen carácter universal, como las cartas de San Pedro, los 4 Evangelios, entre muchos, y otros estaban dirigidos exclusivamente a ciertos pueblos en situaciones históricas muy específicas., como la cita que Ud. incluye de Isaías y más adelante, de Jeremías (14:22). Analizando dicha cita de Isaías 19, 3, encontramos que en versículos anteriores, el hagiógrafo escribe:

Miren a Yahveh, que llega a EGIPTO, montado sobre una rápida nube. LOS ÍDOLOS DE EGIPTO tiemblan al verle y a LOS EGIPCIOS les falla el corazón. (v.1) "Azuzaré A LOS EGIPCIOS UNOS CONTRA OTROS, y se pelearán los hermanos entre sí, un amigo con otro, una ciudad con otra, un reino con otro reino (v. 2) EGIPTO se trastornará, haré que sea un incapaz. Irán a consultar a SUS ídolos y adivinos, a los magos y a los brujos (v.3). Pondré al EGIPTO en manos de un amo sin corazón; un rey cruel los gobernará, dice el Señor Yahveh de los ejércitos" (v.4).

Con la cita de Is 19,3 analizada debemos resaltar que tales sentencias fueron escritas cerca del año 736 a.C y fueron escritas cuando el pueblo reducido de Judá estaba apretado entre dos grandes naciones, Asur y Egipto y los políticos israelitas se preguntaban por cuál de las dos había que apostar. Es cuando Isaías profetiza contra las naciones paganas: Egipto y Asur. Es decir, las palabras de este capítulo 19 son dirigidas al pueblo de Egipto y los ídolos a que se refiere ahí son los ídolos egipcios. Además, en ningún versículo se menciona que esos actos furan "hechicería pura". Me pregunto porqué no mencionó esto en su publicación. Creo que la respuesta es sencilla: quedaría en evidencia que al tomar una cita bíblica aislada y fuera de contexto, en vez de conducir a la verdad, conduce al error. No se vale escribir mentiras verdaderas o medias verdades. Mucho menos para descalificar a otro, pues al hacerlo así, se atentaría también contra la caridad cristiana, que, dicho sea de paso, va de la mano con la Verdad revelada.

Si ha conocido a personas que realizan las prácticas que Ud. menciona, me alegro, pues son personas valientes que no se avergüenzan de dar muestras de su fé con sus actos (Stgo 3, 18) la fé inspira sus obras y por cierto que su fé se perfeccionará por ellas mismas (Stgo 3, 22-24) Creo que esto para muchos es escandaloso, pues toman en cuenta que solo la fé salva y no las obras.

Para el mundo del protestantismo es ajeno el concepto de religiosidad popular y devoción. Es ajeno porque precisamente existen en el seno de las comunidades cristianas primitivas que estaban en el mundo conocido de aquel tiempo, a partir del siglo I, permaneciendo a través de las persecuciones de la Iglesia de los siglos II y III, muchos, muchísimos años antes que apareciera el protestantismo de Lutero, Calvino, Swinglio y el rey apóstata Enrique VIII.

 

Puesto que los muertos no pueden interceder por usted, ellos nada saben. (Eclesiastés 9:10) Cuando una persona fallece no sabe nada, ni puede pensar, ni trabajar, ni tiene más pago por alguna labor, puesto que nada de esto puede hacer. La muerte es la cesación de la vida. Salmos 146,4; Eclesiastés 9:10.

Quiero mencionar la obra de un excelente sacerdote local. Le menciono esto porque Ud. mismo comenta que ha cuestionado a autoridades eclesiásticas y no le han respondido. Quizá no ha obtenido respuesta porque no habrá sabido utilizar la gentileza debida, el tacto fino de respeto a un ministro de culto aunque no sea de su propia profesión de fé, o bien porque no ha sabido hacer las preguntas correctas, en el momento correcto, a la persona correcta y del modo correcto.
Pues bien, el P. Dizán Vázquez, sacerdote católico local, en su libro Católico: ¡defiende tu fé!, (págs 80-82) dice:

"La intercesión de unos creyentes a favor de otros es una enseñanza tan frecuente en la Biblia, que los mismos protestantes la practican aquí en la tierra.
Y curiosamente, cuando encuentran estos casos en la Biblia, entonces no les parece que eso sea desconfiar de los méritos infinitos de Cristo.
Pero como los católicos extendemos esa intercesión aun a los Santos que ya están en el cielo, los protestantes, con tal de llevar la contra, alegan que los santos están muertos y que, por tanto, no pueden pedir por nosotros: no nos oyen, ni pueden hacer nada.
Pero veamos:
Jesús les respondió a los saduceos que Dios no es dios de muertos, sino de vivos (Mt 22,32), dando a entender que Abraham, Isaac y Jacob estaban vivos delante de Dios. De hecho, en la Transfiguración aparecen Moisés y Elías hablando con Jesús (Mt 17, 2-3). La Biblia dice que en el cielo los ángeles escuchan nuestras oraciones, y nos ayudan (Gn 48,16; Tob 12,12; Zac 1, 12-13.16; Mt 18,10; 1 Cor 4,9).
Y Jesús enseña también que en el cielo los justos son como los ángeles (Mt 22, 30; Lc 20, 35-36). No podemos pensar que la situación de los bienaventurados sea como la nuestra, pues ellos no están sujetos, como nosotros a las limitaciones del tiempo y de la materia (1 Cor 13, 12; Jn 20,19-26) Los católicos creemos que sólo Jesucristo nos ha redimido con su sangre, y que Él es nuestro único y suficiente Mediador. Pero esto no se opone en ninguna manera a que los cristianos llamados "santos" (1 Cor 1,2), podamos interceder unos por otros y ayudarnos a conseguir la salvación que nos ganó Jesucristo. Podemos hacerlo, precisamente porque estamos unidos a Cristo e identificados con Él (Jn 15,1-10; 17,21-23.26; Gál 2,20). Y es obvio que esa obras maravillosas que manifiestan la gracia de Cristo en nosotros, las pueden realizar con mayor perfección los fieles que se han dejado transformar más plenamente por Cristo, como son los Santos, y muy especialmente la Santísima y gloriosa Virgen María, la "llena de gracia", la "bendita entre todas las mujeres" (Lc 1, 28.42). La Iglesia ha enseñado siempre (desde mucho antes de que existiera el protestantismo) que la mediación de Jesucristo es única e insustituíble (Hch 4,12; 16,30-31; 1 Tim 2,5). En efecto, sólo a Él le pedimos que nos salve, y las oraciones oficiales de la Iglesia siempre se dirigen a Dios Padre por medio de Jesucristo. En cambio, la intercesión de los Santos, dice el concilio de Trento, es "buena y provechosa". Es la expresión, en la práctica, de la "comunión de los santos" (credo apostólico) por la cual es posible que todos los fieles nos comuniquemos los bienes espirituales que hemos recibido de Jesucristo."

 

En nuestra propia ciudad, por las mañanas, muy temprano, podemos ver un pequeño grupo de personas paseando una estatua por las principales calles de la ciudad. Esto ya se hacía en la antigüedad, contraponiéndose al mandamiento Is 46:7. Se lo echan sobre los hombros, lo llevan y lo colocan en un lugar, allí se está y no se mueve de su sitio. Le gritan y tampoco responde, ni libra de la tribulación. Creen, como en la antigüedad, que puede mandar la lluvia: Jeremías 14:22. Lo que es contrario totalmente al Dios verdadero.

Cuando Ud. escribió este artículo, se acercaba la fiesta católica de Corpus Christi. El cuerpo de Cristo. Por eso se hacían procesiones llevando al Cuerpo de Nuestro Señor para pedir sus bendiciones en todos los ambientes y para mostrarlo públicamente para la adoración general. Es el cuerpo de Nuestro Señor el que iba en procesión, llevando lo más preciado para los cristianos, NO ES UN IDOLO, sino el mismo Señor que entregó Su Cuerpo y Su Sangre para redención de todos, como El mismo nos lo asegura: -"Esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre" (Mt 26, 26-28; Mc 14, 22-24; Lc 22, 29-20; 1 Cor 11, 24-25, 1 Cor 10, 16). Reconsidere más cuidadosamente los sustantivos o adjetivos utiloizados para referirse a Nuestro Señor. Él mismo Rey David organizaba procesiones con los símbolos divinos para regocijo de toda la casa de Israel y Gloria de Dios. (2 Sam 6. 12ss) ¿Porqué, entonces, tanta saña y odio a estas prácticas?

Otra vez, considere también quienes eran los destinatarios de las citas de Is 46 y su contexto histórico. La época de esas palabras era entre los años 701 y 691 a. C y los destinatarios era el mismo pueblo de Israel a quien Yahveh le advertía acerca de los ídolos BABILÓNICOS. Por su parte, el profeta Jeremías hace referencia a los ídolos PAGANOS. También aquí, no se olvide de considerar el contexto histórico del Pueblo de Israel y la naturaleza de sus destinatarios.

 

Si a esto no se le puede llamar idolatría, ¿de qué forma se le puede nombrar?

Le comentaré como se le puede llamar. A las procesiones con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, o a cualquier manifestación de la fe pia del pueblo católico, a eso se le puede llamar Devoción, a lo que Ud. afirma del católico se le puede llamar dolo y mala intención.

 

El mentiroso jamás le va a decir que es un mentiroso, al menos que se arrepienta de verdad o está preparándose para contarle otra peor.

Así es. A nadie le gusta reconocer sus propios yerros, pero es buena práctica hacerlo periódicamente y enmendarlos, pues con ello, se allana el camino y se avanza en humildad. O Ud. ¿Reconoce que lo que le digo es verdad pero le cuesta reconocerlo? Mucho bien, entonces, le hará poner en práctica la humildad y pobreza de corazón. ¿Se dice Ud. discípulo de Cristo? Entonces, hallará con facilidad en esto gozo del corazón y un remanso de paz para su alma. Si Ud. está catalogando a los católicos como idólatras debe primero revisar la vericidad del patrón o parámetro con el que los compara. Podría Ud. decir: -los comparo con la Biblia-. Eso depende, pues está en duda la autoridad suya para interpretarla, para hacer argumentos y en duda está su conocimiento verídico sobre las verdades que nos conducen a la Vida Eterna..

 

¿Qué es esto ante los ojos de Dios? ¿Idolatría? ¿Hechicería? ¿Lo aprueba Dios o sólo son suposiciones de un loco protestante, irreverente y soberbio?

Las primeras preguntas han sido respondidas anteriormente. La aprobación viene de Dios y la ha dejado en la Iglesia que El fundó (Lc 10,16), pues a Ella, a Pedro y a sus sucesores les ha dado el poder y autoridad para atar y desatar (Mt 16, 18-19. 18,18), de perdonar los pecados y de liberar (Jn 20,23) a hecho Dios a la Iglesia pilar y la base de la verdad (1Tim 3, 15) y con esta designación divina de la Iglesia la hace a Ella la única autorizada para enseñar e interpretar las Sagradas Escrituras, pues Ellas y la Iglesia, están unidas intrínsecamente por tener el mismo fundador, Dios mismo ha asegurado que el Espíritu Santo estará en Ella (1 Cor 5,4). Y siempre contará con Su asistencia (Mt 28, 18-20).Como puede ver, la aprobación y autoridad de la Iglesia queda constatada en las Sagradas Escrituras más de una vez. Respecto a las suposiciones de un loco protestante, irreverente y soberbio quiero aclarar que los adjetivos no los he usado yo, sino Ud. y el pez por su boca muere. Si alguien lo ha calificado así alguna vez, mi consejo en Cristo sería que obtenga asistencia psicológica, reconozca su actitud altanera y recapacite, pues, como digo, si alguien lo ha calificado así, algo habrá que tengamos que reflexionar y cambiar. Si el río suena es que agua lleva.

 

Veamos que es lo que Dios nos dice, no el ser humano fallido y pecador: No te harás escultura, ni te harás imagen, ni ninguna semejanza, ni de lo que está arriba en el cielo ni en la tierra, ni debajo de las aguas del mar. No te inclinarás a ellas, ni las servirás en un solo mandamiento seis nos, y no hay otro que le tome tanto espacio como la prohibición de reverenciar imagen alguna a lo largo de toda la Biblia. Deuteronomio 5:8. Eso es sin tomar en cuenta : No tendrás dioses ajenos delante de mí (7). Previo a los seis nos específicos para las imágenes, lo que nos trae a un gloriosos siete. ¿Cómo lo ve estimado amigo? ¿Palabra de Dios o puras palabrerías?
Veamos qué es lo que nos dice Isaías, uno de los más reconocidos profetas del Antiguo Testamento. Isaías 44:9: Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más preciado de ellos para nada es útil, y ellos mismos son testigos para su confusión de que los ídolos no ven ni entienden. Más adelante extiende su explicación en el versículo 20: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?

Es cierto que algunos textos del Antiguo Testamento prohiben hacer imágenes (Ex 20,4-5; 34, 17; Lev 26,1; Dt 4,15-25; 5,8-10, Is 44, 9-20). Pero estos textos nuevamente, se deben tomar en su contexto, es decir, ver en que momento y con que intención se escribieron y qué relación tienen con otros textos de la Biblia. Si estos textos se analizan con atención, se verá que lo que Dios prohíbe es adorar a dioses diferentes de Yahveh, el único Dios verdadero (Dt 4, 35). Los otros dioses son falsos, no existen y, por tanto, sus imágenes no representan a nadie, son ídolos (Sal 96,5) Yahvéh prohibe también a los israelitas hacer imágenes de Él mismo (Dt 4,12-15), no porque fueran a confundirlo a Él con su imagen, sino porque podían confundir a Yahveh con otros dioses. El Dios verdadero e invisible, no se identifica con ninguna criatura que pueda ser representada mediante alguna imagen, y ninguna criatura, ya sea el sol, la luna, un rey, un animal, etc, es dios. Por otra parte, el protestantismo, al tomar estos textos fuera de su contexto, hacen que Dios se contradiga, pues en otras partes de la Biblia, como las que a continuación se citan, Él mismo ordena hacer imágenes con fines religiosos: (Num 21,8; Ex 25,10-22; 1 Re 6, 23-29; JOs 7,6; 1 Re 7, 25-29. En Mc 12, 16, se le presenta a Jesús una imagen del César en na moneda, y Él no la condenó como idolatría. Se pierde el tiempo viendo "idolatría" en las imágenes, pues estas sólo se toman como REPRESENTACIÓN GRÁFICA de aquello que creemos. Eso es tomar la Biblia según la letra, no según el Espíritu (2 Cor 3,6) Las imágenes recuerdan a aquellos personajes que representan, puede ser Jesús, los santos, la Virgen María, etc. El acto de ver las imágenes es lo mismo que leer un texto bíblico que nos hable de ellos. Por ejemplo, contemplar un crucifijo, y aún orar delante de él, es lo mismo que hacerlo con Mt 27, 35-54. La primera es una imagen pintada o esculpida, la segunda está descrita con palabras impresas. Tan material es la una como la otra. La verdadera idolatría en la que podemos caer, tanto los católicos con imágenes, como los protestantes sin ellas, es la de poner nuestra confianza de salvación en algo que no sea Dios (Fil 3,19; Col 3,5; Lc12, 19-21). El mismo Lutero dijo: "Aquello a lo que apegas tu corazón y de lo que te fías, es propiamente tu Dios"

 

Nos está diciendo que el inspirador de todo esto es el padre de la mentira, que le encanta ser reverenciado. Juan 8:44. Mateo 4:9. El mismo diablo y Satanás

¿Me está diciendo que los católicos, al contemplar un crucifijo, al reflexionar sobre la imagen de un santo, cuyas virtudes evangélicas son dignas de imitación, y que provocan en el alma sencilla deseos de santidad y de seguimiento del Señor, me está diciendo que esto es un acto demoníaco? ¿Me está diciendo que los católicos, al ver un pasaje de la Biblia representado en imágenes o dibujos, están honrando al autor de la mentira, siendo que la Biblia es Palabra de Dios? Si es así, no estoy de acuerdo con ello y lo que Ud. está haciendo es mal interpretar un pasaje bíblico en detrimento de la verdad y utilizando esas citas para levantar falso testimonio contra su prójimo y dándole un uso indebido a la Palabra de Dios, que merece, Ella sí, nuestra adoración, por poseer la Vida Ella misma.

 

Porque el ídolo nada es. 1 Corintios 10:19, pero el que está detrás del ídolo es ¡el mismo diablo! 1 Corintios 10:20. No se extrañe de que una "imagen" le haga sus milagritos, pero es el mismo Satanás; no la imagen, ni Dios. Deuteronomio 32:17

Estoy de acuerdo en que el ídolo nada es. Nuevamente, la verdadera idolatría consiste en poner nuestra confianza de salvación en algo que no sea Dios . El tema de las imágenes ya ha sido explicado y argumentado a lo largo de estas semanas y con lo que le acabo de escribir.

 

¿Lo puede ver o aún piensa que Dios no le está diciendo todo esto? Dios nos amonesta que nos guardemos de los ídolos 1 Juan 5:21.

Eso mismo le pregunto: ¿Lo puede ver o aún piensa que Dios no le está diciendo todo esto? Estoy de acuerdo que el Señor nos amonesta a que no caigamos en la idolatría, considerando la definición previa y subrayada en líneas anteriores.

 

Que Dios por nuestro Salvador le dé tanto el querer como el hacer por su buena voluntad Fil 2:13.

Qué la gracia de Cristo Jesús esté con ustedes. Amén (File 1, 25)

 

“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza...”

Sr. Director:

Al pueblo del Antiguo Testamento, el Altísimo le prohibió realizar imagen o escultura alguna que recibiera adoración como divinidad. Hay muchísimos textos que así lo indican. Uno muy citado por los protestantes para acusar a los católicos de idólatras por la veneración de imágenes sagradas es el de Éxodo 20, 4.
La clásica acusación protestante y de muchas sectas contra el catolicismo tachándolo de religión idolátrica por la realidad antes citada no tiene fundamento, por la sencilla razón de que en el catolicismo las imágenes sagradas ni son ídolos (sustitutos del verdadero Dios), ni se les adora.
Dios fue el primer constructor de imágenes cuando dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, Génesis 1, 26. ¿Se contradice Dios, cuando después prohíbe al pueblo israelita construir imágenes? ¡Claro que no! La prohibición es solamente cuando estas imágenes son reconocidas como Dios en sí mismas por sus adoradores. Esto no existe en el catolicismo.
El pueblo de Israel, rodeado de naciones paganas que adoraban ídolos de sus dioses falsos, podía contaminarse, como sucedió en ocasiones a los israelitas al caer en esa práctica abominable para Yahvé. Ésta es una de las muchas razones por las que Dios prohibió al pueblo elegido construirse imágenes que podían convertir en ídolos.
Los israelitas concebían a Dios como un espíritu, porque ciertamente lo es, Juan 4, 24. Entonces, en el AT no era posible representarlo gráficamente.
Mas en el Nuevo Testamento, el Verbo (Cristo) se hace carne, Juan 1, 1, y toma un cuerpo y naturaleza humana.
San Pablo lo reafirma cuando, refiriéndose a Cristo, dice que es: Dios manifestado en carne, 1 de Timoteo 3, 16.
Esto permitió desde el inicio del cristianismo que en el seno del mismo surgieran imágenes, pinturas, etcétera, que lo ilustraran gráficamente, como se puede ver en las antiquísimas catacumbas, refugio en la persecución de la Iglesia primitiva, donde abundan ilustraciones de Jesús, de la Virgen María y personajes bíblicos hasta del AT.
Los mismos protestantes, a pesar de que dicen practicar sólo lo que viene en la Biblia, dibujan a Cristo y los apóstoles en su literatura y algunos se han atrevido hasta a tener imágenes de ellos en sus templos, no se diga en sus hogares, inclusive hasta la Última Cena de Da Vinci, siendo que Jesús y sus apóstoles no dejaron ninguna ilustración de su rostro o cuerpo en la Sagrada Escritura.
Ningún protestante o sectario, a esas ilustraciones se atrevería a darles un uso irrespetuoso... esto es sinónimo de veneración. No debían, de acuerdo a su marcado rechazo a las imágenes sagradas, aceptar esta realidad. ¿Cómo prueban bíblicamente que Cristo es como lo ilustran?
Sólo un obcecado contra el catolicismo o de ínfimo conocimiento artístico podría clasificar todo esto de idolatría.
Si alguien desea abundar lo que la Iglesia ha definido oficialmente sobre el culto de veneración a las imágenes sagradas, consulte en internet sobre el decreto del Concilio II de Nicea al respecto de esta doctrina.
(Carta resumida)

José L. Fierro C.

 

 

 


 

"La guerra de creyentes"

Artículo publicado por Víctor Luna Lira

en la sección "Cartas al director" de El Heraldo de Chihuahua

Enero del 2009

Sr. Director:

Los cristianos evangélicos no tenemos y menos adoramos ni veneramos imágenes ni esculturas, porque Dios las aborrece; y la razón es que éstas alejan a la persona del contacto directo con Él, porque proveen de alguien más a quien orar y en quien confiar.
La Biblia enseña que cada individuo debe tener una relación continua y directa con Dios, no una relación de larga distancia por medio de una imagen o del santo que ella representa.
La mayoría de los católicos se sorprenden al saber que uno de los Diez Mandamientos prohíbe el uso de imágenes. Cito el segundo mandamiento, no de una Biblia evangélica, sino de una Biblia católica romana: “No te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra y en las aguas debajo de la tierra. No te postres ante esos dioses, ni les des culto, porque yo, Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo castigo a hijos, nietos y bisnietos por la maldad de los padres cuando se rebelan contra mí. Pero me muestro favorable hasta mil generaciones con aquellos que me aman y observan mis mandamientos (Éxodo 20: 4-6).
Es muy revelador que la Iglesia Católica, aunque enseña los Diez Mandamientos en su catecismo, consistentemente elimina, así de sencillo, el mandamiento mencionado, el más extenso de todos y si se compara el catecismo con cualquier versión bíblica evangélica o católica, notará de inmediato que el mandamiento contra las imágenes y postrarse ante ellas ha sido eliminado.
La omisión se oculta dividiendo el décimo mandamiento en dos y es así como se lee el décimo en la Biblia católica: “No codicies la casa de tu prójimo. No codicies su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro. No codicies nada de lo que le pertenece” (Éxodo 20: 17). En el catecismo, la parte que habla de no codiciar la mujer de tu prójimo se convierte en el noveno mandamiento, y el resto que habla de los servidores, etcétera, conforma el décimo.
El hecho de que el segundo mandamiento sea eliminado completamente y que se oculte la omisión muestra que el romanismo católico no lo interpreta en forma diferente a como lo interpretan los cristianos evangélicos y aquí la pregunta obligada es: si no comprendieran que Dios condena sus imágenes, ¿por qué quitarían este mandamiento de su catecismo y de otras enseñanzas católicas populares?
Es penoso leer y escuchar a muchos “defensores” del romanismo católico cuando con mucha vehemencia acuden a ejemplos verdaderamente ramplones para justificar su idolatría, como los siguientes:
Dicen que si tuviéramos que cumplir literalmente el segundo mandamiento, ni siquiera podríamos tener fotografías de seres queridos y amigos, pero la Biblia aclara cuáles imágenes condena y son las que el pueblo venera o adora y habla también del propósito para usar la imagen para adoración o como traduce con frecuencia la misma palabra hebrea: postrarse.
Afirman a rajatabla los “peritos” católicos que Dios se refiere sólo a imágenes paganas, no a sus imágenes “cristianas” y a esto vemos que Moisés, al dirigirse a los hebreos, pueblo escogido por Dios, y no a los paganos, les dijo que el Señor no se reveló a ellos cuando les dio los Diez Mandamientos por una precisa razón: Para que el pueblo de Dios no se hiciera imágenes de Dios mismo. Lo que prohibió no fueron imágenes paganas, sino cualquier imagen que el pueblo de Dios pudiera haber hecho de Dios, de hombres o de mujeres (Deuteronomio 4: 15-19).
¿Hay alguien que tenga alguna duda para que no oremos directamente a Él? ¡Que nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo los ilumine!
(Carta resumida)

Víctor Luna Lira

Contestación de José Antonio Barrera B.

al artículo de Víctor Luna Lira

 

"EL DECÁLOGO Y LAS IMÁGENES"

Tratándose de las imágenes sagradas, una de las principales inculpaciones que nuestros hermanos protestantes hacen a la Iglesia Católica (como nuestro hermano Víctor Luna), es la de haber adulterado el Decálogo suprimiendo el segundo mandamiento que, según ellos, condena las imágenes, para llevar a los fieles a “adorarlas”, por lo que el catolicismo es para ellos una “verdadera idolatría”.
Pero para empezar y guiándonos por una sana lógica: ¿Hubiera permitido un “Dios celoso” (Ex. 20, 5) que millones de hombres a través de tantos siglos creyeran en un decálogo adulterado? ¿Hubiera permitido Dios que se realizara semejante ultraje a su “carta magna” a lo largo de tanto tiempo? ¿Falló la promesa de Cristo de estar con su iglesia “todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 20)? Pensar que Dios puede permitir eso, no sólo es demencial, sino que es una verdadera blasfemia al pretender que Dios “no puede” preservar a su Iglesia del error.
Ellos pretenden probar que la Iglesia Católica ha adulterado el Decálogo, comparando la forma que de él tiene la Iglesia con la que dejó consignada Moisés en el Exodo, las cuales son iguales en esencia, pero indudablemente no lo son en su forma.
La Iglesia Católica no ha conservado en su Decálogo la forma de Moisés, por la sencilla razón de que ella no es Mosáica (como lo son las sectas), sino cristiana, es decir conforme a la doctrina de Cristo.
En efecto, Cristo no dice como Moisés: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Ex. 20, 3), sino que dice: “Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente; este es el máximo y primer mandamiento” (Mt. 22, 37).
Leemos en la Biblia protestante (pondremos el número del versículo entre paréntesis): (2) Yo soy Jehová tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. (3) No tendrás dioses ajenos delante de Mí. (4) No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. (5) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visitó la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. (6) Y hago misericordia a millares a los que me aman y guardan mis mandamientos. (7) No tomarás el Nombre de Jehová tu Dios en vano… (8) Acuérdate del día de reposo para santificarlo…
Suplicamos al lector que note cuidadosamente que, al redactar los mandamientos, ni la propia Biblia protestante indica dónde termina un Mandamiento y dónde comienza el siguiente, de tal manera que los protestantes sin absolutamente ningún derecho (ya que ellos dicen no reconocer más autoridad que la de la Biblia, y que ésta no se los concede), los han dividido a su antojo: toman así como primero tan sólo el versículo 3 y como segundo los versículos 4, 5 y 6, para inculpar a la Iglesia que agrupa todos estos versículos en un Mandamiento, de haber suprimido el segundo para hacer venerar (“adorar” dicen ellos) las imágenes a los fieles.
Ahora bien, la Iglesia Católica tiene de Cristo el derecho de enseñar la Doctrina y por ende el de interpretar las Escrituras: “Quien a ustedes escucha, a mí me escucha” (Lc. 10, 16) y aunque los protestantes nieguen esto, deben reconocer que tiene al menos exactamente el mismo derecho que ellos para agrupar los versículos bíblicos de la manera que juzgue mejor, y es evidente que conviene agrupar los versículos 3 al 6 en un solo Mandamiento en vez de en dos, ya que todos ellos se refieren al culto que debemos rendir a Dios, siendo los versículos 4 a 6 tan sólo una ampliación o explicación del versículo 3, del mismo modo que los versículos 9, 10 y 11 son una ampliación del verso 8, ampliación aquella que si en la era Cristiana resulta por completo fuera de lugar, se imponía en la época de Moisés, ya que el pueblo hebreo, después de haber vivido durante más de 400 años entre el pueblo egipcio, esencialmente idolátrico, pues adoraba a Isis, a Osiris, al Buen Apis, a los Hipopótamos y Cocodrilos sagrados del Nilo, etc. Etc. Tenía una fuerte tendencia a la idolatría, como nos lo prueba el hecho de que apenas Moisés se separa de ellos para recibir las Tablas de la Ley, los encuentra al bajar del Monte Sinaí, no por cierto venerando la imagen de Abraham, o del Profeta Elías, sino adorando un “becerro de oro”.
Pero que ni aún la religión mosaica prohibía las imágenes en la forma tan irracional como las prohiben los protestantes, nos lo demuestra el hecho de que Dios ordenó a Moisés que hiciera dos querubines de oro y los colocara “en los dos cabos del Arca de la Alianza” (Ex. 25, 18), así como que hiciera una serpiente de bronce y la levantara en alto para que milagrosamente quedaran curados los que con fe la miraran (Núm. 21, 8).
Inútilmente buscarán los protestantes en todo el Nuevo Testamento alguna frase de Cristo o de sus Apóstoles, en la que ni remotamente pueda interpretarse como condenando el uso de las imágenes.
Y volviendo a la religión Mosaica, ¡ya va diferencia tan enorme entre los ídolos cuya adoración estaba prohibida, que eran esculturas de monstruos o de animales, a las imágenes que no adoran, sino veneran los católicos!
Leemos en el Decálogo de Moisés, que Dios da como razón para prohibir la adoración de ídolos, el ser “celoso”; ¿pero cómo podría Dios sentirse celoso de que se venere la imagen de su Hijo crucificado, de la Santísima madre de Jesús, de los Santos, que oyeron la palabra de Dios y la pusieron en práctica? (Lc. 8, 21)? ¡Qué idea tan pobre y tan mezquina tienen de Dios los protestantes para pensar que se puede sentir celoso de un culto en el que se le tributa honra a su Hijo amado y a los santos y santas, héroes y heroínas del catolicismo a través de los siglos?
Y el odio de los protestantes por las imágenes católicas no solamente es antibíblico, sino también es irracional. En efecto, ellos reconocen por legítimo tener en su casa el retrato del padre difunto, del hijo que se fue a la guerra, de la hija que se casó; reconocen la legitimidad de elevar estatuas a Washington, a Lincoln, a Juárez, y de, en el aniversario de su muerte, hacer algo con la intención de recordarlos y de honrarlos. Pero en cambio, no toleran la imagen de Jesucristo Crucificado que nos recuerda continuamente a los católicos, el amor de Cristo por el hombre. No toleran la imagen del Sagrado Corazón de Jesús mostrándonos su Corazón lleno de amor por nosotros, ni toleran rindamos culto a la imagen de la Madre de Cristo, ni a los Santos que fueron “porta-Cristos”, que llevando en su alma el espíritu de Dios, han llegado y llegan constantemente a una altura espiritual que es inconcebible en el protestantismo.
Ahora bien, profundizando aún más en esa inculpación nos damos cuenta de una cosa muy importante: los protestantes, al querer aislar el versículo 3 (poniendo aparte los versículos 4, 5 y 6), vieron que al final les resultarían once mandamientos en vez de diez, por lo que se les ocurrió la ingeniosa idea de unir los mandamientos nueve y diez en uno solo (Ex. 20, 17) y de esa forma seguían siendo diez.
Pero muchísimos siglos antes de que los protestantes nacieran, la Iglesia Católica vio en el versículo 17 dos mandamientos, porque no es lo mismo codiciar una mujer que codiciar un animal o una cosa. La mujer no es una “cosa”, es una “persona”. El problema de los protestantes es que ven la Biblia con los ojos de la ley Mosáica, pero nosotros tenemos que verla con los ojos de la ley de Cristo.
Además es importante recapacitar que si la agrupación que hacen ellos fuera la correcta, tendrían que observar el sábado como día dedicado a Dios en lugar del domingo cristiano, puesto que ese precepto viene en el texto original (Ex. 20, 8-11). Podríamos entonces revertirles la objeción así: ¿Por qué “suprimen” el mandamiento del sábado?

José Antonio Barrera Balderrama.

 


 

 

EL BAUTISMO DE LOS NIÑOS

Una de las objeciones publicadas por el Sr. Israel Sánchez Villalobos (protestante sabatista)

en el periódico “El Heraldo Noroeste” (Cuauhtémoc) en la sección dominical “Opinión” (“Editoriales”),

pág. 4 del domingo 20 de julio del 2008, de su artículo titulado “Mentiras institucionalizadas”

“Mentira… que se debe bautizar a los niños rociando con agua la cabeza…
Verdad: Para llegar al bautismo, el individuo debe entender qué es el bautismo, qué es pecado y qué es arrepentimiento. Y este bautismo es por inmersión. (Romanos 6: 1-4) ¿Qué pues diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera, porque los que hemos muerto al pecado ¿cómo viviremos aún en Él?, ¿no sabes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo. A fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros anduvimos en vida nueva… Nuestro modelo máximo: Jesús mismo era como de 30 años cuando fue bautizado (Lucas 3:23)…”

Contestaciones de José Antonio Barrera Balderrama,

Sobre el tema de “El bautismo de los niños” a Israel Sánchez Villalobos

a través del periódico “El Heraldo Noroeste” (Cuauhtémoc) en la sección dominical “Opinión” (Editoriales), pág. 5

de los días del domingo 27 de julio del 2008 al domingo 21 de septiembre del 2008 (8 artículos en total)

1.- INTRODUCCIÓN.-

Es el bautismo de los niños un tema en el que no están de acuerdo la mayoría de las sectas protestantes hoy en día.

Y es que lo que sucede con las sectas es el hecho de que no han comprendido la gran riqueza de los Sacramentos, en especial del Bautismo. A este último lo han reducido únicamente a un simple “compromiso oficial y público de seguir la doctrina de Jesús y participar activamente en predicar el Evangelio”.

No entienden que el Bautismo rebasa con mucho esas fronteras. En el catolicismo (iglesia auténtica depositaria de las enseñanzas de Jesucristo) esa idea es mucho más amplia pues el compromiso que se adquiere en el Bautismo se renueva en el sacramento de la Confirmación (éste último totalmente desconocido en las sectas).

El bautismo no es un simple acto público de que se acepta la fe y la promesa de ejercer el apostolado, sino que va mucho más allá. Es el Sacramento (para muchas sectas es sólo un “símbolo” y a bautizarse le llaman “simbolizarse”) por medio del cual participamos de la muerte y resurrección de Cristo y recibimos gratuitamente los frutos de la Redención, muriendo al pecado y recibiendo una nueva vida en nuestra alma. Nos hace hijos de Dios y herederos del cielo al entrar en comunión de Cristo y nos hace miembros de su Cuerpo Místico que es la Iglesia y al mismo tiempo nos hace templos vivos del Espíritu Santo.

Toda esa riqueza doctrinal que acabamos de resumir es completamente pasada por alto por muchos hermanos nuestros que al parecer lo único que les interesa es “ganar adeptos”.

No descartamos desde luego la posibilidad de que haya gente de buena fe (e incluso “pastores” de buena fe) que hagan eso sin maldad y creyendo servir a Dios correctamente, pero eso no justifica a quienes a sabiendas de que están en un error, siguen en esas sectas por un torpe interés de lucro, honores o fama.

La mayoría de las sectas opinan que si un niño muere antes del uso de razón se salva “porque no cometió pecados personales”.

Decir eso es un error gravísimo, porque es lo mismo que decir que ese niño se salva sin la intervención de Jesucristo por el Bautismo y por lo tanto equivale a decir que se salva sólo por su naturaleza humana, la cual –según la clarísima enseñanza de San Pablo- es ESENCIALMENTE PECADORA, como lo veremos ampliamente más adelante.

El mismo modo de pensar de las sectas con respecto al Bautismo de los niños, es pues, una gran blasfemia, porque equivale a “negar a Jesucristo como único Salvador, al menos con respecto a los niños” (P. Dizán Vázquez).

2. ¿SE DEBE BAUTIZAR A LOS NIÑOS RECIEN NACIDOS?

Las sectas critican y calumnian a la Iglesia Católica diciendo en sus libros y revistas que el bautismo de los niños ha sido “uno de los mejores inventos de los Papas para asegurar a los fieles dentro del oscurantismo romanista”.

Los evangélicos declaran lo siguiente: “Hay que creer en el Evangelio y arrepentirse del pecado primero, para después dar fe de la nueva vida por medio del bautismo en agua. Este es el orden que Cristo estableció en sus instrucciones sobre el bautismo, y es también el que los discípulos observaban. Un infante no puede creer en el Evangelio, ni arrepentirse” (“¿Cuál camino?”, Luisa J. de Walter, pág. 60).

Los Testigos de Jehová por su parte, nos dicen: “De hecho, Jesús ordenó a sus seguidores que hicieran discípulos de gentes de todas las naciones y entonces bautizaran a estos nuevos discípulos. Esto no es bautizar a infantes”. (“La verdad que lleva a vida eterna”, pág. 183).

Otros opinan (como el Sr. Israel Sánchez Villalobos) que el Bautismo debe administrarse a los 30 años de edad, es decir, la edad que Cristo tenía cuando fue bautizado por San Juan. Y otros más dicen que debe ser aplicado cuando el niño alcance el uso de razón para que se dé cuenta de lo que reciben y para que puedan elegir libremente si quieren ser bautizados o no.

Cuando alguien estudia con seriedad y sin prejuicios al catolicismo, se da cuenta de la increíble profundidad teológica de nuestra santa religión. Esa profundidad doblemente milenaria, contrasta en forma muy notable, con enseñanzas derivadas de la tristemente célebre “reforma” protestante, nacida del odio de un fraile rebelde, Martín Lutero.

A la muerte de Lutero (e incluso aún en vida) nacieron sectas derivadas de esa rebeldía y pasando el tiempo se derivaron otras y otras más, hasta ser hoy en día “un verdadero escándalo, que hace difícil que el mundo crea en un Cristo dividido”, como dijera en una ocasión el Papa Juan Pablo II.

En medio de ese triste panorama de divisiones y subdivisiones, la doctrina del Bautismo se ha desfigurado de tal manera que si alguien quiere estudiar lo que piensan las sectas sobre el tema, PRIMERO DEBE SABER DE QUÉ SECTA SE TRATA y qué es lo que enseñan para luego sacar conclusiones. Pero a veces ni siquiera de esa forma, porque el sectarismo CAMBIA SUS ENSEÑANZAS CON EL TIEMPO.

En cambio en el catolicismo, la esencia doctrinal no ha cambiado, porque predica LA VERDAD y la verdad no cambia.

3.- DOCUMENTOS HISTÓRICOS A FAVOR DE LA ENSEÑANZA CATÓLICA.-

a) Así por ejemplo, contamos con un documento histórico de gran valor: la “Didaqué”, libro de la doctrina cristiana escrito en tiempos de los Apóstoles (entre los años 90 al 100) y que nos dice en el capítulo 7: “…Bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo en agua corriente. Si no tienes a la mano agua corriente, bautiza en otra agua. Si no puedes hacerlo en agua fría, házlo en agua caliente. Si tampoco puedes esto, derrama entonces tres veces agua sobre la cabeza en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (“Didaké”, cap. 7, Iss). (Véase Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa-Calpe, artículo “Didaqué”).

b) También San Irineo (años 140-205), dejó consignadas las siguientes palabras: “Jesucristo vino a salvar a todos los que por su medio nacen de nuevo para Dios: INFANTES, niños, adolescentes, jóvenes y viejos” (Adv. Haer. Libro II, cap. 22).

c) “La ´Tradición Apostólica´ -que contiene el ritual más antiguo conocido- hace esta indicación: “(Quienes se bauticen) se despojarán previamente del vestido, Y SE BAUTIZARÁN LOS NIÑOS EN PRIMER LUGAR. Los que pueden hablar por sí mismos, lo harán; si algunos no pueden, lo harán por ellos sus padres o alguno de la familia”.
San Cipriano, contestando a Fidó, que dudaba si habría que bautizar inmediatamente o al octavo día, sigue lo establecido en el sínodo de Cártago del 251, según el cual ha de hacerse cuanto antes, para quitar el pecado original. (“Iniciación a la Liturgia de la Iglesia”, J. A. Abad Ibañez, M. Garrido Bonaño, O.S.B. Editorial “Pelícano”, pág. 161)

d) Orígenes a su vez, declara entre los años 180 a 225 que el Bautismo de los niños arranca desde los tiempos de los mismos apóstoles (Epístola adv. Romanus, Libro V, cap. 9).

e) El Papa San Ciricio (años 385-399) escribió: “A los niños que ni siquiera pueden hablar por su edad, no se les prive del bautismo”.

f) También el Papa San Zósimo, dejó escrito: “El bautismo es para el perdón de los pecados, pero los niños tienen el pecado original; luego hay que bautizarlos” (Declaración del concilio de Cártago, año 418).

g) El Papa Celestino también declaró: “La Santa Iglesia en todo el mundo, actúa uniformemente bautizando a los niños y a los jóvenes…” (Pequeño Indice de Celestino”, Papa Celestino, año 422).

h) “San Agustín, con quien el tema llega a un altísimo grado de esclarecimiento doctrinal, hace tres grandes afirmaciones: a) El Bautismo de los niños es un hecho universalmente practicado; b) es de tradición apostólica; y c) es una praxis que, por estar bien fundamentada, hay que mantener... (“Iniciación a la Liturgia de la Iglesia”, J. A. Abad Ibañez, M. Garrido Bonaño, O.S.B. Editorial “Pelícano”, pág. 161)

i) “Los concilios y los Papas han recordado con frecuencia a los padres cristianos el deber de bautizar a sus hijos.
Así, en la controversia pelagiana se ratificó la costumbre de bautizar a los niños (igual que a los adultos) “para la remisión de los pecados”, confirmando a la vez la fe en la existencia del pecado original. En este sentido intervinieron los Papas Siricio e Inocencio I y el Concilio de Cártago del año 418, que condenó “a los que niegan que se debe bautizar a los niños recién salidos del seno materno” y afirmó que “en virtud de la regla de la fe” de la Iglesia Católica sobre el pecado original “también los más pequeños, que todavía no han podido cometer personalmente ningún pecado, son verdaderamente bautizados para la remisión de los pecados, a fin de que por la regeneración sea purificado en ellos lo que han recibido por la generación. El Sínodo de Wesses, del año 690, señaló que el Bautismo de los niños debía celebrarse “antes de los 30 días”. El concilio de Florencia condenó la actitud de quienes diferían el bautismo de los niños y afirmó que había que bautizarles “cuanto antes”. Trento repitió la doctrina del sínodo de Cártago, declaró que "nadie puede ser justificado sin el baño del nuevo nacimiento o el deseo de recibirlo” y condenó el error de los anabaptistas, que sostenían que era más saludable “omitir el bautismo (de los niños) que admitirlos sin un acto de fe personal, en la sola fe de la Iglesia”. Los sínodos y concilios regionales o nacionales postridentinos enseñaron con firmeza la necesidad de bautizar a los niños. Los modernistas, que sostenían que el bautismo de niños no fue práctica originaria de la Iglesia sino evolución histórica disciplinar, fueron condenados.” (“Iniciación a la Liturgia de la Iglesia”, J. A. Abad Ibañez, M. Garrido Bonaño, O.S.B. pág. 161)

4.- OTRA FUENTE DE REVELACIÓN.-

Los protestantes –repetimos- rechazan todo ese valiosísimo caudal de enseñanza Patrística, y con soberana terquedad se aferran sólo a la Biblia y se encierran herméticamente en ella, rechazando violentamente todo lo que no esté “escrito en la Biblia”, sin ponerse a considerar que la misma Sagrada Escritura les está diciendo que no se encierren, que miren hacia fuera también. Por ejemplo:

a) “Muchas otras cosas hizo Jesús, que si se escribieran de una por una me parece que no cabrían en el mundo los libros que tendrían que escribirse” (Jn. 21, 25). Lenguaje simbólico que nos da a entender que no todo está en la Biblia.

b) “Guarden las tradiciones que han recibido, ya sea de palabra o por carta nuestra” (II Tes. 2,15). Aquí San Pablo equipara la Sagrada Tradición (“palabra”) con la Biblia (“carta”).

c) “Tenemos también la palabra profética, a la cual hacéis bien en prestar atención! (II Pe1,19). La palabra “también”, indica otra fuente de revelación.

d) “Conserva las palabras saludables en la misma forma que de mí las oíste…” (IITim.1,13). No que “de mí las leíste”, aunque también la incluye.

e) “Muchas cosas tendría que escribirte, mas no quiero hacerlo por medio de tinta y papel…” (II Jn.1,12). Si sólo lo escrito es lo que vale según los protestantes ¿entonces por qué San Juan prefirió hablarles en vez de escribirles?

f) “Pues los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría y de su boca ha de salir la doctrina…” (Mal. 2,7). No de su pluma, aunque también la incluye.

g) “Entonces el Señor extendió la mano, me tocó los labios y me dijo: Yo pongo mis palabras en tus labios…” (Jer. 1,9). No “pongo mis palabras en un libro”. Aunque Dios también puso sus palabras en la Biblia, esto no excluye la revelación oral.

h) “Respondió Moisés: viene a mí el pueblo, a fin de oír la determinación de Dios” (Ex. 18,15). No “a fin de leer la determinación de Dios”, aunque la incluye.

(véase también: Deut. 17, 8-13; Neh. 8, 1-8; Ez. 2, 9-10; Lc. 10, 16; Jn. 17, 20; Hech. 8, 26ss; 9, 6-7; Rom. 10, 17; II Tim. 2, 2; II Tes. 3, 6).

La misma Biblia pues, nos está hablando de OTRA FUENTE DE LA REVELACIÓN, aparte de la Biblia y que nosotros llamamos “SAGRADA TRADICIÓN”.

5.- LOS NIÑOS NACEN CON EL PECADO ORIGINAL.-

Nuestros hermanos protestantes, no saben que TAMBIÉN CON LA BIBLIA SE DEMUESTRA QUE ES –NO SÓLO CORRECTO- SINO INDISPENSABLE, EL BAUTISMO DE LOS NIÑOS.

En efecto, si bien es cierto que la Biblia no habla literalmente del bautismo de los niños, también es cierto que sí habla del DOGMA DEL PECADO ORIGINAL, el cual sí consta expresamente en la Biblia, por lo tanto sí habla al menos de manera “implícita” del bautismo de los niños.

Pero empecemos por demostrar que el niño nace con el pecado original heredado de nuestros primeros padres, lo cual está consignado expresamente en la Biblia:

a) “He aquí que en maldad he sido formado. En pecado me concibió mi madre” (Salm. 51, 5).

b) Somos “por naturaleza hijos de ira” (Ef. 2,3) (nótese la palabra “naturaleza”, es decir “la naturaleza humana”, es pecadora desde que empieza a existir.

c) “Porque así como por la desobediencia de un solo hombre (Adán) todos fueron constituidos pecadores, por un solo hombre (Cristo) todos serán constituidos justos” (Rom. 5, 19)

d) “Por un solo hombre entró el pecado en el mundo...” (I Cor. 15,21)

e) “No hay justo, ni siquiera uno” (Rom. 3, 10)

f) “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom. 3, 23)

Ahora demostremos que tenemos que borrar ese pecado original por medio del bautismo para poder entrar a la vida eterna:

a) “En verdad, en verdad te digo (le dice Jesús a Nicodemo) que el que no nace del agua y del Espíritu no podrá entrar en el Reino de los Cielos” (Jn. 3, 5).

Aquí dice que para entrar al Cielo se requiere nacer con agua. No dice que sea una regla exclusivamente para los adultos. No establece ninguna edad ni en ese pasaje ni en ningún otro de la Sagrada Escritura.

b) “El bautismo que corresponde a esto (se refiere San Pedro al arca de Noé) ahora nos salva (es decir, nos introduce a la vida eterna) (I Pe. 3, 21).

c) “Vayan y hagan mis discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Enséñenles a observar todo lo que yo les he mandado” (Mt. 28, 20).“
Todas las naciones” incluye a los niños puesto que no se está indicando ninguna edad. Por otra parte obsérvese cómo primero dice “bautizar” y luego “enseñar”, exactamente lo que hace la Iglesia Católica que primero bautiza y luego cuando el niño crece, le enseña.

Echando un vistazo al Antiguo Testamento, encontramos un versículo muy interesante:

“Todos me conocerán, dice Yahvé Dios, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, porque yo perdonaré sus culpas” (Jr. 31, 31-34).

Aquí dice Dios que perdonará incluso a los niños. ¿Por qué si los niños -según los protestantes- no tienen pecado?

De todo lo que hemos estudiado, se pueden sacar dos deducciones bíblicas:

Primero: que TODOS debemos librarnos del pecado original puesto que TODOS SOMOS POR NATURALEZA “HIJOS DE IRA” (Ef. 2, 3). “He aquí que en maldad he sido formado. En pecado me concibió mi madre” (Salmo 51, 5-7).

Segundo: que debemos RENACER POR MEDIO DEL BAUTISMO.

Pues bien, los católicos queremos que TODOS (INCLUSO LOS NIÑOS), se vean libres del pecado. ¿Acaso esto va en contra de la Biblia? ¡Al contrario! Está hecho exactamente como Dios quiere, es decir, El quiere que “TODOS LOS HOMBRES SE SALVEN” (I Tim. 2, 4).

6.- LA GRACIA DE DIOS SE ADELANTA A NUESTROS MÉRITOS PERSONALES.-

Ahora bien, además del dogma del “pecado original” (que, teológicamente hablando, más que pecado, es más bien la inexistencia o carencia de la Gracia de Dios en nuestra alma), existe en la Biblia de manera explícita otra enseñanza importantísima: LA ACCION DE LA GRACIA DIVINA EN EL HOMBRE.

En efecto, al bautizar a los niños, la Iglesia no contradice en nada a la Biblia, la cual nos enseña que LA GRACIA DE DIOS SE ADELANTA A NUESTROS MÉRITOS PERSONALES, ES DECIR, QUE DIOS NOS SALVA POR SU INFINITA MISERICORDIA Y NO EN VISTA DE NUESTROS MÉRITOS: “En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; -en verdad, apenas habrá quién muera por un justo, por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir-, pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros” (Rom. 5, 6ss.).

Los niños ciertamente no pueden hacer un acto personal de fe en Jesucristo puesto que su inteligencia no está aún desarrollada, pero eso no quiere decir que no tengan inteligencia, y esto cualquiera lo sabe. En estudios recientes, los científicos han demostrado las formas en las que el niño demuestra su inteligencia ¡INCLUSO DESDE EL SENO MATERNO!.

Eso es en cuanto a la inteligencia, pero si hablamos en cuanto a la fe, el niño no la tiene, pero DIOS SE LA CONCEDE POR MEDIO DEL BAUTISMO. Para decir esto, nos apoyamos en los pasajes que ya hemos estudiado.

Dicen los protestantes que si el niño no puede realizar un acto de fe, no puede recibir la fe del Bautismo.

En esto, es donde se manifiesta la pobre Teología de las sectas que confunden la fe (cuyo origen es Dios) con el acto con el que se manifiesta esa fe (cuyo origen es el hombre). No entienden que la fe Teologal la infunde Dios en el hombre, mientras que en el “acto de fe” intervienen la voluntad y el entendimiento humanos DESDE el hombre PARA con Dios.

El modo de pensar de los sectarios, no es el modo de pensar de Dios. ¿No consta acaso en la Biblia que Dios santificó a San Juan Bautista ANTES DE NACER? (Lc. 1,44; véase también Lc. 1,15)? ¿No sucedió lo mismo con el profeta Jeremías (Jer. 1,5-8)? ¿Y si Dios les dio a esos personajes su Gracia antes de nacer, no se la dará a un niño recién nacido?

El pecado original, no es pecado “personal”, pero sí es “verdadero pecado”, por lo tanto es una ENFERMEDAD DEL ALMA. ¿Acaso los padres de un niño recién nacido que se encuentra enfermo, esperarán a que crezca para preguntarle si quiere curarse o no? O si tiene hambre ¿esperarán a que crezca para preguntarle si quiere comer o no? ¿O los padres esperarán a que el niño crezca para preguntarle si quiere ser hijo de ellos?

Partiendo incluso del hecho de que “El bautismo es la más valiosa de todas las herencias”. ¿No aceptarían los padres EN NOMBRE DEL NIÑO la herencia ya desde ahora, para que cuando crezca la disfrute “aumentada con sus intereses”? ¿No aceptan los padres derechos y deberes e incluso cargos y títulos de nobleza EN NOMBRE DEL NIÑO incluso antes de nacer?

¿Por qué entonces esperar a que el niño crezca para preguntarle si quiere o no quiere recibir la Gracia de Dios?

San Pablo nos enseña que alguien puede ser heredero aunque sea niño: “Pero también digo: entre tanto el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, AUNQUE ES SEÑOR DE TODO”. (Gal. 4, 1)

Ahora bien, si todos nacemos “hijos de ira” (Ef. 2,3), esto significa que desde nuestro nacimiento estamos ENFERMOS del alma (Sal. 51,5). Y Cristo vino a los “enfermos”, no a los sanos (Mr. 2,17). Estando los niños enfermos con el pecado original (I Cor.15,21-23), al impedirles el bautismo es evitar que los niños se acerquen a Jesús (Lc. 18, 16).

7.- LA BIBLIA NO PROHIBE EL BAUTISMO DE LOS NIÑOS.-

La Biblia no habla literalmente del Bautismo de los niños, PERO NO EXISTE NI UN SOLO VERSÍCULO QUE PROHIBA DICHA PRÁCTICA.

En efecto, ningún versículo es condenatorio, al contrario, si leemos detenidamente todos los pasajes que hablan del Bautismo, TODOS DAN A ENTENDER QUE LOS NIÑOS ERAN BAUTIZADOS JUNTO CON SUS PADRES.

Por ejemplo las familias que bautizó San Pablo: la de Estéfanas (I Cor. 1,16); la de Lidia (Hech. 16,15); la familia del carcelero (Hech. 16,33). ¿No sería demasiado raro que en esas familias no hubiera niños?

San Lucas siempre escribió de manera muy detallada, le gustaba “investigar todo con exactitud” (Lc. 1,3) (incluso, supo decirnos la edad exacta que tenía Jesús cuando subió con sus padres a Jerusalén para la fiesta de la Pascua (Lc. 2,42), no menciona en absoluto la prohibición de bautizar a los niños, al contrario, algunas veces como por ejemplo en el pasaje del carcelero, dice: “se bautizó él Y TODOS LOS DE SU FAMILIA”.

La palabra “TODOS” (“áphantes” en griego es una palabra incluyente de todo el universo cualitativo y cuantitativo al que se está refiriendo) incluye desde luego a los niños, porque en caso contrario San Lucas nos hubiera informado a partir de qué edad eran bautizados.

Por otra parte, ¿no sería también demasiado raro que a San Pablo o a San Pedro o algún otro de los Apóstoles se les haya pasado explicarnos que el bautismo no debe aplicarse a los niños y también decirnos a qué edad debe aplicarse? Y esto por la sencilla razón de que por ejemplo a los 7 años el niño ya alcanzó el uso de razón pero todavía no puede comprender bien todo lo que es el Kerigma en una profundidad teológica suficiente como para poder bautizarse.

De ahí se infiere la importancia de que algún apóstol nos hubiera dicho exactamente la edad más apropiada.

Además tendremos que analizar la situación de los que mueren antes de los 30 años y por lo tanto no renacieron “del agua”.

¿Qué sucede con los dementes o con los que tengan algún otro daño cerebral?

Si los Apóstoles no dejaron consignada en los Evangelios o en las Epístolas, la “prohibición” de bautizar a los niños, entonces SÍ SE PUEDE Y SE DEBE BAUTIZAR A LOS INFANTES.

8.- EN EL ANTIGUO TESTAMENTO DIOS TOMABA EN CUENTA “A LOS QUE AÚN MAMAN”.-

También es muy importante observar que mientras en el Nuevo Testamento la señal que nos hace miembros de la Iglesia, es precisamente el BAUTISMO (I Cor. 12,13; Col. 1,18), en el Antiguo Testamento la señal que hacía a un judío miembro del pueblo de Dios que era Israel, ERA LA CIRCUNCISIÓN como nos lo enseña claramente San Pablo (Rom. 4, 9-12).

Por lo tanto, así como el niño judío se le circuncidaba A LOS OCHO DÍAS DE NACIDO (Lev. 12, 3) y por esa señal el niño formaba parte del pueblo de Dios (Ex. 12,48), así el niño que se bautiza se convierte, de “criatura” de Dios, en “hijo” de Dios, heredero del cielo y miembro de la Iglesia, aunque apenas sea un niño recién nacido. A esto se le llama “LA CIRCUNSICIÓN DE CRISTO” (Col. 2, 11-12). El que se bautiza NACE EN LA FAMILIA DE DIOS (I Jn. 3, 1).

Abraham “creyó a Dios y le fue contado por justicia” (Ga. 3, 6) y sin embargo ya era parte del pueblo de Dios y heredero de las promesas desde su tierna edad.

Ahora bien, no puede ser posible que el Nuevo Pacto establecido por Cristo sea más limitado que el Antiguo.

En este último, encontramos siempre la característica de la UNIVERSALIDAD, es decir, Dios hizo un pacto CON TODO EL PUEBLO DE ISRAEL y a ese pacto se ingresaba A LOS OCHO DÍAS DE NACIDO.

Dios, cuando se dirigía a su pueblo, se dirigía a TODOS: “Por eso pues, ahora, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, lloro y lamento… Tocad trompeta en Sión, proclamad ayuno, convocad Asamblea. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, CONGREGAD A LOS NIÑOS Y A LOS QUE AÚN MAMAN…” (Joel 2, 12-16).

¿Para qué se tenía que congregar “a los que aún maman”? ¿Ellos necesitan penitencia y ayuno? Desde luego que los niños eran congregados también porque formaban parte del mismo pueblo, unidos en la solidaridad de fe de sus padres.

En el Nuevo Testamento es igual y así lo entendieron los Apóstoles: “Arrepiéntanse y BAUTÍCENSE cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa Y PARA VUESTROS HIJOS…” (Hech. 2, 38-39).

Los protestantes no se ponen a reflexionar con seriedad en todos los pasajes que hablan del Bautismo. Sólo toman algún que otro versículo -repetimos- que creen que más o menos va en contra de la Iglesia Católica y no hacen caso muchas veces ni siquiera al contexto o a pasajes paralelos. Es por eso que no entienden lo que realmente significa el Bautismo. Lo reducen a un simple “signo externo de una conversión interna”.

El libro protestante titulado: “¿Cuál camino?” de Luisa J. de Walter, dice en la pág. 60: “Los evangélicos creemos que el bautismo no regenera”.

Da la impresión de que la Sra. Walter no ha leído la Biblia completa, porque para atreverse a decir eso, pasó por alto muchos pasajes (sobre todo el de Tito 3, 5: “El lavamiento de la Regeneración”).

Para ella, si alguien quiere ser salvo, no tiene que hacer otra cosa más que creer. Pero Jesús no dijo solamente: “El que cree será salvo y así renacerá de nuevo”. Jesús dijo algo más, que merece toda nuestra atención: “El que creyere Y FUERE BAUTIZADO, SE SALVARÁ” (Mr. 16, 16).

Los hermanos sectarios evangélicos dicen además que en este último pasaje Jesús comenzó diciendo: “el que creyere” y luego después dijo “y fuere bautizado” y agregan que eso no cuadra con el Bautismo de los niños, porque primero deben creer y luego ser bautizados.

Pero –repetimos- los evangélicos pasan por alto otros pasajes como el que sigue: “En verdad, en verdad te digo, que el que no naciere DE AGUA y del Espíritu Santo no puede entrar en el reino de Dios” (Jn. 3, 5).

Aquí vemos que Jesús comenzó por EL AGUA, luego los niños pueden ser bautizados (recibir la fe) y después profesar esa fe (producir “actos de fe”), cuando estén grandes.

De ambos pasajes se deduce que los Evangélicos, no solamente se aíslan en un solo pasaje, sino además conceden demasiada importancia al orden de los términos.

Otro pasaje que citan mucho es el que dice: “Arrepiéntanse y bautícense cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hech. 2, 28). “Primero es arrepentirse –dicen ellos- y luego bautizarse; los niños no pueden seguir ese orden, por lo tanto no deben bautizarse”.

Pero nosotros volvemos a insistir que aislarse en un pasaje y no hacer caso de otros, nos puede llevar al absurdo. En la conclusión del evangelio de San Mateo (28, 19-20), Jesús menciona primero “BAUTIZAR” (v. 19) y luego “ENSEÑAR” (v. 20).

Los Testigos de Jehová dicen que el Bautismo es “un paso de obediencia necesario… un símbolo de que uno cree.. el bautismo no lava a uno de sus pecados…” (Libro jehovista “Asegúrense de todas las cosas”, pág. 60-61)

¿Entenderán nuestros hermanos Testigos de Jehová lo que es el Bautismo? La misma Biblia de ellos los está contradiciendo: “En los días de Noé, mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua. Lo que corresponde a esto ahora los está salvando a ustedes, a saber, el Bautismo” (I Pe. 3, 20-21).

Entonces ¿El Bautismo lava el pecado o no lo lava? ¿Es simplemente “necesario” o es indispensable? ¿Es sólo un “símbolo” o es una realidad? ¿Noé y su familia se salvaron sólo simbólicamente, o realmente se salvaron?

San Pablo en su primera carta a los Corintios les explica que el paso del mar Rojo en tiempos de Moisés prefiguró el Bautismo que Cristo establecería en la plenitud de los tiempos: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar, y todos en Moisés FUERON BAUTIZADOS en la nube y en el mar” (I Cor. 10, 1-2).

Ciertamente los que pasaron el Mar Rojo eran TODOS, no solamente los adultos.

El decir que el Bautismo “no regenera” como lo dice la Sra. Walker en su libro adventista “¿Cuál camino?”, está en abierta contradicción con la predicación de San Pedro: “Arrepiéntanse y bautícense cada uno de ustedes en nombre de Jesucristo PARA PERDÓN DE LOS PECADOS” (Hech. 2, 38). Y también está en contradicción con la enseñanza de San Pablo quien llama al Bautismo “el lavamiento de la REGENERACIÓN (“Palincenesías”) Y DE LA RENOVACIÓN (“Anakainóseos”) en el Espíritu Santo” ( Tito 3, 5).

A aquella persona que se le perdonan TODOS los pecados, empieza una vida nueva, SE “REGENERA”.

San Pedro nos dice en otra ocasión: “El Bautismo que corresponde a esto, ahora nos SALVA” (I Pe. 3,21). Se salva el que RENACE (el que se “regenera”) por el agua del Bautismo y por el Espíritu (Jn. 3,5). El Bautismo “lava los pecados” (Hech. 22,16) y si lava los pecados, entonces “regenera” ¿o acaso se puede entender esto de otra forma? ¿El estar “revestidos” de Cristo (Gal. 3,27), no es ser “regenerados”?

Los científicos que elaboran las Enciclopedias, al tratar un tema de Religión (en este caso el Bautismo), analizan la Biblia, no desde el punto de vista religioso, sino como cualquier otro documento histórico y con la frialdad de la ciencia, nos dan sus conclusiones que son vertidas precisamente en las Enciclopedias. Pues bien, esas conclusiones son de un extraordinario valor para el apologista, ya que son completa y absolutamente imparciales. Veamos:

“Tal es el símbolo de este sacramento: lavar, purificar el alma de toda mancha de pecado, particularmente el original. Por esto todo lo que pueda decirse del acto bautismal es que consiste en un lavado del cuerpo, figurativo del que se opera a la vez en el alma. Tomás de Aquino define el bautismo: “la ablución externa del cuerpo, ejecutada con la prescrita forma de las palabras”; el Catecismo Romano, “el sacramento de la regeneración por medio del agua en la palabra” (sacramentum regenerationis per aquam in verbo). Operar la regeneración del alma es el fondo metafísico del bautismo, y más propiamente lo que efectúa es la regeneración... El aspecto psíquico del sacramento, expresado en aquellas definiciones, es el renacimiento por el agua aplicada al mismo tiempo en que se invoca a la Santísima Trinidad. Así pues, el bautismo es y se llama VERDADERA REGENERACION con respecto a la generación o vida natural, por la semejanza que con ella tiene en el orden de la gracia o vida sobrenatural producida y comenzada por el bautismo” (Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa-Calpe, artículo “Bautismo”, pág. 1249-1250).

Por lo tanto, es ilógico y antibíblico (y además anticientífico) decir que el Bautismo “no regenera”, o sea que no produce ningún efecto en el alma, sino que solamente es “un testimonio público de que me convertí a Cristo”, es decir, en pocas palabras, que NO ES UN SACRAMENTO, SINO SOLAMENTE UNA “ORDENANZA” como la llaman algunas sectas.

“El que creyere y fuere BAUTIZADO, SE SALVARÁ” (Mr. 16,16). Estas palabras de Jesús ¿suenan a Sacramento o a una simple “ordenanza”? De hecho en muchas sectas, el ser bautizado o no, ES ALGO SIN IMPORTANCIA; lo importante para ellos es solamente “creer en Cristo”. ¿Quién puede atreverse a decir que “cree en Cristo” si no obedece lo que Él manda?

Hay otros que dicen que el ladrón arrepentido que fue crucificado junto con Jesús, no necesitó bautizarse para estar ese mismo día con Él en el paraíso.

Los que dicen esto, son generalmente protestantes que antes fueron católicos. Pero cuando eran católicos, lo eran “de puro nombre”, porque nunca conocieron, ni mucho menos PROFUNDIZARON en su santa religión pero luego cambiaron su moneda verdadera por una moneda falsa atraídos por su aparente brillo. Por eso abandonaron el catolicismo, porque nunca lo conocieron. Aquél católico que CONOCE su religión, nunca la abandona.

No existe únicamente el Bautismo en agua, sino también: EL BAUTISMO DE DESEO y también EL BAUTISMO DE SANGRE.

“1- El Bautismo de deseo consiste en un acto de caridad o contrición perfecta, unido al deseo explícito o implícito del Bautismo.“
Debe tener deseo explícito de recibirlo el que ya ha oído hablar de él. Por el contrario, al que no ha oído hablar de él basta el deseo implícito, que se halla en el deseo sincero de hacer todo lo que Dios manda para conseguir la salvación. Quien desea cumplir en todo la voluntad de Dios, al conocer que el Bautismo es mandato suyo se sometería gustosamente a su voluntad.

“2.- El Bautismo de sangre, consiste en el martirio, esto es en sufrir la muerte o un tormento capaz de producirla, por profesar la fe o por otra virtud.“
El martirio incluye un acto de perfecta caridad, puesto que lleva a dar la vida por Cristo. En uno y otro caso lo que suple el sacramento del Bautismo es la caridad perfecta, la cual no puede hallarse en el alma junto con el pecado, sino que produce en ella la justificación”. (“Curso Superior de Religión”, Pbro. J. Rafael Faría, pág. 377).

Se comprende fácilmente que siendo el Bautismo INDISPENSABLE para la salvación, de ninguna manera sería el deseo de Dios el reducirlo únicamente al agua (los protestantes con su doctrina de la “inmersión”, ¡lo reducen aún más!), sino que en su infinita misericordia PUSO TAMBIÉN OTROS CAMINOS DE SALVACIÓN, ya que quiere que “todos los hombres se salven”. (I Tim. 2,4).

Así pues, el ladrón arrepentido, recibió el Bautismo “de deseo”, ya que tuvo “temor de Dios” (Lc. 23,40), reconoció a Jesús como “justo” (v. 41) y tuvo ardientes deseos de estar con El cuando viniera en su Reino (v. 42). ¿No son motivos suficientes para saber que si no estuvieran en la cruz, ese ladrón arrepentido le pediría el Bautismo a Jesús o a los Apóstoles o a sus legítimos sucesores?

Los Adventistas, en su libro “Creencias de los Adventistas del Séptimo Día”, pág. 215, nos dicen: “¿Debieran ser bautizados los niños y los recién nacidos? El bautismo incorpora a los nuevos creyentes a la iglesia, dentro del contexto del “nuevo nacimiento”. Su conversión los ha hecho dignos de recibir el bautismo y llegar a ser miembros de la iglesia. La incorporación tiene lugar en el momento del “nuevo nacimiento” y no en el nacimiento del infante. Es por esto que los creyentes eran bautizados, “hombres y mujeres” (Hech. 8, 12-13, 36-38; 15-17, 18; I Cor. 1, 14).

Los Adventistas, al igual que los Evangélicos, se olvidan de muchos pasajes, por ejemplo el que dice: “Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo” (Gen. 17, 13). De esa forma, estuvo el pacto de Dios “en la carne” de Abraham siendo adulto y era señal del pacto de Dios en todo judío adulto, y sin embargo, es un hecho innegable que no obstante todo eso, Dios ordenó estrictamente que TODO NIÑO fuera circuncidado a los ocho días de nacido (Lev. 12, 3) y por esa señal, el niño al igual que el adulto ENTRABA A FORMAR PARTE DEL PUEBLO DE DIOS (Ex. 12, 48).

Ante todo, se debe distinguir claramente entre la fe recibida de Dios (llamada “Teologal”) y que Él se la da a quien le place dársela, incluso a un niño) y “el acto de fe” (producido por el hombre).

La deducción es la siguiente: EL NIÑO PUEDE RECIBIR EL DON DE LA FE, AUNQUE NO PUEDA PRODUCIR “ACTOS DE FE”. De lo contrario Dios no hubiera ordenado la circuncisión a los ocho días de nacido, sino siendo adulto el individuo, ni convocaría a las solemnes reuniones “aún a los que todavía maman” (Joel 2, 16) ni habría permitido que los niños hubieran pasado el mar Rojo, evento que San Pablo lo equipara con el Bautismo (I Cor. 10, 1-2).

Por otra parte también se les olvida a los Adventistas que la información que nos proporciona el Nuevo Testamento es muy escasa, pues hubo “muchas otras cosas” (Jn. 21,25). Para nosotros los católicos, los datos que nos proporciona la Historia, también son importantes, por ejemplo el valiosísimo documento de “La Didaqué” -del que ya hemos hablado- que daba instrucciones de cómo se administrara el Bautismo. Y nos remitimos también al Antiguo Testamento, que, aunque su contenido son sólo “sombras de lo que había de venir” (Col. 2, 17), sin embargo, se revelan ciertos “esquemas divinos”. Es obvio que esos esquemas no varían en el Nuevo y son de gran utilidad para comprender el plan de Dios para con la humanidad.

En efecto, Dios siempre utiliza en el Nuevo Testamento, esquemas semejantes a los del Antiguo. Por ejemplo respecto al matrimonio monogámico (que fue disposición de Dios “desde un principio” = (Mt. 19, 4-8); el arca de Noé figura de la Iglesia, ofrecimiento de pan y vino, el maná como símbolo de la Eucaristía, la serpiente de bronce figura de Cristo en la cruz, el sacerdocio con jefe supremo, el sacrificio “sin mancha”, etc. Etc. En todos estos esquemas y muchos otros más, la esencia es la misma, aunque el Pacto es otro, es decir, “el Nuevo”.

Luego entonces, Dios utilizó el mismo esquema de la circuncisión “a los ocho días”, en relación con el Bautismo cristiano de los niños.

Cuando dijo Jesús: “Hagan discípulos a todas las naciones” (Mt. 28,19), obviamente una nación se compone de adultos, jóvenes, adolescentes, niños y también de los que “aún maman” (Joel 2,12ss). El ser humano necesita la salvación SIEMPRE, en cualquier etapa de su vida, ya que es “malo desde su niñez” (Gen. 8, 21).

El Nuevo Testamento tiene abundantes ejemplos de adultos que se bautizan y para eso, primero demostraron una firme adhesión a Cristo. Es así que la Iglesia Católica cuando bautiza a un adulto, también exige que reconozca a Jesús como Señor y Salvador.

Pero sin embargo, la carencia de ejemplos explícitos de Bautismo de niños en el Nuevo Testamento, no nos dá ningún derecho a sacar conclusiones fáciles, pues lo mismo sucede con la palabra “Trinidad” y sin embargo la gran mayoría de las sectas la aceptan sin ninguna dificultad.

Como ya dijimos, debemos analizar ante todo, el aspecto “Teologal” de la fe. Para realizar “un acto de fe”, intervienen desde luego la libertad, la voluntad y el raciocinio, todos ellos ACTOS HUMANOS y por lo tanto producidos por el ESFUERZO HUMANO y por ende son “BUENAS OBRAS”.

“El ministerio divino de reconciliación revela la futilidad de los esfuerzos humanos por obtener salvación, a través de las obras… Las obras entonces, no son la base de la salvación, sino su fruto…” (“CreenciasAdventistas, pág. 133).

Pero ellos tendrán que reconocer que al menos en “el acto de fe”, las “obras” (la libertad, la voluntad y el raciocinio), no son “fruto” de la fe, sino “la base misma de la salvación”. Esto resulta muy irónico en la enseñanza adventista.

Si ellos no quieren aceptar “las buenas obras” como medios para obtener la salvación, entonces tendrán que aceptar el Bautismo de los niños, en donde la fe, Dios la infunde en el niño, sin que éste haga el más mínimo esfuerzo (la más mínima “buena obra”) para alcanzar esa fe.

Por su parte los Testigos de Jehová nos dicen: “El bautismo no es para infantes” (“Ayuda para entender las Escrituras”, pág. 194).

Pero su misma Biblia los contradice: “¿Quién puede producir a alguien limpio de alguien inmundo? No hay ninguno” (Job. 14,4). Así pues, si un niño nace “inmundo” a causa del pecado original, entonces necesita la Gracia de Dios.

Los testigos citan en ese mismo libro y página, al historiador Neander quien habla en contra del “origen apostólico” del Bautismo de los niños, pero lo más curioso del caso, es que los Testigos citan de ese mismo historiador, lo que él dice de San Ireneo (santo que vivió entre los años 140-204) quien escribió: “Jesucristo vino a salvar a todos los que por su medio nacen de nuevo para Dios: infantes, niños, adolescentes, jóvenes y viejos”. (Adversus Haereses (“Contra los herejes”), libro II, cap. 22).

¿No es curioso que los Testigos nombren a ese Santo que vivió en tiempos tan cercanos a los Apóstoles y que por lo tanto él (junto con los demás expositores de la Patrística) nos revelan la doctrina que ellos RECIBIERON DIRECTAMENTE DE LOS APÓSTOLES?

Deberían los Testigos publicar lo que ese mismo Santo dejó consignado en su libro “Demostratio apostólicae praedicationis”, donde nos dice muy claramente: “Aunque la Sagrada Escritura es la regla inmutable de nuestra fe, ella no contiene todo, ni siempre es claro su contenido. Será preciso, pues recurrir a la Tradición, esto es, a la doctrina que Jesucristo y los Apóstoles nos han transmitido de viva voz, y que conserva y enseña la Iglesia, a la cual Jesucristo dijo: Quien a vosotros oyere, a mí me oye, y quien os despreciare, me desprecia a mí… La Sagrada Escritura y la Tradición no pueden, pues, ser separadas; ambas constituyen una sola y misma autoridad bajo dos aspectos”.

¿Les convendrá a los Testigos publicar esas palabras de San Ireneo? ¡De ninguna manera! Porque eso no les conviene. Así pues, citan de él únicamente lo que conviene a sus intereses sectarios.

Volviendo a la enseñanza de los Adventistas, nos dicen en el libro que ya hemos citado: “Por cuanto a los infantes y los niños pequeños no pueden experimentar la conversión, no se les puede bautizar ¿Significa esto que se verán excluidos de la comunidad del nuevo pacto? ¡Por cierto que no! Jesús no los excluyó de su reino de gracia: ´Dejad a los niños venid a mí, y no se lo impidáis –mandó el Señor- porque de los tales es el reino de los cielos” (Mt. 19, 14, 15)” (Pág. 216).

Los Adventistas, con el mismo fatal principio bíblico del “libre examen”, no pueden menos que admitir que son sucesores de Lutero, ya que tienen muchas cosas en común con su “herencia protestante” (“Creencias de los Adventistas…”, pág. 217-218), y así, se atan a unas citas y no hacen caso de otras.

Por ejemplo en la cita que ellos dan, les conviene mencionar sólo a San Mateo ¿Por qué no revisan los pasajes paralelos, por ejemplo Mr. 10, 14-15 y Lc. 18, 15-17, donde esos evangelistas inspirados amplían lo dicho por San Mateo?

Si nos anclamos en San Mateo 19,14, no entenderemos plenamente lo que el evangelista trató de decir y así los demás lo amplían y nos dicen: “De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él”.

JESÚS ESTÁ HABLANDO DE LA “INFANCIA ESPIRITUAL”. Si los Adventistas se tomaran la molestia de retroceder unos cuantos versículos, captarían el verdadero sentido del pasaje en cuestión: “En verdad les dijo, que si no vuelven a ser como los niños, no entrarán en el reino de los cielos” (Mt. 18,3).

Jesús no está hablando de que no necesiten el Bautismo. De lo contrario ese texto estaría en contradicción con Ef. 3,2 que dice que somos POR NATURALEZA hijos de ira”. Y con el Salmo 51,5: “En pecado me concibió mi madre”. Y con Gen. 8,21 donde se nos dice que el ser humano es “malo desde la niñez”.

Sería muy largo refutar lo que nos dice cada secta acerca del Bautismo. Sólo expondremos extractos de lo que nos dice la Enciclopedia Espasa-Calpe, en su artículo “Bautismo” en la pág. 1260, del tomo VII:

"Bucero, Wifleff, Zwinglio y los Socinianos negaron la necesidad del bautismo y reprobaron el bautismo de los infantes… Calvino reconoció la necesidad del Bautismo sólo de precepto, en relación con los adultos, y tuvo al agua del bautismo como sólo símbolo de la sangre de Cristo… Los herejes gayanos, maniqueos, herminianos, seleucianos y valdenses, rehusaron el empleo del agua en el bautismo… Los montanistas bautizaban en nombre del Hijo y de Montano y Priscila… Fueron varias las formas empleadas por las sectas arrianas. Era bastante común entre ellas bautizar en el nombre del Creador y de las criaturas… Los baptistas lo administran sólo a los adultos; los socinianos y cuáqueros no lo administran; los congregacionistas, unitarios y universalitas lo administran sin cuidado alguno, debido a que niegan su necesidad; los episcopales lo miran como una ceremonia vacía de toda virtud. Finalmente los donatistas rebautizaban…”

¿Se requieren comentarios a lo que nos informa esa fuente imparcial, para definir la triste herencia protestante hundida en un océano de contradicciones?

EL BAUTISMO Y EL “LIMBO”.-

La doctrina del limbo ha tenido una lenta evolución a través de los siglos. Todavía hasta hace poco, algunos teólogos de renombre deducían que los niños que mueren sin el bautismo no van al cielo porque tienen el pecado original heredado de nuestros primeros padres (Ef. 2,3), pero tampoco van al infierno porque no tienen pecado personal (Ez 18,20 ) y al cielo “nada manchado puede entrar” (Ap. 21,27), por lo que permanecen en un estado en el cual están sin la visión beatífica, pero tampoco sin castigo alguno, sin embargo la transgresión original en ellos, no es pecado personal, pero sí es verdadero pecado. (Ex. 20,5).

Según conclusiones de algunos teólogos, los que están ahí, están a gusto, como si estuvieran en la tierra gozando de todo lo agradable y deleitable que ofrece esta vida terrenal, (pero sin la visión beatífica) y -tomando en cuenta la infinita misericordia de Dios-, algún día (por decirlo así, ya que allá no existe el tiempo) saldrán de ahí por los conductos que solamente Dios sabe y que nosotros desconocemos por completo, y entrarán por fin en el Reino de los Cielos, el cual es precisamente para los que son como ellos.

 

 

 


 

“Enoc y Elías”

Una de las objeciones publicadas por el Sr. Israel Sánchez Villalobos (protestante sabatista)

en el periódico “El Heraldo Noroeste” (Cuauhtémoc) en la sección dominical “Opinión” (“Editoriales”), pág. 4

del domingo 20 de julio del 2008,

de su artículo titulado “Mentiras institucionalizadas”

“Mentira… cuando alguien muere se va al cielo.

Verdad… nadie ha subido al cielo (Juan 3:13)”

REFUTACIONES de José Antonio Barrera Balderrama

AL SR. ISRAEL SÁNCHEZ, por el mismo medio impreso

“El Heraldo Noroeste”:

Refutación.-

a) Enoc fue arrebatado al cielo porque siempre anduvo en el camino de Dios (Gen. 5, 24)

b) El profeta Elías fue arrebatado al cielo, subiendo en un carruaje de fuego (II Re. 2, 11).

c) Jesús le dice al ladrón arrepentido: “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc. 23, 42)

d) El pobre Lázaro, al morir, se vio rodeado de ángeles (Lc. 16, 22)

e) San Pablo fue arrebatado “hasta el tercer Cielo” (II Cor. 12, 2)

“Nadie ha subido al cielo”, no quiere decir que nadie haya ido allá. Jesús hablaba de otra cosa muy diferente en Jn. 3, 13.

Textualmente el original dice: “kai oudéis” (“y nadie”, se traduce como: "Ningún hombre..." y nosotros podríamos interpretar por “ningún ser mortal”). Compárese en un interlineal la misma estructura gramatical en Mt. 11,27 en donde dice: “Nadie conoce al Hijo, sino sólo el Padre”. Es decir, si leemos el contexto podremos ver que Jesucristo está mostrando su conocimiento superior en cuanto a las cosas celestiales (Véase 3,12). Él no está hablando de a dónde van las almas después de morir, sino que le está mostrando a Nicodemo que solamente Él conoce de primera mano las cosas celestiales, PORQUE NADIE HA SUBIDO AL CIELO Y LUEGO REGRESADO PARA CONTARLAS, SINO SOLAMENTE JESÚS. Por lo tanto, Jesús dice que ningún otro hombre puede hablar con conocimiento directo acerca de estas cosas del cielo, pero él sí puede ya que él descendió del cielo. Absolutamente de ninguna manera está negando que alguien pueda estar en el cielo, tal como Enoc y Elías. (Véase también Deut. 30, 12).

Derecho de réplica del Sr. Israel Sánchez Villalobos

Publicada por el mismo medio de “El Heraldo Noroeste”

Del domingo 5 de octubre del 2008

“Usted Sr. Barrera, lo escribe así: Enoc fue arrebatado al cielo porque siempre anduvo en el camino de Dios. (Gen.5:24). Lo que la Biblia dice es: Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. La marrullería o ignorancia, o manipulación suya, como usted la califique, estimado amigo, está en esto: En la Biblia no dice que Dios se lo llevó al cielo, dice que se lo llevó, mas no dice a dónde; lo que Jesucristo nos dice contundentemente es que nadie ha subido al cielo. Juan 3:13 y yo le creo más a Jesucristo que a millones de predicadores del tipo manipulador como el señor Barrera. Entonces, ¿a dónde fue llevado Enoc? La Biblia no aclara perfectamente el lugar, pero de la Tierra no salió y eso se lo puede comprobar a sí mismo. Hay le va: Por la fe, Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado porque le traspuso Dios, y antes de que fuese traspuesto tuvo testimonio de haber agradado a Dios: Hebreos 11:5. Tres veces repite el Espíritu Santo la palabra “traspuesto”. Cualquiera que está familiarizado con trasponer, un fruticultor o agricultor, entiende qué significa: “Quitar de una tierra y plantar en otra”. Eso fue lo que Jesús, como Dios, hizo con Enoc. Continúe leyendo y lo sabrá y lo entenderá mejor: en ese mismo pasaje de la fe nos aclara qué pasó finalmente con este hombre de Dios: Hebreos 11:13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido (incluyendo a Enoc) ¿De qué edad murió Enoc? De 365 años. Génesis 5:23”.

Domingo 12 de octubre:

“…Cuando Elías fue “arrebatado al cielo”, no era que estaba siendo arrebatado hasta donde Dios se encuentra, sólo lo estaba llevando fuera del alcance de la vista de aquellos que lo vieron elevarse en el carro de fuego. II Reyes2,11. Después de varios años, de que el carro de fuego lo elevara, y lo bajara naturalmente, Elías le escribe una carta al Rey Joram por su actua sanguinario en contra de sus hermanos: II Cron.21,1-15 (observe especialmente el versículo 12), para esto ya habían transcurrido varios años, de haber sido relevado por Eliseo, y “arrebatado”. El “arrebatamiento” le sucedió cuando Acab reinaba. Cuando escribió la carta, ya había pasado el reinado de Ocozías, que sólo reinó dos años sobre Israel: I Reyes22,5. Luevo vino el reinado de Jehú, que cumple con las profecías que Elías había hecho respecto a Jesabel: II Reyes9,36, y respecto al rey su esposo, Acab, y con su descendencia sucedió lo mismo II Reyes 10, 10-11. La palabra de Dios no miente…”

“Enoc y Elías”

Contestaciones de José Antonio Barrera Balderrama

A Israel Sánchez Villalobos

Acerca del artículo titulado “Mentiras institucionalizadas”

Sobre el tema de “Enoc y Elías”

Publicado en la sección dominical “Opinión”

de El Heraldo Noroeste, del 26 de octubre al 23 de noviembre del 2008

Enoc ¿realmente subió al cielo?

Veamos primeramente qué nos dicen por ejemplo los Testigos de Jehová:

“La Biblia dice que Enoc fue transferido para que no viera la muerte, lo que puede significar que Dios lo introdujo en un trance profético durante el que interrumpió su vida, de modo que no llegó a experimentar los dolores de la muerte… En vista de las claras palabras de Jesús en Jn.3:13, Enoc no fue llevado al cielo, sino que, tal vez como en el caso de Moisés, Jehová hizo desaparecer su cuerpo, de manera que no fue hallado en ningún lugar”. (“Perspicacia para comprender las Escrituras”, T. de J., vol. 1, pág. 818).

En esa “explicación” encontramos muchas imprecisiones. Analizando bien ese texto, encontramos palabras como “puede significar”, “tal vez”, que no nos dicen absolutamente nada, pues denotan claramente que no saben decirnos en dónde quedó el cuerpo de Enoc, y tienen que sacarse de la manga “explicaciones” tan infantiles como el del “trance profético”.

Los Testigos de Jehová (igual que el Sr. Israel Sánchez) se basan en Jn. 3, 13 para afirmar que Enoc no pudo haber sido llevado al cielo.

Pero “Nadie ha subido al cielo”, significa que nadie ha subido POR SU PROPIO PODER, no quiere decir que nadie haya ido allá POR EL PODER DE DIOS. Jesús hablaba de otra cosa muy diferente en Jn. 3, 13. No habló ni de Enoc ni de Elías.

De lo contrario, no se podría explicar por qué cómo más de mil años después se apareció Elías junto con Moisés en la transfiguración (Mt. 17,1ss.) y la demostración de que realmente eran Elías y Moisés es el hecho de que JESÚS SE PUSO A PLATICAR CON ELLOS (Mt. 17,3). Si esa visión no hubiera sido real, no nos podemos imaginar a Jesús hablando solo.

Tampoco se podría explicar cómo si “nadie puede ir al cielo”, cómo es posible que los dos testigos narrados en el Apocalipsis sí pudieron: “Y subieron al cielo en una nube”. (Apoc. 11, 12).

Volviendo a Jn. 3, 13, el original dice: “kai oudéis” (“y nadie”, se traduce como: “Ningún hombre...” es decir “ningún ser mortal”). O sea, el contexto dice simplemente que Jesús está mostrando su conocimiento superior en cuanto a las cosas celestiales (v. 12).

Él no está hablando de a dónde van las almas después de morir (esto no se encuentra absolutamente por ninguna parte), sino que le está mostrando a Nicodemo que solamente Él conoce de primera mano las cosas celestiales, PORQUE NADIE HA SUBIDO AL CIELO Y LUEGO REGRESADO PARA CONTARLAS, SINO SOLAMENTE JESÚS. Cualquiera puede comprender que aquí Jesús está haciendo alusión a su “descendimiento” del cielo en el momento de la Encarnación y de su ascensión al cielo que se realizaría años después cuando resucitase de entre los muertos. (Véase comentario de la Biblia de Jerusalén).

Por eso Jesús dijo: “Nosotros hablamos de lo que sabemos...” (Jn. 3,11) (Habló en plural porque Dios es uno, en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo).

Por lo tanto, Jesús dice que ningún otro hombre puede hablar con conocimiento directo acerca de estas cosas del cielo, pero él sí puede ya que él descendió del cielo. Absolutamente de ninguna manera está negando que alguien pueda estar en el cielo, tal como Enoc y Elías. (Véase también Deut. 30, 12).

Ahora bien, si analizamos cuidadosamente el texto original, vemos que dice “Y nadie ha subido”, no dice “NADIE FUE SUBIDO”. Es decir, JESÚS ES EL ÚNICO QUE, POR SÍ MISMO, BAJÓ DEL CIELO Y SUBIÓ DE NUEVA CUENTA Y BAJARÁ DE NUEVO A LA TIERRA en su Parusía a juzgar a vivos y muertos.

La versión Reina-Valera traduce Jn. 3, 13 así: “nadie subió”, pero está mal traducida porque el original dice textualmente: “nadie ha subido”. (Interlineal del protestante Francisco Lacueva)

Efectivamente, POR SU PROPIO PODER “nadie” ha subido al cielo, pero POR EL PODER DE DIOS, ya habían subido Enoc y Elías.

O sea, que Él es el único que puede subir y bajar cuantas veces quiera POR SU PROPIO PODER, porque Él es Dios.

Ahora bien ¿a dónde se llevó Dios a Enoc y Elías si el cielo estaba cerrado por el pecado original y sólo Jesús podía abrirlo con su muerte en la cruz? Eso es algo que para nosotros podría ser imposible, pero para Dios no.

Algunos no católicos dicen que no se los llevó al cielo sino “al Paraíso”, que -según ellos- es un lugar que no es donde Dios habita, sino que es otro lugar, pero el Apocalipsis nos dice claramente que EL PARAÍSO ES DESDE DONDE DIOS HABLA (Ap. 2,7), y si desde ahí habla, es lógico que ahí habita. Fue en “el Paraíso” en donde San Pablo escuchó a Dios (II Cor. 12, 4).

Además tenemos que atender el “porqué” Dios se llevó a Enoc y Elías. La razón es muy sencilla y estriba en el hecho de la eminente santidad de esos personajes. Cuando la Biblia habla de que una persona era santa, es porque en verdad esa persona era santa. Y los méritos que tuvo le valieron como “bautismo de deseo”.

Acordémonos que los hombres justos del Antiguo Testamento podían salvarse a causa de los futuros méritos de Jesucristo, ya que los frutos de Su redención son universales, es decir, son perfectamente retroactivos y extensibles a todos los hombres de todos los tiempos y lugares.

Y Enoc fue una persona muy santa y esto se deduce del mismo Sagrado Texto, pues cuando se refiere a Enoc, no dice como de otros personajes bíblicos que anduvieron “FRENTE a Dios” (Gen. 17,1) o “JUNTO a Dios” (Col. 2,13; Ef. 2,5; II Tim. 4,17), pero con respecto a Enoc, la Biblia nos dice que “caminó CON Dios”, lo cual indica un grado de santidad verdaderamente muy elevado.

A Enoc le tocó vivir una época muy difícil, es decir, el período antediluviano en el que casi todo ser humano practicaba la maldad como modo de vida, sin acordarse de Dios y quebrantando la ley moral.

Enoc tuvo el valor de predicar y levantar su voz frente a aquel mundo paganizado. Es obvio suponer que por ese motivo sufrió persecución pero Dios lo preservó de aquella gente inicua llevándole con Él. De ahí la creencia general de que Enoc vendrá nuevamente a predicar antes del fin del mundo para ayudar al “pequeño remanente” que perseverará hasta el final en este mundo dominado por la pornografía, la violencia, el engaño, el desamor, el sectarismo y tantos males que ya desde ahora vemos por todos lados.

El protestante John Cordaro, nos dice vía Internet:

“El primer cielo es la atmósfera de la Tierra donde las aves vuelan (Gen.1:20); El segundo cielo es el espacio exterior donde los planetas y las estrellas existen (Gen.1:16-17); El tercer cielo es lo que el Apóstol Pablo llama “paraíso” en II Cor.12:2-4. Está donde Yahweh y el santuario celestial existen”.

Ahora reflexionemos un poco basados en lo que nos dice el Sr. Cordaro: ¿A dónde “traspuso” Dios a Enoc? ¿Al primer cielo donde habitan las aves? No, porque ya lo hubiéramos visto con los satélites artificiales puesto que Dios lo elevó con todo y cuerpo que -aunque espiritual- es visible al ojo humano (Mt. 17, 1ss). ¿Al segundo cielo donde están los planetas? ¿El premio que le dieron por “haber caminado con Dios” fue mandarlo a vivir a un planeta solitario? Tampoco.

Luego la conclusión lógica es que Dios lo “traspuso” al tercer cielo en donde habita Dios, porque los premios que Dios da a quienes siguen sus mandatos es “verlo cara a cara” (I Cor.13,12), el galardón es ver al Señor de señores y Rey de reyes, pues morir y estar con Cristo “es muchísimo mejor” (Filip.1, 23)

¿Porqué la Biblia no narra dónde quedó el cuerpo de Enoc? Los católicos sabemos que está en el cielo porque la Biblia así lo dice. Pero los protestantes dicen que no porque Jn. 3, 13 dice que nadie subió al cielo y por eso mismo no nos pueden decir dónde quedó el cuerpo del patriarca.

¿Será que la Biblia dejó el relato inconcluso? Si según los protestantes dicen que en la Biblia está TODA la verdad, entonces ¿por qué no existe el “desenlace” de tan popular episodio?

La Biblia nunca deja historias inconclusas en temas importantes. Y el destino del alma al morir indiscutiblemente es un tema importante. Luego la conclusión es que Enoc está en el cielo, porque de lo contrario la Biblia nos diría en qué lugar lo puso Dios.

En el escrito del Sr. Sánchez, del domingo 12 de octubre nos dice que Enoc y Elías no pudieron ir al cielo porque la Biblia dice que: “Ni la carne ni la sangre pueden heredar el reino de Dios” (I Cor.15,50), pero el Sr. Sánchez no puede negar su estilo protestante de ATARSE a un versículo y no leer el contexto.

Leamos ese pasaje, PERO COMPLETO: “Por esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria” (I Cor. 15, 50-55).

Es decir, cuando Cristo venga por segunda vez, los muertos que están en los sepulcros resucitarán con un cuerpo vestido de incorruptibilidad y LOS QUE ESTÉN VIVOS SERÁN TRANSFORMADOS, porque lo corruptible no puede entrar al reino de los cielos.

Así pues Enoc, su cuerpo fue revestido de incorruptibilidad (a causa de su santidad) para así poder entrar al cielo, al cual “nada manchado puede entrar” (Apoc. 21, 27).

Pero un cuerpo purificado y vestido de incorruptibilidad SÍ PUEDE ENTRAR AL CIELO. Es por eso que el patriarca Job exclamaba con júbilo: “Yo sé que mi Redentor vive y que al final se levantará sobre el polvo y después de deshecha esta mi piel, EN MI PROPIA CARNE YO HE DE VER A DIOS; al cual veré POR MÍ MISMO, serán mis ojos los que lo verán y no los ojos de otro” (Job. 19, 24-25).

En la carta a los Hebreos11,5, vemos que Enoc fue “traspuesto” para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

El original griego utiliza en esa carta paulina la palabra “metatiphzemi”, que significa “transferir a otro lugar” (“Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento, de W. E. Vine”, pág. 915), pero esa misma fuente nos brinda otro dato de lo más interesante: “(la palabra) `meta´ implicando un cambio y `tithemi´ que significa “poner”.

Por lo tanto significa “transferir a otro lugar implicando con ello UN CAMBIO en la persona”.

Así pues, a Dios le plugo llevarse a Enoc pero “transformando” su cuerpo carnal en un cuerpo espiritual (Mt.22,30), porque “TODOS SEREMOS TRANSFORMADOS” (I Cor. 15, 52)

La transformación es la palabra para describir el cambio de cuerpo terrenal a espiritual. Recordemos que en la transfiguración vemos a Elías y a Moisés con sus cuerpos espirituales (Mt. 17,1ss), uno que no vio la muerte y otro que vio la muerte, pero los dos igualmente con un cuerpo espiritual. Igualmente los dos testigos de Apoc. 11, 12 que subieron al cielo por el poder de Dios, también tenían cuerpos espirituales.

La desaparición de Enoc y Elías son la forma en que la Biblia nos enseña el “arrebatamiento” de los justos que estén vivos el día de la segunda venida del Señor (I Tes. 4, 17). (Véase comentario de Mons. Straubinger a Mt. 24, 30).

Ahora demos un vistazo al idioma hebreo. En Génesis 5.24 dice textualmente: “Y no fue encontrado porque lo tomó Dios”, más literalmente palabra por palabra directo del hebreo, sería así: “Y ya no estuvo porque TOMÓ a él, Dios”. (Antiguo Testamento Interlineal hebreo-español, editorial Clie).

Aquí vemos que traduciendo de la manera más literal posible, no dice “trasladar”, sino “TOMAR”. Lo cual nos indica claramente que no fue una simple traslación de un lugar a otro aquí en la Tierra, sino que “Dios lo tomó consigo”.

Ahora bien, si acaso el Sr. Sánchez requiere pruebas científicas tomadas de una fuente imparcial (protestante), aquí están para que no le quede la menor sombra de duda: “De interés especial es cuando se usa el verbo en sentido absoluto: Dios “tomó” a Enoc de manera que no fue hallado en la tierra (Gen. 5,24). La palabra hebrea “laqáh” aparece en Sal.73,24 con el significado de “ser recibido” (en Salmo 49,15, “tomado”) EN EL CIELO”. (“Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento”, por W. E. Vine, pág. 339, las mayúsculas son mías).

Para asegurarnos mejor de que se entendió lo que nos dice el mencionado hebraísta, reproduzcamos los salmos que él menciona en su Diccionario: “Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás (“laqáh) en gloria” (Sal. 73,24). “Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seól, porque Él me tomará consigo (“laqáh)” (Sal. 49, 15).

Acordémonos que quien es tomado por Dios es “transformado” y ya no estará más en la Tierra sino hasta cuando Dios así lo disponga, porque ya no es un cuerpo carnal, sino espiritual, según la enseñanza de San Pablo.

Y así vemos que si “lo tomó Dios”, ¿a dónde se lo pudo haber llevado si no al cielo donde habita Dios con todo su poder en su esencia, presencia y potencia como nos lo enseña la Teología Dogmática (Mt. 23, 22; Mr. 11, 25)?

Por su parte, el protestante Mario A. Olcese, nos dice vía Internet: “Tenemos el testimonio del Apóstol Pablo; Col.1:18 - “para que en todo tenga la preeminencia”. Jesús tuvo que ser el primogénito de los muertos; el primero en ser resucitado a la vida eterna; el primero para ascender al cielo y presentarse ante Yahvé. Si alguien le precedió, entonces él no fue el primogénito de entre los muertos”.

Esa afirmación a simple vista parece verdad, PERO NO LO ES. Y cae por tierra, simplemente con comprender que JESÚS ES EL PRIMOGÉNITO DE LOS MUERTOS, PORQUE ES EL HIJO DE DIOS Y PORQUE ÉL RESUCITÓ POR SU PROPIO PODER, y Él tiene preeminencia PORQUE ES DIOS. Aunque haya habido otros antes que resucitaron, de todos modos JESÚS TIENE PREEMINENCIA POR ANTONOMASIA.

De lo contrario, Jesús no hubiera resucitado a Lázaro, porque Lázaro hubiera sido el primogénito de los muertos (Jn. 11,43), o aquel hombre que tuvo contacto con los huesos de Eliseo no hubiera resucitado (II Re.13,21); incluso habían sido “primogénitos” los muertos que resucitaron el día que murió Jesús (Mt. 27, 52-53), por tres días le hubieran ganado de “preeminencia”.

No, absolutamente eso es falso. Ninguno de ellos era EL HIJO DE DIOS, sino solamente Jesús, por lo tanto es quien tiene la preeminencia. Acordémonos que para nosotros sí existe el TIEMPO: “antes de Cristo, en tiempos de Cristo, después de Cristo”, pero para Dios NO EXISTE EL TIEMPO. Para Dios, su Hijo unigénito es EL QUE SIEMPRE TIENE PREEMINENCIA.

Ahora trataremos de otro personaje que al igual que Enoc, también fue arrebatado al cielo: el profeta Elías.

Primeramente leamos con calma el pasaje en cuestión:

“Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos también de fuego, apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.Viéndolo Eliseo, exclamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán.Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Yahvé, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo. Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él. Y dijeron: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan ahora y busquen a tu señor: quizá lo ha levantado el Espíritu de Yahvé y lo ha echado en algún monte o en algún valle. Y él les dijo: No vayáis.Mas ellos le importunaron, hasta que, avergonzándose, les dijo: Vayan.Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron durante tres días, pero no lo encontraron.Y cuando volvieron a Eliseo, que se había quedado en Jericó, él les dijo: ¿No les dije acaso que no lo buscaran?” (II Re. 2, 11-18).

A este pasaje tan claro de la Sagrada Escritura, los no católicos levantan objeciones que no tienen base racional. La mayoría de los sectarios afirma que Dios subió a Elías en ese torbellino, pero que lo depositó en otro lugar (tal y como lo afirma el Sr. Israel Sánchez), y otros igualmente afirman que realmente lo puso en otro lugar pero que los hijos de los profetas que fueron a buscarlo, simplemente no buscaron bien.

Esa manera de pensar ciertamente que conlleva una grave afrenta contra la Palabra de Dios, porque equivale a desmentirla.

El protestante John Cordaro, nos dice: “Elías fue arrebatado al primer cielo donde las aves vuelan y fue transportado para otra posición en la Tierra. Note vs. 15 y 16; los hijos de los profetas, que supieron que Elías sería llevado (vss. 3,5), creyeron que Elías fue llevado a otra posición. No pensaron que él fue al tercer cielo”.

Pero lo que nos dice el Sr. Cordaro es mentira, porque si leemos detenidamente los versículos a los que él nos remite, dicen: “Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Betel, le dijeron: ¿sabes que Yahvé te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él les dijo: Sí, yo lo sé, pero callen”. (v. 3).

Los hijos de los profetas sabían que a Eliseo, Dios le iba a QUITAR a su maestro. NO DICE QUE CREÍAN QUE LO IBA A “CAMBIAR”, “TRASPONER” O “TRANSPORTAR” a otro lugar aquí en la Tierra, lo cual sería algo que no cuadra con la sabiduría de un Dios coherente que sabía que sus discípulos necesitaban a su maestro.

En efecto, si Dios no se llevó a Elías al cielo y solamente lo transportó a otro lugar de la Tierra, debemos ponernos a pensar cuál sería el objeto de dicha acción. Dios no es ilógico como para decir: “Elías, te voy a pasear en un carro de fuego, para que veas qué bonito se siente”. Dios no es como los dioses griegos o romanos que se divertían con los hombres o hacían cosas ilógicas.

Aquí observamos otra cosa que es de capital importancia, el original hebreo palabra por palabra, no dice “quitar” como generalmente se traduce, sino dice “TOMAR”. Y ya vimos que la palabra hebrea “laqáh” significa “SER RECIBIDO EN EL CIELO” (“Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento”, por W. E. Vine, pág. 339)

El Sr. Cordaro dice que entonces por qué después del arrebatamiento, los hijos de los profetas se pusieron a buscarlo. Pero tenemos que fijarnos nuevamente en el Sagrado Texto y leerlo con calma: “Y dijeron: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes, vayan ahora y busquen a tu señor; quizá lo ha levantado el Espíritu de Yahvé y lo ha echado en algún monte o en algún valle. Y él les dijo: NO VAYAN”.

Obsérvese cómo la palabra “quizá” indica que ellos sabían que el Señor se lo había llevado definitivamente, pero tenían la ligera esperanza de que “tal vez” lo haya depositado en otro lugar. Como queriéndose engañar a sí mismos a causa del amor tan grande que le tenían al profeta Elías. De otra forma ellos hubieran dicho: “Vamos a buscarlo, porque sabemos que Yahvé lo puso en otro lugar”.

Pero también nótese las palabras de Eliseo: “No vayan”. Son palabras terminantes. Como queriéndoles decir: “Es inútil buscarlo”. Y efectivamente cuando lo buscaron durante tres días y no lo encontraron Eliseo les dijo: “¿No les dije acaso que no lo buscaran?” (v. 18).

También tenemos que reflexionar serenamente en las palabras de los hijos de los profetas: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo”. Es interesante notar que si ellos hubieran creído que Dios traspuso a Elías a otro lugar aquí en la Tierra ¿lo hubiera transportado Dios quitándole el espíritu para ponérselo a Eliseo? ¿Estaba el cuerpo de Elías en otro lugar en la Tierra desprovisto de su espíritu o alma? O si se refiere al “espíritu de profecía” ¿consta acaso en alguna parte de la Biblia que Dios quite el espíritu de profecía a algún siervo suyo después de que éste murió? Aún más ¿se lo podrá quitar simplemente porque ese siervo suyo fue “traspuesto” a otro lugar?

El Sr. Cordaro se engaña a sí mismo diciéndonos que el profeta fue “traspuesto” en otro lugar aquí en la Tierra, lo cual es indudablemente una mentira porque sucede lo mismo que con el patriarca Enoc, que los protestantes no nos saben decir dónde lo puso Dios. Y es que al negar que alguien pueda ir al cielo, los protestantes se meten en dificultades y entonces tienen que recurrir a versiones particulares que no vienen siendo otra cosa sino una forma de “tradición” que ellos tanto desprecian, pues dicen que TODO está en la Biblia, pero al menos el desenlace de la historia de Enoc y de Elías –para ellos- NO ESTÁ en la Biblia, y al negar el cielo ellos se ven forzados a inventarse su propia “tradición”.

Los que dicen que “los que estaban viendo al profeta Elías elevarse al cielo, no pensaron que fuera el tercer cielo donde Dios habita. Pero están en un error, ya que bíblicamente la palabra “cielo” cuando está en contexto con la palabra “tierra”, debe interpretarse como los cielos físicos, pero cuando no es el caso, entonces debe interpretarse como los cielos donde Dios habita. Escuchemos al Papa Juan Pablo II:

“En el lenguaje bíblico el «cielo», cuando va unido a la «tierra», indica una parte del universo. A propósito de la creación, la Escritura dice: «En un principio creó Dios el cielo y la tierra» (Gn 1, 1). (Audiencia General. Miércoles 21 de julio de 1999).

En el pasaje de Elías la palabra “cielo” no va unido en contexto con la palabra “tierra” y por lo tanto el texto se refiere al cielo donde Dios habita. El segundo cielo no puede ser porque los hebreos no lo contemplaban en su visión cosmogónica del universo:

“Según los hebreos, el Universo era ovoide: un plano central a lo largo del eje mayor era habitado; sobre éste había dos depósitos: el de los vientos, lateral, y el de las aguas, encima; debajo, el abismo de las aguas subterráneas (fuentes) y más abajo el limbo y el infierno”. (“Geocites.com”)

Ahora bien, por su parte nos dice el Sr. Olcese que Cristo tuvo que ser el primero “en ser resucitado a la vida eterna”, pero olvida que Jesús TIENE VIDA ETERNA EN SÍ MISMO (Jn. 11,25). Y nos dice que tiene que ser el primero “en ascender al cielo y presentarse ante Yahvé”. Pero Él asciende y desciende del cielo cuantas veces quiera porque ES DIOS (Jn.8,58) y no necesita presentarse ante Yahvé, porque ÉL SIEMPRE ESTÁ EN SU PRESENCIA (Jn.10, 30; Jn. 6, 46).

El Sr. Olcese nos sigue diciendo: “Observe que el versículo 9 (de Mt. 17), dice, No le digan a nadie la visión”. Una visión no es la realidad. La misma palabra Griega para “visión” fue usada de la visión de Pedro de las abominaciones en el lienzo en Hechos 10:17”.

Pero el Sr. Olcese no está en lo correcto, porque bíblicamente UNA VISIÓN REFLEJA UNA REALIDAD ESPIRITUAL, ante los ojos de un ser humano, porque si una “visión” no refleja una realidad, entonces NO TENDRÍA RAZÓN DE SER.

Cuando nosotros vemos la televisión, las imágenes que ahí aparecen son en realidad una “visión”, pero sabemos que reflejan una realidad, es decir, que los personajes que ahí aparecen “en vivo”, son personas reales pero que aparecen cerca de nuestros ojos en virtud de la tecnología. Pues bien, una visión, es algo que estamos viendo como una imagen, pero que sabemos que realmente existe en virtud del poder de Dios.

Los apóstoles estaban viendo en Cristo a una persona, no una visión. Y sin embargo, Cristo mismo se puso a platicar con Moisés y Elías. ¿Jesús se puso a platicar con una visión? ¡No!, se puso a platicar realmente con Moisés y Elías, porque de otra forma Jesús estaría hablando solo.

Ahora bien, por otra parte nos sigue diciendo el Sr. Olcese que Enoc y Elías no fueron arrebatados al cielo, porque la Biblia también nos menciona el arrebatamiento del apóstol Felipe (Hech.8,39-40) y de San Pablo al tercer cielo (IICor.12,2-4) y que esos dos personajes Dios los volvió a poner nuevamente en la Tierra.

Pero afirmar eso, demuestra mucha falta de lógica. Es clarísimo que en el caso de esos dos apóstoles Dios quería que continuaran con su trabajo apostólico, pero el Sr. Olcese insiste en presentarnos a un Dios inverosímil.

En el caso del patriarca y del profeta ya habían concluido su misión aquí en la Tierra, pero en el caso de los dos apóstoles es obvio que no, pues a Felipe le faltaba evangelizar muchas regiones y lo mismo se puede decir del apóstol de las gentes.

En el caso de Enoc, la Biblia nos dice: “…Y antes de que fuera traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios” (su misión había terminado). Y del caso de Elías la Biblia nos dice: “Y sucedió que cuando Yahvé QUISO LLEVARSE A ELÍAS…” (su misión había terminado).

Pero del apóstol Felipe, se nos dice que Dios lo descendió en la ciudad de Azoto y que rumbo a Cesárea evangelizó “todas las ciudades” (Hech.8,40) y mucho tiempo después se reunió con otros apóstoles en esa misma ciudad, lo cual supone una exhaustiva labor evangelizadora (Hech. 21, 8).

Y de San Pablo cuando escribió la segunda carta a los Corintios, apenas corría el año 55 y todavía le faltaba escribir Romanos, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, la segunda de Timoteo, Filemón, Hebreos y probablemente la de Tito y la primera de Timoteo. Asimismo le faltaba todavía buena parte de su tercer viaje apostólico y todo lo que sucedió durante el cuarto viaje: cuando apeló al César, cuando naufragó la embarcación en la isla de Malta, su predicación en Roma, su visita a España, etc. etc.

Por lo tanto aquí sí hay razón para pensar que Dios trasladó a esos apóstoles a través del primer cielo, mas no con respecto a Elías o Enoc.

Algunos levantan objeción con respecto a Enoc y dicen que ese patriarca era constantemente perseguido por sus enemigos porque querían darle muerte y que por eso Dios lo puso “fuera del alcance de los impíos”.

Pero ese razonamiento que quizá cuadre con el patriarca Enoc, no cuadra en absoluto con el profeta Elías, YA QUE ÉSTE NO ESTABA SIENDO PERSEGUIDO POR NADIE. Esto nos da clara muestra de que “el motivo” de su subida al cielo no es la persecución, sino la voluntad soberana del autor del universo.

También es el Sr. John Cordaro el que hace la siguiente afirmación: “Creer que Enoc no murió es negar la palabra simple de muchas otras Escrituras igualmente. Por ejemplo, Rom.5:12-14 dice que todos los hombres murieron porque todos habían pecado. ¿Debemos nosotros creer que Enoc no pecó o que la maldición por pecar no le aplicó a él?”

Pero nosotros le respondemos: Sabemos que el pecado original efectivamente pasó a todos los hombres “por cuanto todos pecaron”, pero también sabemos que EL AUTOR DE LAS LEYES DIVINAS PUEDE HACER EXCEPCIONES. Como por ejemplo la ley de la propagación de la especie humana: “Creced y multiplicaos” (Gen.1,28), sin embargo en la Biblia hay casos de hombres célibes aprobados por Dios que no se “multiplicaron”: por ejemplo los que hacían voto de “nazareato” (Núm. Cap. 6) (precisamente la palabra “nazareo”, significa “separado” o “apartado”); también el profeta Jeremías era célibe (Jer.15,17); San Juan bautista (Lc.1,15); San Pablo fue célibe y recomendaba la castidad (ICor.7,32-38); el mismo Cristo fue célibe y dijo que algunos “son eunucos por amor al reino de los cielos” (Mt. 19, 12). Esas son excepciones a la ley del matrimonio.

Es decir, Dios hace excepciones a sus leyes, tal como lo hizo llevándose a Enoc y Elías sin pasar por la ley de la muerte.

Otros ejemplos de excepciones en la Biblia son: el `libelo de repudio´ a la mujer, permitido por Moisés (Mt. 19,8); excepción con respecto a la sangre (Hech. 15,29); excepción de que quien llegara a ver el rostro de Dios “moriría sin remedio” y Jacob lo vio “cara a cara” y no murió en ese momento (Gen. 32, 30), etc. etc.

Debemos aclarar aquí enfáticamente que la Iglesia Católica nunca se ha pronunciado oficialmente acerca del arrebatamiento de Enoc y Elías al cielo y el presente estudio son las conclusiones sacadas de amplias investigaciones de un servidor, pero también pensamos igualmente que la Iglesia no lo ha definido por considerarlo obvio. Efectivamente ¿para qué convocar a un Concilio universal y definir que Enoc y Elías fueron llevados al cielo en cuerpo y alma, si eso se deduce claramente del sagrado Texto?

Las demostraciones del presente estudio no son precisamente para los católicos (para los cuales lo que nos dice la Biblia acerca de esos personajes está muy claro y lo aceptamos con la sencillez de un niño), sino más bien va dirigido a nuestros hermanos separados para quienes no convence la simple lectura del Texto, sino que quieren más demostraciones.

Aquí recordamos las sabias palabras de San Agustín: “Todo lo que la Sagrada Escritura nos atestigua con respecto a Enoc, a Elías y a Moisés, todo eso lo creemos, puesto que los seguros y grandes testimonios de su veracidad la colocan en la cumbre suprema de la autoridad…” (“In Philemón”, punto No. 4).

Así pues, no podemos dudar de lo que la Biblia nos dice. Y si la Biblia afirma que Dios se llevó a esos personajes con todo y sus cuerpos, debemos creerlo. San Agustín decía sobre ellos: “Vivunt Henoch et Elias; translati sunt; ubicumque sunt, vivunt” (“Enoc y Elías viven; fueron llevados, de modo que donde sea que estén, están vivos” (Sermón 29, apartado 11).

Sin embargo, eso no quiere decir que no deban morir nunca. Muchos piensen que “los testigos” narrados en Apocalipsis (11,3) serán precisamente Enoc y Elías que vendrán antes del fin de los tiempos a predicar la conversión del mundo y a ofrecer sus vidas como mártires en la lucha contra el Anticristo.

LA CARTA PÓSTUMA DEL PROFETA ELÍAS.-

El Sr. Israel Sánchez nos dice que Elías no fue llevado al cielo porque años después de que el profeta fuera elevado en el carro de fuego, el impío rey Joram de Judá recibió una carta de él recriminándole su mal proceder (II Cron. 21, 12).

Y efectivamente, las enciclopedias nos dicen: “Joram fue el cuarto rey de Judá, que reinó en el período desde el 850 a.C. hasta el 843 a.C. aproximadamente” (Wikipedia) y esa misma fuente nos dice acerca de Elías: “Según II Re. 2, 1-13 tras la muerte de Ocozías (en el año 852 a.C.) Dios arrebató a Elías vivo en un carro de fuego con caballos de fuego a la vista de Eliseo”.

Es decir, que si Elías fue arrebatado el año 852 y Joram empezó a reinar hasta el 850 (los años que son antes de Cristo van decreciendo en lugar de aumentar como lo es en nuestra era), resulta ser que Elías –dice nuestro amigo Israel Sánchez- no pudo haber enviado esa carta porque hacía dos años que había sido arrebatado al cielo.

Pero cuando se lee la Biblia, DEBEMOS PROFUNDIZAR EN ELLA, no solamente debemos leer el texto así sin más, sino también tenemos que adentrarnos en ese momento histórico y empaparnos de las características del libro de las Crónicas (que también recibe el nombre de “Paralipómenos”) y de la manera como fue escrito.

Todos los eruditos bíblicos están de acuerdo que Crónicas, fue un libro escrito teniendo a la vista muchos documentos (algunos inspirados y otros no) para su redacción.

En efecto, el autor de Crónicas (de ambos libros) tomó de base incluso libros apócrifos para su composición.

Pero como sabemos que esto no nos lo va a creer el Sr. Sánchez, transcribiremos a continuación lo que comenta una Biblia protestante, la Reina-Valera edición de estudio del año 1995 en la página 505, nos dice categóricamente: “Los libros de Crónicas son una expresión típica del judaísmo postexílico. Para su composición, el autor recurrió a materiales recogidos de Génesis, Exodo, Números, Josué y Rut... ADEMÁS, CITA UNA SERIE DE DOCUMENTOS, EN GRAN PARTE DESCONOCIDOS PARA NOSOTROS (APÓCRIFOS), que son otros tantos depósitos de conocimiento histórico. Dichos documentos son los siguientes, relacionados a continuación en orden alfabético…”.

Y luego esa misma fuente IMPARCIAL nos da la siguiente lista de libros apócrifos utilizados por el autor de los libros de las Crónicas en sus escritos inspirados:

“Crónicas del profeta Natán”: I Cron. 29, 29

“Crónicas del rey David”: I Cron. 27, 24

“Crónicas del vidente Gad”: I Cron. 29, 29

“Historia del libro de los reyes de Judá”: II Cron. 24, 27

“Historia del profeta Iddo”: II Cron. 13, 22

“Libro de las crónicas del vidente Samuel”: I Cron. 29, 29

“Libro de los reyes de Judá y de Israel”: II Cron. 16, 11; 27, 7

“Libro (o “Actas”) de los reyes de Israel”: I Cron. 9, 1; II Cron. 20, 34; 33, 18

“Libro del profeta Semaías”: II Cron. 12, 15

“Libro del profeta Natán”: II Cron. 9, 29

“Profecía de Abías, el silonita”: II Cron. 9, 29

“Profecía (o “Libro”) del vidente Iddo”: II Cron. 9, 29; 12, 15

“Registro de las familias”: II Cron. 12, 15

¿Qué tal, amigo lector? ¿Qué tal Sr. Israel Sánchez? Fueron muchas las fuentes que utilizó el autor de Crónicas ¿verdad?, algunas que sabemos que son inspiradas y otras que sabemos A CIENCIA CIERTA que son apócrifas. ES OBVIO SUPONER QUE AL BASARSE EN LAS FUENTES APÓCRIFAS (suponiendo un error cronológico en la carta de Elías) COMETIÓ IMPRECISIONES DE HECHOS (O DE FECHAS) CON RESPECTO A LA CARTA DIRIGIDA AL REY JORÁM, lo cual no es ningún motivo para alarmarse pues sabemos que la Biblia no es un libro cuyo fin principal sea la exactitud histórica, sino la transmisión del mensaje de salvación de manera simple y accesible incluso a las mentes más humildes. Tampoco es un libro de Historia o de Estadísticas para que nos diga con exactitud matemática las fechas, los acontecimientos o los detalles de las narraciones.

Un autor protestante, estudioso bíblico (cito autores no católicos para que el Sr. Sánchez no desconfíe de ellos), nos dice: “Cada libro presenta clara evidencia del aspecto humano de su historia. ¿Contiene errores la Biblia?... Se reconoce que es posible que los escribas que copiaban el texto hayan cometido algunos errores, tal como algunas cifras o han añadido glosas”. (Peter Cousins).

Hay también otros estudiosos bíblicos no católicos que tienen sus propias teorías. Por ejemplo el autor del libro “El Antiguo Testamento” nos da una versión bastante interesante. Escuchémoslo:

“Ya hemos comentado el traslado de Elías al cielo ¿cómo pues tenemos una carta de Elías al rey Joram?. Terry (otro estudioso bíblico) sugiere que el escritor del libro de los Reyes quería poner en conjunto los relatos de los hechos de Eliseo, puso pues primero el relato del traslado de Elías, aunque esto no sucedió hasta después de la muerte de Josafat (y así lo entiende el exégeta y teólogo bíblico A. E J. Rawlinson). Es mejor creer que Elías previó la vida mala de Joram, hijo de Josafat y su efecto desastroso en el rey y en su pueblo y que escribió una carta respecto a esto antes del traslado, confiando ésta en manos de Eliseo o de algún otro para que fuera entregada años después al rey Joram... Esta conclusión es favorecida por el hecho de que este mensajero literario de Elías se llama más bien “escrito” y no “carta”... (“El Antiguo Testamento”, Carroll Gillis, pág. 101).

Esa versión protestante es bastante creíble por tres poderosas razones:

a) Primero, debemos tomar en cuenta que Elías ERA PROFETA y por lo tanto por su don extraordinario de profecía conocía la vida de aquellos reyes ANTES de que sucedieran los hechos.

b) Porque es verdad que lo que fue entregado al rey Joram no era una “carta”, sino un “escrito” porque su brevedad abarca apenas cuatro versículos (12-15). Por eso una de las versiones más científicas como lo es la Biblia de Jerusalén traduce: “Le llegó un escrito del profeta Elías…”

c) La mayoría de los comentaristas opinan que lo más probable es que esa carta haya sido confiada a alguien por el propio Elías, (quizá a su sucesor Eliseo), para hacerla llegar al propio Joram cuando éste estuviera en un momento específico del ejercicio de su reinado. Y efectivamente muchos opinan (incluso autores protestantes) que: “Elías fue arrebatado antes de que esta carta llegase a manos de Joram” (Biblia de estudio Ryrie, comentario a II Cron. 21, 12).

Ahora bien, leamos el Sagrado Texto, pero no como lo lee el Sr. Sánchez, sino serena y pausadamente. Dice así: “Y le llegó una carta del profeta Elías…”. Nótese detenidamente que no dice: “El profeta Elías LE ENVIÓ una carta”, sino dice que “LE LLEGÓ UNA CARTA”. Lo cual indica fuera de toda duda la custodia de una tercera persona con el encargo de hacérsela llegar al rey cuando el tiempo se cumpliese. Y algo más: no dice ni siquiera “de parte de Elías”, sino dice simplemente “carta de Elías”, lo cual corrobora lo dicho.

Por el mismo estilo opinan otros autores (nótese las letras en negrita): por ejemplo:

a) La “Sagrada Biblia” de Miguel Petisco traduce: “Entonces le entregaron una carta del profeta Elías…”

b) “Le llegó un escrito” (Biblia de Jerusalén)

c) “Le llegó una carta” (Santa Biblia Reina-Valera 1995 edición de estudio).

d) “Recibió un escrito del profeta Elías” (Nácar-Colunga).

e) “Entonces Joram recibió una carta” (Santa Biblia, versión popular)

f) “Entonces le entregaron una carta del profeta Elías” (Sagrada Biblia, Serafín de Ausejo, O.F.M.

Obsérvese que ninguna versión da a entender que Elías haya escrito esa carta en esos momentos históricos.

DOS DEMOSTRACIONES MÁS.-

Dos demostraciones más que refuerzan el hecho de la carta póstuma de Elías es que ese escrito no fue el único encargo, sino que también hubo otros encargos de Dios que Elías no pudo cumplir, pero que Eliseo llevó a cabo.

¿Cuáles son esos encargos? En I Re.19,15 Dios le encarga ungir a Hazael como rey de Siria, pero Elías no lo ungió sino que después lo ungió Eliseo (II Re. 8, 13).

Otra misión más que Dios le encargó a Elías fue que ungiera a Jehú como rey de Israel (I Re.19,16ª), pero no lo pudo hacer tampoco, sino que lo hizo Eliseo tiempo después por medio de uno de sus discípulos (II Re. 9, 1-6).

Como puede observarse, era común que los profetas hicieran encargos póstumos a sus discípulos, hecho que viene a reforzar que la multicitada carta fue escrita por Elías, pero que Eliseo hizo llegar al rey Joram (II Cron. 21, 12).

José Antonio Barrera Balderrama

antonio03myt@hotmail.com

pepebarrerab@gmail.com

 

 

 


“Católico o cristiana”

Fragmento de la carta publicada por el Sr. Ramiro Lara Ortega

en la sección “Cartas al director” de “El Heraldo de Chihuahua”

del 26 de enero del 2009

sobre el tema “la verdadera Iglesia de Cristo”

“El pasado día 19 (de enero), leí en esta sección una carta del señor Barrera donde expresaba que “perseguir a la Iglesia (católica o calumniarla) era perseguir a Cristo” e hizo mención de un texto bíblico (Hechos 9:4) “y cayendo a tierra oyó una voz que le decía ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’”. Cabe mencionar que sería importante determinar qué es ser un católico y qué es ser un cristiano.

Ser cristiano, según la Santa Palabra de Dios, es aquel o aquellos que creen solamente en Cristo (cristiano=Cristo); ser católico, según la doctrina pontificia (Roma), es creer en diversos concilios, dogmas, procesiones, penitencia, tradiciones, deidades y potestades, veneraciones, etcétera…

Termino diciendo… que existe muy grande diferencia entre ser un creyente de las enseñanzas de Cristo, que eran a los que Pablo perseguía (Hechos 9:14) y aún aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender a todos los que invocan tu nombre, que ser un creyente de las enseñanzas de la Iglesia católica…

Ramiro Lara Ortega



Carta publicada por José Antonio Barrera Balderrama

En febrero del 2008

Sobre el tema “la verdadera Iglesia de Cristo”

En contestación al Sr. Ramiro Lara

Cristo fundó una sola Iglesia

Estimado Sr. Ramiro Lara:

De su carta publicada el lunes 26 de enero del 2008, quisiera hacer algunos comentarios:

Primeramente asentar la base de que Cristo fundó una sola Iglesia: “Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt.16,18). Observe cómo en ese versículo no utiliza el plural sino el singular, es decir, Cristo fundó “una” Iglesia, no muchas.

¿Por qué utilicé la cita de Hech.9,4 para indicar que perseguir a la Iglesia es perseguir a Cristo mismo? Pues porque aquella Iglesia que Cristo fundó en la plenitud de los tiempos es exactamente la misma que hoy se llama “Iglesia Católica”.

No solamente debemos llamarnos “cristianos”, sino serlo, es decir, pertenecer a la iglesia instituida personalmente por Cristo. Si fuera sólo cuestión de “llamarse” cristianos, lo mismo dirían los que se llaman “Iglesia de Dios” y argumentarían que su nombre viene en la Biblia (Hech.20,28). No es cuestión de nombres, sino de tener orígenes apostólicos.

Muchos hermanos le ponen a la Iglesia Católica otra fecha de inicio y de esa manera muestran una gran ignorancia histórica. Escuchemos a las enciclopedias para refutar esa objeción:

a) “Catolicismo Romano... Una Iglesia cristiana caracterizada por su uniforme y pleno desarrollo doctrinal y estructura organizacional que traza su historia hasta los apóstoles de Jesucristo en el siglo primero.” (Enciclopedia Británica, Art. “Roman Catholicism”, tomo VIII, Pág. 644).

b) “La elección del Papa queda terminada cuando el elegido acepta la nominación. Así se perpetúa la sucesión apostólica desde Jesucristo” (Enciclopedia Barsa, tomo IV. Art. “Católica, Iglesia”, págs. 323-328).

c) “San Ignacio de Antioquía, martirizado en Roma alrededor del año 107, hizo la primera mención del término completo “Iglesia Católica” (Enc. Americana, Art. “Catolicismo”, pág. 64).

Otros dicen que esa Iglesia se corrompió y que renació en el protestantismo, (otros dicen que en la época de Constantino) también es falsa esa afirmación, porque en ese caso estaríamos haciendo a Cristo mentiroso:

a) Cristo dijo: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella “ (Mt.16,18). Si la Iglesia “se contaminó”, ¿las puertas del infierno (del error y la mentira), prevalecieron contra la Iglesia?

b) Cristo dijo: “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él os guiará a la verdad completa” (Jn.16,13). ¿El Espíritu Santo los guió al paganismo?

c) Cristo dijo: “Yo estoy con ustedes, todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 20). ¿No estuvo con su Iglesia “todos los días”?

d) Cristo dijo: “Mas el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi Nombre, él les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho” (Jn.14,26). ¿El Espíritu Santo no enseñó todas las cosas a los sucesores de los Apóstoles, sino al contrario, permitió que se contaminaran con “costumbres paganas”? ¿El Espíritu Santo no les recordó a los sucesores de los Apóstoles todas las cosas?

e) Cristo dijo: “Ustedes serán mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hech.1,8). ¿Se habrá equivocado Jesús y se le habrán olvidado los límites del imperio de Constantino?...

José Antonio Barrera B.

 

Decir la verdad, no es “atacar” a nadie

Estimados hermanos Germán Nevárez y Sra. Lucila A. de Flores: decir la verdad no es “atacar” a nadie. Tenemos que distinguir entre “atacar” y “presentar pruebas racionales” de lo que uno dice: Pongamos dos ejemplos muy sencillos: en el primer caso, los fariseos atacan a Cristo llamándolo “demonio” desde luego sin presentar pruebas (Mt.9,34), eso es “atacar”. Ahora veamos un ejemplo de “presentar pruebas”: Cristo les dice a los fariseos que ellos no tienen razón al criticar a los apóstoles por comer trigo en día sábado (Mt. 12, 3ss) y les presenta la “demostración bíblica” de I Sam.21,1-6.

La pregunta es: ¿Jesús estaba “atacando” a los fariseos? ¡No!, sino que solamente les estaba “demostrando” que ellos estaban en un error.

Ahora bien, aclarado lo anterior, continuaré con el tema que me ocupa (en contestación al Sr. Ramiro Lara). Una de las principales pruebas para demostrar que la Iglesia Católica se conecta históricamente con Cristo, es sin lugar a dudas, la lista de los Papas.

En efecto, es una prueba tan irrefutable, que los hermanos no católicos tienen que irse por el lado de atacar la “conducta” de algunos Papas, pero negar esa línea ininterrumpida de pontífices sólo lo hacen los protestantes apasionados y antihistóricos.

Demostrablemente las sectas tuvieron un inicio muy posterior a la Iglesia Católica: Los Luteranos nacieron en 1517, los Bautistas en 1606, los Metodistas en 1744, los Mormones en 1829, los Adventistas en 1831, los Sabatistas en 1845, los Testigos de Jehová en 1870, las Asambleas de Dios en 1914…, etc. etc.

Todos sabemos que las enciclopedias son fuentes imparciales escritas sólo por científicos especialistas de cada rama del saber humano. Por eso se llaman “enciclopedias” (de “cíclope”, es decir, “un solo ojo”).

Pues bien, absolutamente todas ellas nos presentan la lista completa de los 265 Papas que han existido, desde San Pedro hasta Benedicto XVI, por lo que invito al lector a que consulte al menos las más prestigiadas a nivel mundial:

a) Enciclopedia Espasa-Calpe, Tomo 41, págs. 984-985 (esta fuente proporciona biografías detalladas de todos y cada uno de los pontífices).

b) Gran Larousse Universal, Tomo 31, págs. 9635-9643.

c) Gran Enciclopedia del Mundo, Tomo 14, Págs. 751-754.

d) Enciclopedia Hispánica, Tomo 11, pág. 217.

e) Enciclopedia Ilustrada Cumbre, Tomo 10, págs. 41-42.

f) Diccionario Enciclopédico Mayor, Tomo 2, pág. 968 y muchas otras más.

Vayamos ahora a la Biblia para demostrar que la continuidad histórica es clave para descubrir cuál iglesia es la verdadera: “Dijo Gamaliel a la asamblea: Mirad por vosotros lo que vais a hacer con estos hombres (los Apóstoles de Jesús)... Apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá, pero si es obra de Dios, no la podréis destruir, no sea que quizá sean ustedes hallados luchando contra Dios”. (Hech. 5, 34-39).

Ojalá que esto último, hermano Sr. Ramiro Lara, lo ponga un poco a pensar, puesto que indiscutiblemente la “obra” de los Apóstoles era de Dios, porque siguió a través de todos los siglos y todavía hoy subsiste y se llama Iglesia Católica. Y si esa “obra” viene desde los tiempos de Cristo, por lo tanto es “obra de Dios” (independientemente de la conducta buena o mala de sus elementos lo cual será un tema posterior), por lo tanto aquellos que desprecian a la Iglesia poniéndole una fecha de inicio posterior a los apóstoles o la atacan con falsos argumentos, deben tener cuidado, porque quizá “serán hallados luchando contra Dios”. Continuará…

José Antonio Barrera Balderrama.





La doctrina de Cristo a través de los siglos

Muchos hermanos nuestros critican acremente a sacerdotes, obispos o Papas que cometieron errores morales poniendo con esto mal ejemplo al pueblo católico, pero analicemos un pasaje bíblico muy importante: “En la Cátedra de Moisés están sentados los escribas y fariseos. Así pues, todo lo que les digan que guarden, guárdenlo y háganlo; mas no hagan conforme a sus obras, porque dicen y no hacen” (Mt. 23, 2-3).

En este versículo, Jesús distingue claramente dos elementos de parte de las personas que están al frente de la comunidad religiosa:

a) Un elemento de origen divino (“Cátedra”), es decir, enseñanza que Dios transmite a la humanidad y por lo tanto se debe guardar oyendo y obedeciendo a los dirigentes.

b) Otro elemento es de origen humano, sujeto a errores de conducta. Nótese bien, -vuelvo a repetir- ERRORES DE CONDUCTA que nada, absolutamente nada tienen que ver con la enseñanza, la cual es de origen divino y se preserva milagrosamente a través de los siglos a pesar de la infidelidad del hombre.

Si leemos con detenimiento la Biblia, nos daremos cuenta de que en la Iglesia primitiva había riñas (Hech.15,2), simonía (Hech.8,18-20 ), falsos profetas (Gal.1,6), fornicación (I Cor.5,1), etc. etc., así como también en el antiguo Israel había desobediencia (Lev.10,1), desconfianza en Dios (Núm.20,12), rebeldía (Núm.11,5), envidia (I Sam.18,8), venganza (I Sam.20,31), inmoralidad (II Sam.11,4), etc., etc., y de todos modos y a pesar de todo eso, Dios conservó sus promesas (Deut.7,9) porque El no abandona a su pueblo y guarda su alianza “hasta por mil generaciones” aunque el pueblo se porte mal y no guarde la alianza hecha con Dios, porque si Dios esperara a que su pueblo se porte bien para hacer su alianza, NUNCA LA HARÍA, Dios conservó su alianza con Israel (Deut.4,9 comparar con Os.11,1ss y Ez. cap. 16) y conservará su alianza hecha con la Iglesia Católica “hasta el fin del mundo” (Mt.28, 20).

Cristo jamás pensó en una iglesia de puros santos. Al contrario, estaba consciente de la debilidad de sus Apóstoles. Por eso puso la parábola del trigo y la cizaña (Mt.13,26ss), por eso perdonó a San Pedro quien lo negó tres veces (Mt.26,69ss); por eso perdonó a los dos apóstoles que discutían por estar a la derecha de Cristo cuando volviera en su Reino (Mt.20,21); por eso perdonó a quienes se peleaban por los primeros lugares (Mr.9,34); por eso los perdonó a todos cuando lo abandonaron en el huerto de Getsemaní (Mt. 26, 56), etc. etc.

En muchos pasajes de la Sagrada Escritura observamos que aunque los dirigentes se porte mal, su conducta es aparte de la doctrina. Y así vemos que a los jueces Dios los llama “hijos de Dios” e incluso los llama “dioses”, a pesar de que su conducta era incorrecta (Sal. 82, 1).

El hecho de que el Dogma es una cosa y la Moral otra, nos lo demuestra la Biblia misma, pues la doctrina de Dios es indestructible aunque el hombre sea el colmo de la maldad: “No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo contra Yahvé” (Prov. 21, 30).

Incluso -y esto es de suma importancia- ni los mismos apóstoles hubieran podido (ni con su conducta ni con su palabra) destruir la verdad revelada por Dios si lo hubieran intentado: “Ustedes hagan lo que es bueno, aunque nosotros seamos como reprobados, porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad” (II Cor. 13, 7-8)

José Antonio Barrera B.

La doctrina de Cristo a través de los siglos (segunda parte)

Las sectas por lo general, confunden el ámbito de la fe (la doctrina preservada por Cristo a través de los siglos) con el ámbito de la conducta personal de los Papas (sujeto a errores y excesos) y luego engañan a la gente diciéndoles que “si los Papas fueron malos” entonces no estaba en ellos la verdad de Dios y luego citan el versículo: “Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso” (Rom.3,4) y ellos agregan que por eso ellos no creen en el Papa, porque “por ser hombre es mentiroso”.

Pero si se tomaran la molestia de leer el contexto y meditarlo, se darían cuenta de que ese pasaje completo, tiene una estrecha relación con la perpetuidad de la Iglesia que Cristo fundó.

En efecto, ahí San Pablo les dice a los Romanos que la fidelidad de Dios contrasta tremendamente con la infidelidad del hombre, pero sin embargo, veamos el contexto: “¿Cuál es, pues, la ventaja de los judíos? O ¿qué utilidad se saca de la circuncisión? Es grande de todos modos. Y principalmente porque a ellos les fueron confiados los oráculos de Dios. ¿Qué importa si alguno de ellos no ha creído? ¿Su infidelidad frustrará por ventura la fidelidad de Dios? (Rom. 3, 1-3).

Y nosotros, basados en esa misma Palabra de Dios podríamos hacer una “paráfrasis” más o menos así: “¿Qué importa si entre los doce apóstoles haya habido un Judas que traicionó a Jesús?¿Qué importa que a lo largo de la Historia haya habido algún Papa que haya dejado mucho o poco qué desear de su Pontificado? ¿Su infidelidad frustró la fidelidad de Cristo quien dijo “yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”? No por cierto, porque a ellos fueron confiados los oráculos de la Revelación de Jesucristo?

Es curioso cómo los protestantes no admiten que alguien con errores personales sea pastor del pueblo de Dios, pero en cambio sí aceptan el que un pecador sea un escritor inspirado de la Biblia.

Veamos por ejemplo un sitio protestante de la red (www.apologeticspress.org) en donde el Sr. Wayne Jackson M.A. nos dice lo siguiente: “El hecho de que una persona poseyera inspiración no significaba que él estaba libre del pecado personal. David, el gran poeta y rey de Israel, fue inspirado por Dios al escribir un número de salmos... No obstante, David fue culpable de numerosos pecados personales, tales como el pecado de adulterio con Betsabé”.

¿Por qué entonces esa actitud de rechazar que un Papa tenga pecados personales y en cambio aceptar que ni más ni menos un escritor sagrado sí los tenga?

Lo que debía preservarse íntegro a través de los siglos era la DOCTRINA, no la conducta de los Papas, porque Dios no quiere santos a la fuerza, no obliga, no quiere robots. Desde luego que un Papa que se porta mal ES MÁS DURAMENTE JUZGADO (Sant.3,1), sin embargo los ministros tienen sus pecados personales: “Pues todo Pontífice tomado de entre los hombres, en favor de los hombres es instituido para las cosas que miran a Dios, para ofrecer ofrendas y sacrificios por los pecados, para que pueda compadecerse de los ignorantes y extraviados, POR CUANTO ÉL ESTÁ TAMBIEN RODEADO DE FLAQUEZA, y a causa de ella debe por sí mismo ofrecer sacrificios por los pecados PROPIOS y por los del pueblo” (Heb. 5, 1).

José Antonio Barrera Balderrama

antonio03myt@hotmail.com

 


Primer correo electrónico enviado por Jorge Rodríguez Russil

a José Antonio Barrera Balderrama el domingo 23 de marzo del 2008

a raíz de un artículo publicado por éste último

en el periódico “El Heraldo de Chihuahua” del domingo de Pascua de 2008

titulado “¿Murió Cristo en una cruz o en un madero vertical?” (Sección Nacional páginas 4, 5 y 6)

Buen día amigo Antonio Barrera:

Muy interesante tu artículo aunque lo considero algo "duro" cuando llamas “necios” a personas que practican otra religión distinta a la nuestra. Considero que es la misma posición que tomaron los romanos cuando los primeros cristianos iniciaron su labor de predicar acá en la tierra una vez que Jesucristo estuvo por ella.

Siendo yo católico tiendo a respetar mucho las demás religiones, ideas e incluso interesarme por las distintas interpretaciones que dé el hombre a la palabra de Dios y que se llama así: Religión.

Te comento todo esto, porque sabiendo que existe libertad de culto mi hija de 14 años practica la religión Testigos de Jehová y de la cual muchas cosas me parecen súper lógicas aunque sigo siendo católico y no creo que eso cambie. Ella estudia y predica con una Biblia idéntica a la que yo tengo y la que tienen sus padres siendo todos católicos.

Quisiera saber si conoces dónde puedo adquirir esa "Biblia" que ellos fabricaron que tú comentas para entender un poco más todo esto. Sólo he visto algunas publicaciones como “Despertad” y “Atalaya” que sólo son revistas muy buenas por cierto y que son utilizadas como reflexiones de amor y familia.

Por último: sí he oído de que la cruz es como si a un familiar lo mataran con un arma y nosotros tuviéramos una cadena con el modelo de esa arma. Yo lo que contesto a esto es que siendo la cruz un instrumento de tortura y ejecución en esa época, el hecho de que Jesucristo murió ahí ya la hace sagrada y eso es lo que nosotros los católicos respetamos.

Gracias por tu respuesta y te felicito por tu buen articulo.

Saludos.

Jorge Rodríguez Russil.

Contestación de José Antonio Barrera Balderrama al Sr. Jorge Rodríguez Russil

el 24 de marzo del 2008 acerca del tema

del verdadero rostro de los Testigos de Jehová y a su agresividad contra la Iglesia Católica que siempre los ha distinguido desde sus inicios en el año de 1870.

Estimado Señor Jorge Rodríguez:

Le agradezco mucho su carta y paso a hacerle los siguientes comentarios:

Empezaré por decirle que en mi artículo no les llamo “necios” a los Testigos de Jehová, lo hace San Pablo en I Cor.1,23 y se dirige precisamente a LOS ENEMIGOS DE LA CRUZ DE CRISTO.

Yo no les digo “necios”, al contrario, si usted relee el texto, claramente les digo “mis hermanos Testigos de Jehová”.

Mi artículo efectivamente es un poco “duro”, pero así acostumbro hablarles a ellos (no a los protestantes tradicionales los cuales en su mayoría sí se prestan a un diálogo serio), por la sencilla razón de que ellos hablan de igual forma, así que no hago mas que hablarles en su propio idioma, y precisamente en mi artículo puse dos botones de muestra:

a) "El clero de la cristiandad... adora al dios del sol, cuyo símbolo pagano era la cruz que representa a Satanás el Diablo ("¿Qué ha hecho la religión para la humanidad?", pág. 354).

b) "La cruz era otro símbolo mediante el cual los demonios recibían la adoración de religiosos" ("Capacitados para ser Ministros", pág. 273).

¿Qué le parece? ¿leyó esa parte?. Y todo eso lo dicen SIN PRUEBAS. Y puedo ponerle un sinnúmero de ejemplos más, en donde hablan de una manera muy despreciativa de la virgen María, de los santos, de los Papas, de los católicos en general.

Si a usted le ha tocado leer sólo Atalayas con temas “científicos y culturales” o como “reflexiones de amor y familia”, le invito a que investigue más a fondo cuáles son realmente los sentimientos que tiene esa secta con respecto a la Iglesia Católica. Claro que ellos cuando visitan casa por casa, no van a dejar publicaciones que hablen del odio que sienten por la Iglesia Católica, naturalmente que primero le van a hablar de “amor cristiano”, pero ya cuando el individuo está bien metido en esa secta, es entonces cuando intentan “reforzar la fe” del nuevo adepto con argumentos de agresión al catolicismo, aunque sean antihistóricos, anticientíficos y anticristianos.

Pero como no acostumbro hablar sin demostraciones, helas aquí:

 

a) Nótese el gran odio que refleja la ilustración, no sólo contra el catolicismo sino contra todas las religiones del mundo ( Atalaya 1 de junio de 1991, pág. 24).

 

b) A la Iglesia Católica la llaman “hipócrita” (Atalaya 1 de julio de 1993, pág. 17).

 

c) A la Iglesia la llaman “ramera”, “cerdo”, “madre de cosas repugnantes” (Atalaya 15 de abril de 1989, páginas 1 y sucesivas).

 

d) Rutherford el segundo presidente de la secta, se burla de la vestimenta de los sacerdotes católicos (Libro “Protección”, año 1936, pág. 42. Véase también pág. 48).

 

e) “Babilonia la grande, madre de las abominaciones” (Seguridad Mundial bajo el príncipe de paz”, pág. 125).

 

f) Llaman a la iglesia “organización diabólica” (Seguridad Mundial…” Pág. 151).

 

g) “El poder bestial de Roma” (El Arpa de Dios”, pág. 233).

 

h) A los misioneros católicos les llaman “agentes de las tinieblas” (Despertad, 22 de octubre de 1994, pág. 19)

 

i) Frecuentemente dibujan a las iglesias cristianas que están siendo destruidas por Dios (Atalaya 1 de julio de 1994, pág. 7).

 

j) A la Iglesia Católica la llaman “el imperio mundial de religión falsa” (Entonces queda terminado el misterio de Dios”, Año 1971, pág. 114 y 115).

 

k) Véase un ataque frontal contra la Iglesia a la que llaman “adúltera” y la acusan de cometer “fornicación espiritual” con el mundo (El Reino se ha acercado”, año 1944, págs. 349-350).

 

l) Véase la mala fe de la foto de Hitler (Despertad 22 de junio de 1991, pág. 4) ¿Por qué los Testigos ven mal que un sacerdote bendiga a las personas? ¿Ellos en su lugar habrían lanzado una maldición?

 

m) Llaman “despreciable” a la ciudad del Vaticano (El Reino se ha acercado”, año 1944, pág. 88).

 

n) Al Papa lo llaman “presuntuoso” (El Reino se ha acercado”, año 1944, pág. 238).

 

ñ) Dicen que Cristo “no edificó algún templo o catedral costoso (“El Reino se ha acercado”, año 1944, págs. 226-231) en clara alusión a las catedrales católicas, pero Cristo tampoco edificó ninguna Watch Tower de 5 manzanas de ciudad con un promedio de 10 pisos cada una (Atalaya 22 de Dic. 1987, pág. 16), ni dijo a sus apóstoles que ellos formarían una “empresa” (Despertad 22 de Junio de 1993, pág. 11), ni que formaran “agencias sucursales” (“Nuevos cielos y nueva tierra”, año 1956, pág. 242), tampoco les dijo que hicieran comercio donde podrían hacer “trueque” o “levantar pedidos” (“Razonamientos a partir de las Escrituras”, año 1989, pág. 21)y mucho menos que publicaran libros que rompieran el récord Guiness (Despertad, 8 de Octubre de 1990, pág. 28).

 

o) Ilustraciones de severos ataques a la Iglesia Católica en (Despertad 22 de agosto de 1995, pág. 8).

 

p) Otro ataque al catolicismo a causa del “carismatismo” = (Compendio de Atalayas de 1976, pág. 762-763).

 

q) En el libro “La Vida ¿cómo se presentó aquí?”, trae un despiadado ataque a la Iglesia Católica en la pág. 184.

 

r) Véase otro ataque bastante grueso a la Iglesia Católica, con un lenguaje muy poco cristiano ( “Venga tu Reino”, año 1981, pág. 165 y sucesivos).

 

s) Ataque a los religiosos Jesuitas (Despertad 8 de noviembre de 1992, pág. 11ss).

 

t) Acusan a la Iglesia de “persecución religiosa” y mencionan un caso en 1987 en la isla de Creta, pero cobardemente no ponen la fuente de donde tomaron esos datos, algún periódico que haya dado la noticia, etc. por lo cual se ve a todas luces que es una vil calumnia.

u) “La cristiandad ha sido infiel a Dios y a la Biblia”(“¿Qué propósito tiene la vida?”, pág. 16).

 

v) Poniéndose en el lugar de Dios, los Testigos de Jehová juzgan que los “clérigos han tenido relaciones sexuales con parroquianos, clientes, empleados, etc. y hasta dar el porcentaje “entre el 10 y el 23%”

 

w) Condenan a la Iglesia Católica como “religión falsa, una prostituta simbólica que fornica con los gobernantes de la Tierra” (Atalaya, 15 de junio de 1993, pág. 22).

 

x) A los teólogos católicos los tachan de “homosexuales” (Despertad, 8 de febrero de 1992, pág. 29).

 

y) Burla descarada a los sacerdotes católicos (Despertad, 22 de febrero de 1992, pág. 29).

 

z) También la llaman “organización satánica” (“El Arpa de Dios”, pág. 230)

¿Qué le parece Sr. Rodríguez? Podría seguirle, pero nuestro alfabeto sólo tiene 27 letras.

Y me quedaron en la lista 334 ataques más. Ciertamente que los Romanos llamaban “necios” a los primeros cristianos, pero SIN PRUEBAS.

Pasando a otro punto de su carta, le comento que yo también respeto el punto de vista de gente que no es de nuestra religión, sin embargo “respetarlos” no quiere decir “darles la razón”.

Jesucristo mismo no estaba de acuerdo en el punto de vista de los escribas y fariseos y les hablaba con bastante “dureza”.

Nuestra religión está siendo atacada todos los días por visitantes que van casa por casa y por lo tanto nosotros no podemos quedarnos con los brazos cruzados, debemos actuar y tenemos que demostrarles que sus puntos de vista están equivocados y eso no es atacarlos, sino mostrarles la verdad.

Con tristeza vemos que muchos católicos ingresan a las sectas y nosotros en vez de evangelizarlos y decirles que la religión Católica es la única religión verdadera, nos quedamos callados “respetando su libertad de culto”, cuando al contrario nuestra labor evangelizadora debe empezar por nuestra propia casa.

En mi casa (que es también la suya) todos los días leemos al menos un versículo de la Biblia, lo meditamos y rezamos por la paz del mundo. Yo creo que a nosotros los católicos nos está fallando mucho la oración que es vital para que una familia permanezca unida compartiendo todo, incluso la fe.

Usted dice que le interesa mucho las diversas interpretaciones que las religiones dan a pasajes de la Biblia, excelente que usted haga eso, pero debe estar consciente de que SOLAMENTE UNA INTERPRETACION es la correcta, las demás son FALSAS.

Yo también tengo en mi biblioteca libros católicos, protestantes, ortodoxos, jehovistas, musulmanes, etc., y eso me sirve mucho para reforzar mi fe. Si yo fuera Testigo de Jehová me prohibirían tener libros que no sean jehovistas ¿por qué? Porque tienen miedo a que el adepto descubra la verdad.

Tengo una vecina que es Testiga y un día quise regalarle el libro “Proceso a la ´biblia´ de los Testigos de Jehová” de Eugenio Danyans, pero me dijo claramente en varias ocasiones, que a ellos NO LES PERMITEN tener otros libros que no fueran de la Sociedad Watch Tower.

Ya por último, usted me comenta de que dónde puede encontrar una Biblia de los Testigos de Jehová, pues le contesto que con ellos mismos, ya que para usted ha de ser fácil pues su propia hija es Testiga.

Cuando adquiera esa “Biblia” (pongo la palabra entre comillas por las razones que más adelante le explicaré) tendrá usted la oportunidad de compararla con la Biblia católica o protestante y podrá ver la enorme cantidad de versículos cambiados, falsificados o adulterados que tiene. He aquí sólo unas cuantas muestras:

a) La Biblia Católica dice: “Esto ES mi Cuerpo” (Mt. 26,26; Mr.14,22; Lc. 22, 19; I Cor. 11, 24, y la Biblia Jehovista traduce “Esto SIGNIFICA mi Cuerpo”, pero el griego dice: “Toutó estin to soma mou”, literalmente “Esto ES el cuerpo mío”. Motivo del cambio: Ellos no creen que Cristo se haga realmente presente en la Sagrada Eucaristía.

 

b) La Biblia Católica dice: "En verdad, en verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el Paraíso" Lc.23,43, y la Biblia Jehovista traduce: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”, pero el griego dice: "Amen amen soi lego, sómeron met emou ese en to Paradeiso", literalmente: “En verdad te digo hoy conmigo estarás en el paraíso”. Razón del cambio: No creen que el alma del ser humano sobreviva a la muerte, pero la Biblia no nos enseña ningún “estado de inconciencia”, sino que nos enseña que al morir estaremos inmediatamente rodeados de ángeles (Lc. 16, 22), que nos conducirán a Cristo lo cual es muchísimo mejor (Filip. 1, 23).

 

c) La Biblia Católica dice refiriéndose a Cristo: “En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios Y EL VERBO ERA DIOS” (Jn.1,1) y ellos traducen: “En (el) principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, Y LA PALABRA ERA UN DIOS”, pero el griego dice: “En arjé en oh Logos, en oh Logos en pros ton Theon, kai Theos en oh Logos”, literalmente: “En (el) principio era el Verbo, y el Verbo estaba cerca de Dios, y Dios era el Verbo”. Razón del cambio: No creen en la divinidad de Jesucristo y por eso agregan el artículo “un” que no lo trae el original griego.

El interlineal Griego-Español de Francisco Lacueva trae un comentario muy importante con respecto a ese versículo. Nos dice: “Nótese que el sujeto tiene artículo, y en cambio el predicado no lo tiene, entonces se debe traducir: “Y el Verbo era Dios”.

¿Le bastan esos tres ejemplos de versículos adulterados, Sr. Rodríguez? Existen muchísimos más, pero tengo que contestar muchísimos correos que –igual que el suyo- merecen también una adecuada contestación.

Muchas gracias. Feliz Pascua de Resurrección le desea José Antonio Barrera B.

Respuesta del Sr. Jorge Rodríguez Russil a la carta de José Antonio Barrera Balderrama

acerca del verdadero rostro de los Testigos de Jehová y sus agresivos ataques contra la Iglesia Católica que los ha distinguido desde su nacimiento en el año de 1870.

José Antonio:

Muchas gracias por sus interesantes comentarios y sus fuentes. Soy un defensor de la lógica por eso a veces me dicen que no soy cristiano porque no creo con fe ciega.

Me queda claro que tiene usted mucho conocimiento y yo muchas dudas. Sólo veo un punto común entre católicos y testigos: ambos se atacan y se burlan (Sectas, Babilonia, Ramera). Si he oído todo lo que dicen de la Iglesia católica lo cual no me parece. También sé que el Papa gobernaba el mundo y había o hay mucha corrupción dentro de las autoridades católicas lo cual no significa que todos lo sean. Al final todas las religiones son ejecutadas por seres humanos con virtudes y defectos.

Me parece muy bien que ore o rece en familia. Siempre me ha parecido que nosotros los católicos vamos a la iglesia a repetir como loros (la mayoría incluido yo); sin pensar en lo que estamos diciendo.

Me ha dado mucha curiosidad y como buen curioso voy a revisar lo de la Biblia porque hasta donde sé utilizan la misma.

Por otra parte me gustaría conocer su opinión acerca de los cristianos o evangélicos y otras religiones donde en el nombre de Dios cometen cualquier crimen.

Por último le agradecería si me dice cuándo escribe sus artículos para estar pendiente.

Muchas gracias de nuevo.

Atentamente: Jorge Rodríguez Russil.