El Regreso a Casa

por Gary Allan L.

 

"¿Por qué un "ex-católico", ordenado ministro de la Iglesia Metodista Unida, después de haber cumplido 18 años en la iglesia, deja su ministerio y regresó a la Iglesia Católica?". Eso es lo que un amigo me preguntó cuando le anuncié que yo me iba a unir a la Iglesia Católica.
Por la forma que hizo la pregunta yo lo pensé por un momento. "Esa es una buena pregunta" le respondí. Me detuve por un momento a pensar en lo que estaba realmente estaba preguntando.
Entonces, fué como si mi vida apareciera ante mis ojos: mi temprana juventud en la Iglesia Católica, mi salida de la Iglesia Católica para convertirme en un evangélico, mi ida a una Colegio Bíblico (Bible College), y, a continuación, el Seminario Metodista, sirviendo en las iglesias y en el ministerio pastoral, derramando mi vida y alma para servir a Cristo, junto con todas las alegrías, triunfos, éxitos y decepciones, fracasos y luchas que vienen con el ministerio. Todos esos momentos de mi vida y ministerio corrieron por el ojo de mi mente mientras el estaba allí, esperando una respuesta.
Al principio no sabía qué decir. Yo sabía que él no entendía porqué quería salir de la iglesia. En su voz distinguí tonos de confusión, decepción y traición. De repente tuve la respuesta. Fue una respuesta muy simple, pero una muy completa.
Es la respuesta que le dí y que sigo dando cuando alguien me pregunta "por qué".

Es simplemente esto... "Es difícil ser un protestante cuando eres realmente católico".

 

Mi viaje empezó el 31 de agosto de 1957 cuando nací siendo el segundo hijo de un "matrimonio mixto" . Mi padre era protestante de origen luterano nominal que se casó con una italiana católica. No se habló de religión en nuestra casa porque era de común acuerdo entre mis padres, hasta que yo iba a ser bautizado. Siendo una católica devota, mi madre decidió no formar parte en ese acuerdo y fui bautizado en la fe católica. Los cinco niños Allan estuvieron con mamá fielmente todos los domingos sentados en la banca de adelante, para que una mujer italiana de 1.5 metros de estatura y sus cinco hijos pudieran ver el altar.

Sentí el llamado del ministerio de ordenación cuando tenía once años, en el momento en que me confirmé en la Iglesia Católica. Recuerdo que quería ser santo y que quería más de Dios en mi vida. Empecé a ir a Misa todos los días y luego salir corriendo para llegar a la escuela pública. Compré una Biblia y la leí con fe, ya que esperaba saber más acerca de este Dios que nos amó y envió a su Hijo a morir por nuestros pecados. Esta hambre de una relación más profunda con Dios era tan fuerte que finalmente me convertí en un participante de la Renovación Carismática.

Fue el resultado del estudio de Martín Lutero y la Reforma en la escuela secundaria de estudios sociales lo que eventualmente me sacó de la fe católica.
Mi padre, que había permanecido en silencio durante la mayor parte de mi vida acerca de asuntos espirituales, rompió su regla y empezó a compartir acerca de su fe. Pronto toda la familia había decidido abandonar la Iglesia Católica y empezamos a asistir a congregaciones carismáticas independientes. Cuando yo tenía diecisiete mis padres se mudaron a Florida y comencé a asistir a una congregación Menonita ligeramente carismática.
En ese momento yo había llegado a la conclusión de que gran parte de la enseñanza que había aprendido a principios de mi vida en la Iglesia Católica estaba equivocada. "", yo pensaba," hay verdades que sí hay que aprender, pero la gran mayoría son trampas, y el ritual católico estaba más allá de las enseñanzas de la Biblia y debía ser ignorado". Sin embargo, muy dentro de mí sabía que hacía mal al salirme de la Iglesia.
Cada vez que me preguntaban sobre mi religión, siempre me avergonzaba de decir que era un "ex-católico". Siempre me preguntaba por qué yo habría dado este tipo de respuesta, pero con la convicción de que yo había hecho algo mal. Pero entonces no me podía dar cuenta bastante de lo que podría ser...

Connie, mi esposa de veintinueve años y yo nos casamos en 1977. Connie tenía dieciocho cuando nos casamos y yo acababa de cumplir veinte. En el plazo de un año tuvimos nuestro primero de tres hijos. En ese momento yo estaba estudiando en el Colegio Bíblico de Asambleas de Dios en Lakeland, Florida.
Las tradiciones carismáticas y pentecostales son tan vibrantes y entusiastas, pero con el tiempo llegué a la conclusión de que lo que se experimenta allí es como la superficialidad de la enseñanza.
Una pregunta comenzó a surgir en mi mente: ¿qué pasa con el resto de la Iglesia a través de toda la historia, ya que no eran cristianos que habían experimentado el Espíritu Santo? Recuerdo un momento especial en 1979 cuando mi esposa y yo estábamos teniendo comunión privada en nuestra casa durante la Semana Santa. Mi creencia era que sólo es un "memorial" y "cualquier cristiano puede hacer esto." Había leído el pasaje de San Pablo en 1 Corintios 11 y lo que Pablo tenía que decir acerca de la comunión sagrada.
En ese momento yo creía que la comunión no es más que un "memorial", pero nosotros leímos el pasaje y nos dimos cuenta, de que lo que estaba hablando Pablo era mas que un memorial - estaba hablando de algo mucho más profundo - algo tan profundo y bastante significativo para que quienes no lo respetaron fue en realidad el costo de la vida de algunos creyentes que reconocían lo que el pan y el vino se había convertido. ¡Esto es mucho más que recordar! – ¡Es Dios! ¡Entonces yo estaba equivocado - es un Sacramento!
Dios estubo trabajando en mí durante esos años y también estubo trabajando en mi esposa.

En el Colegio Bíblico estudié a un hombre llamado John Wesley, quien fundó la Iglesia Metodista. Las tradiciones pentecostales y carismáticas tienen una fuerte pertenencia a Wesley porque fue el movimiento metodista el que eventualmente generó estas renovaciones de la iglesia. Gran parte de la teología pentecostal es Wesley por naturaleza. Lo que me encantó de Wesley fue su reconocimiento de los padres de la iglesia primitiva. Entonces quise saber más sobre este John Wesley. Me transfirieron a un Colegio de Iglesia Wesleyana en Indiana y terminé allí mi licenciatura en Literatura Bíblica.

En 1985, con mi esposa y tres hijos me trasladé a Wilmore, Kentucky, donde estudié para ministro de la Iglesia Metodista Unida en el Seminario Teológico Asbury. Si bien avanzar en este aprendizaje se había convertido en todo un reto, yo no estaba preparado para la sacudida que tuvo mi fe en el Seminario Metodista.
El estudio de la teología de Wesley y su enfoque de la adoración me retó y casi me rompió al mismo tiempo. Un profesor de Culto y Homiletica sacudió profundamente mis creencias relacionadas con los sacramentos y la liturgia. En la clase me enteré de que la iglesia primitiva era una iglesia con tradiciones litúrgicas que se remonta a los Apóstoles. ¡Pero esta fue la Iglesia Católica en la que yo había crecido! ¿Por qué un seminario protestante se nos enseña acerca de la Misa, la comunión y cómo se transforma en el verdadero Cuerpo y la Sangre de Cristo?
Un día después de una clase yo estaba enfurecido, debido a que un profesor nos desafío para regresar a la iglesia primitiva, que, yo sabía según mi experiencia, era la Iglesia Católica. Recuerdo ir a su oficina inmediatamente después de clase, con lágrimas en los ojos y diciendo: "Profesor, yo deje todo eso cuando me fui de la Iglesia Católica." Nos sentamos y hablamos, hasta que se le hizo tarde para otra clase. Gentilmente me escuchó, toda mi historia de "salir de la Iglesia Católica". Con una tranquila voz llena de compasión me preguntó, "Gary, ¿has pensado que quizás has arrojado el bebé junto con el agua de la bañera?" Luego se levantó, me acarició el hombro izquierdo y se fue a su clase. Ese día me sentí completamente sacudido.

Fui a casa y oré y me di cuenta de lo equivocado que había estado al salir de la fe católica, pero de nuevo razoné que había hecho la “movida “ correcta.

Después de esto ya no fui el mismo. Comencé a leer, incluso a devorar los escritos de los padres de la iglesia primitiva. John Wesley era un ávido lector de los Padres de la Iglesia y sostuvo que la creencia correcta siempre debe ser mantenida a la luz de la Sagrada Tradición. Además, Wesley enseñó que la Sagrada Tradición debe cumplirse a fin de comprender las Escrituras con razón. Fue el resultado del estudio de Wesley que me llevó por el camino hacia la lectura de los Padres de la Iglesia.
Como un "ex-católico" no me era muy difícil ya que todas las enseñanzas católicas que había rechazado como "error" rápidamente "tuvieron sentido" y no sólo teológicamente, sino muy sólidas en sus fundamentos bíblicos. Sin embargo, esperé y seguí razonando que estaba bien para mí permanecer en la Iglesia Metodista...

En otra clase teníamos que ir a un retiro en la Abadía de Getsemaní, cerca de Bardstown, Kentucky. Con otros compañeros, nos sentamos a escuchar la Santa Misa, la liturgia de las horas. El culto y la adoración llenaron mi corazón. Recuerdo estar sentado y rezando en una de las horas y escuché una pequeña voz que me habla " Gary, regresa a la Iglesia Católica." Todos estos años había rechazado la fe que los Apóstoles habían enseñado. Las semillas que se habían plantado dentro de mí en mi bautismo y confirmación comenzaron a germinar. Había encontrado la Iglesia católica, el único problema - ahora yo era protestante-. Comencé a racionalizar, "Sí, soy protestante, pero en realidad soy un católico – Somos realmente parte de una iglesia - no es realmente importante?" Claro que si importa...

Tras el seminario, en 1988 fui ordenado sacerdote en la Iglesia Metodista Unida. Si bien mi título era "Metodista", yo, dentro de mi corazón, era un católico. Yo había servido a la iglesia por dieciocho años en cuatro parroquias, también mi esposa sentía la necesidad de algo más profundo.
Nosotros estábamos conectados a una iglesia, pero nos sentíamos al margen de ella. Mi esposa, que toda su vida fue evangélica protestante, pero después me confesó, "Gary, me gusta sentarme en la iglesia y escucharte dirigir el culto y la oración. Mientras te escucho me vienen pensamientos a la cabeza que dicen: 'Gary sería mucho más feliz en la Iglesia católica... el realmente no es parte de esto. "Nos gusta asistir a conciertos de música católica; escuchar música de culto Católico, leer libros y devocionales católicas. Los íconos cuelgan de mis paredes. Quemo el incienso en la oración. Tenemos un rosario en el coche colgando de un espejo. Cada Navidad salíamos de prisa a nuestra casa de los servicios de Nochebuena a medianoche para ver el Papa celebrar la Misa de Navidad en la televisión! " Estábamos nadando en un mar protestante, pero viéndonos a nosotros mismos como "católicos", pero no nos animabamos a entrar en las aguas de la Iglesia...

A partir de 1985 comencé a contemplar la salida de la Iglesia Metodista Unida. Yo tenía tres hijos adolescentes a quien sostener y no podía salir de mi "profesión". "Además," yo pensé, "todavía puedo ser 'católico', con "c" minúscula". Un amigo mío del seminario dejó la Iglesia Metodista Unida y se afilió a una antigua denominación Católica - Carismática y me invitó a venir con él. Yo seriamente consideré hacer el movimiento, pero algo dentro de mí me detuvo, supongo que era el Espíritu Santo. Me acuerdo de hablar con mi esposa sobre la posibilidad de "saltar" a esta nueva denominación. Dios la usó a ella y me habló "Gary, si vas a ser un católico – entonces conviértete en un católico!" Sus palabras tuvieron un fuerte eco en mí. Yo sabía que ella tenía razón.

En junio de 2005 me decidí a hacer un movimiento de fe y dejar la iglesia local en la que serví como párroco. Al igual que a muchos pastores que tomaron la decisión de abandonar sus iglesias, muchas preguntas me asaltaron "¿Estoy fuera de la voluntad de Dios?" "¿Estoy haciendo lo correcto?" ¿Cómo puedo saber que Dios está en todo esto y que Él me está llevando? No había querido crear un escándalo para los feligreses de la Iglesia Metodista por lo que no hice ningún anuncio en cuanto a mis planes para salir de la denominación. Pensé que haciendo el proceso de transición lentamente sería útil. Empecé por entrar "furtivamente" en las Iglesias Católicas locales para rezar yo solo. Dos veces encontré sacerdotes que me preguntaron, "no eres el Ministro Metodista?" La primera vez sentí un nudo en la garganta, tosí, y dije: "Sí, solo quiero rezar." La segunda ocasión, estallé en lágrimas, "sí, yo soy el Ministro Metodista, pero soy un ex-católico... quiero volver a casa. "El Padre dijo:" Bienvenido a casa! "

Comenzamos el proceso de convertirnos en católicos. Connie y yo nos inscribimos en el programa RCIA y hemos disfrutado - hasta el punto de casi devorar- la enseñanza, el compañerismo y el amor que el grupo tenía que ofrecer. Empecé a asistir a Misa diaria, así como todos los domingos. Durante la comunión que anhelaba con el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Me senté con la cabeza baja, y recé: "Señor, no soy digno de que vengas a mí, pero una palabra tuya y mi alma será sanada." Yo le había negado a través de mi salida de la Iglesia. Yo quería volver a casa - "He estado lejos demasiado tiempo" me decía a mi mismo…

El 20 de agosto de 2005 Connie y yo fuimos recibidos en la fe católica en la Iglesia de San Pablo en Valparaíso, Indiana. Con lágrimas en los ojos, nos unimos con la gente por fe y por el Credo de Nicea. Ha sido un largo período de tiempo que he estado lejos. Al ponernos de pie ahí en medio de toda la gente, sonrientes, agitando la mano y felicitándonos a nosotros. ¡Es muy bueno estar en casa otra vez!